El Arte de la Oratoria

GINA GONZÁLEZ GRAU

@Gina_GonzalezG

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Siendo docente de oratoria, me causa gran extrañeza como en la actualidad son tantas las personas que le restan importancia a saber hablar, y sobre todo, a saber hablar bien, cuando la comunicación lingüística es el motor de las relaciones interpersonales, sociales y profesionales. Sin duda, del buen uso o el mal uso del lenguaje dependen muchos éxitos o fracasos en todos esos ámbitos. 

Ahora, más que nunca, en este tiempo de la comunicación y del conocimiento global, favorecido por el desarrollo científico y tecnológico, los grandes movimientos migratorios, la internacionalización de las relaciones entre las naciones y todas las organizaciones económicas, profesionales, culturales, educativas, se impone el dominio de la palabra. 

En la antigüedad clásica, se hablaba del arte de persuadir, esto es, presentar los argumentos necesarios para debatir y convencer a otros de la validez de un hecho o de un punto de vista, así como el arte de embellecer el habla, del decir bien, eran los objetivos retóricos. Estos principios retóricos son una parte también de lo que es hoy hablar de forma correcta. Por ejemplo, los sofistas fueron acusados por Sócrates de enseñar a los jóvenes atenienses malas artes argumentativas para convencer y persuadir al otro, es decir, el arte del engaño, de hacer verdad lo que no lo es a través de procedimientos llamados retóricos, pero no entiendan la retórica o la oratoria de este modo peyorativo, o como si se tratara de un artilugio, tampoco como un adorno excesivo o rebuscado, males que también se le han atribuido. 

En la antigüedad clásica, se hablaba del arte de persuadir, esto es, presentar los argumentos necesarios para debatir y convencer a otros de la validez de un hecho o de un punto de vista Clic para tuitear

Los recursos retóricos son habilidades argumentativas que se manifiestan de modo más o menos consciente en cualquier acto de hablar, ya que todo discurso hablado o escrito tiene una intención, se dirige a alguien con un fin que ha de negociarse. No son solo los políticos, en su intento de obtener de sus palabras siempre la mayor renta electoral, ni las empresas de publicidad, para lograr grandes ventas del producto que ofrece, ni ciertas agrupaciones religiosas, como medio para ganar adeptos, los que usan la retórica. La argumentación y la retórica, por tanto, están presentes en todo discurso, desde la interacción cotidiana, del joven que pide a sus padres dinero para comprar un celular nuevo, pasando por la interacción del jefe y sus empleados, hasta otra forma académica. 

Por eso, el fin de la oratoria consiste en la búsqueda para persuadir por la palabra oral, este arte mejora a quien lo cultiva, desarrolla otras habilidades, brinda un señorío verbal, una persona tímida pasa a ser decidida. Es claro que como pensar, sentir, hablar y actuar no son actos separados sino etapas de un mismo proceso que deben cumplirse de la mejor manera. En cualquier ocasión debemos hablar con orden, claridad, razones sólidas y dominio de las propias emociones, como dice Aristóteles, “ si es deshonroso no poder defenderse con el cuerpo, más lo es no valerse de la razón y la palabra, específicas del hombre”

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Gina González Grau
Acerca de Gina González Grau 19 Articles
Nací en la ciudad de Barranquilla el 1 de abril de 1995, curso último año de derecho en la Universidad Libre de Barranquilla. En twitter me encuentran como: @gina_gonzalezg