El bicentenario de la libertad y reminiscencias

CORONEL (R) LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA

@LAPlazasVega

El bicentenario de la libertad y reminiscencias Columna del Coronel Luis Alfonso Plazas Vega, Ex director nacional de estupefacientes Clic para tuitear

Hace doscientos años nuestros ancestros granadinos se enteraron con júbilo del triunfo de las armas republicanas en Boyacá, y de la rendición del ejército español, luego de dos batallas en las cuales fueron derrotados dramáticamente.

En el Pantano de los Vargas, no se habían terminado de recoger los muertos cuando se vino el episodio de Boyacá, y el coronel Barreiro (ya era general de Brigada, pero el despacho venía en galeón cruzando el atlántico), con sus 39 oficiales sobrevivientes levantaron bandera blanca y se rindieron. ¿Cómo fue eso?

En la batalla del Pantano de Vargas las tropas españolas fueron destruidas, en especial su caballería, de la que se sentían tan seguros y tan orgullosos. La destruyó un piquete de valientes llaneros, montados a pelo en briosos corceles que no venían de los llanos, porque esos no pudieron superar el cruce del páramo de Pisba, sino de cabalgaduras sin domar, de potreros de Duitama, donadas por los hermanos Niño. A las cinco de la tarde luego de una lucha sin cuartel de todo el día, las tropas de Barreiro abandonaron los cerros del Cangrejo y se replegaron a la Hacienda El Salitre.

Los españoles quedaron en muy malas condiciones y lucharon por regresar rápido a Santafé a conseguir refuerzos. Tenían eso sí que pasar por Tunja, donde encontrarían armas, municiones que estaban agotadas, uniformes y vituallas de reemplazo y unos pocos refuerzos

Pero cuando arribaban a Tunja, se enteraron que Bolívar les había madrugado y esa guarnición con toda su logística ya estaba en manos de los patriotas. Entonces a marchas forzadas las desmoralizadas tropas españolas, que ya no querían seguir, tuvieron que dar la vuelta por Samacá, para alcanzar el camino real que comunicaba con la capital a la altura del puente sobre el río Teatinos, llamado puente de Boyacá. Y lo lograron. El ejército español estaba compuesto en su mayoría por soldados granadinos, comandados por oficiales españoles. Se estima que no llegaban a 2000 hombres.

Pero cuando arribaban a Tunja, se enteraron que Bolívar les había madrugado y esa guarnición con toda su logística ya estaba en manos de los patriotas. Clic para tuitear

Pero imprudentemente estando en la margen occidental del puente se sentaron a almorzar.

Por su parte, los patriotas después de la batalla del Pantano de Vargas se replegaron a los corrales de Bonza, donde hoy quedan las instalaciones del Grupo Silva Plazas. Esa misma noche y a pesar del cansancio y del dolor de tantos soldados muertos, el Libertador organizó una expedición para mediante una estratagema, apoderarse de Tunja. Mas de cuarenta soldados patriotas uniformados con las prendas de los españoles muertos en Vargas, fueron enviados para simular una avanzada del repliegue español y apoderarse de la guarnición logística de Tunja. La treta fue exitosa.

Cuando las tropas de Bolívar llegaron a Tunja, la guarnición era suya. Pero había que cortarles a los españoles el paso a Santafé. Temprano el día 7 unos informantes de la región dieron cuenta que los españoles dando la vuelta por Samacá, ya estaban llegando al camino real.  Bolívar no lo podía creer, pero dispuso la salida inmediata de Santander con la vanguardia para tratar de llegar primero al puente. Ese era el punto crítico. Como Bolívar no estaba muy convencido de lo que decían los informantes, se tomó su tiempo para iniciar su propio desplazamiento con el grueso de las tropas. Reforzado con numerosos soldados tunjanos, las tropas de Bolívar superaban ampliamente en número a los españoles.

Con la caballería adelante, Santander avanzó tan rápido como pudo y al asomar a un par de kilómetros del sitio, avistó a los españoles almorzando.

Entonces apretó el paso y como era de esperarse el encuentro se llevó a cabo sobre el puente.

Ni el puente era como es ahora, ni el río Teatinos tampoco.

El río era torrentoso. Hoy es una quebrada que solo crece en los grandes aguaceros, y nunca alcanza el caudal de entonces. Eso se debe a la creación desde comienzos del siglo XX de los distritos de riego que suministran agua proveniente del río Teatinos, como de todas las corrientes de la región, a los innumerables cultivos de minifundios productivos que existen en la zona, y que la hacen tan bella, parecida a un tablero de ajedrez ondulado y multicolor.

El puente era el más importante del camino real. Como cruzaba un río que era grande, era ancho y construido en tabla, con capacidad para resistir el paso de carruajes tirados por caballos, estaba protegido por pasamanos los dos lados y sus estribos eran fuertes y en piedra.

Cuando se celebró el centenario de la libertad, en 1919, además de la famosa estatua de las cinco naciones libertadas por Bolívar, fue construido el puente tal como lo vemos hoy, muy diferente y con capacidad para pasar a pie y en fila india. Hicieron un puente bonito, para rememorar uno que era útil y fuerte. Cosas del criterio de quienes tienen el poder en cada momento.

El puente se había caído por falta de mantenimiento y había sido reemplazado por uno muy débil. Además, el presidente boyacense Rafael Reyes había ordenado la construcción de otro puente al lado, para cruzar el río en “automóvil”, un invento americano de un señor Ford, que estaba revolucionando el transporte en el mundo. En 1907 Reyes hizo el primer viaje en carro de una ciudad a otra en Colombia. Se trasladó de Bogotá a su pueblo natal Santa Rosa de Viterbo.

Toda esa magnificencia aledaña al puente de Boyacá con sus campos de paradas finamente empedrados, los mástiles para las banderas de las naciones bolivarianas, la antorcha del fuego eterno, el diaporama, y demás construcciones adicionales, se inauguraron en la conmemoración del sesquicentenario de la Batalla (150 años), celebrada y presidida el 7 agosto de 1969 por el Presidente Carlos Lleras Restrepo, con asistencia de numerosas delegaciones de los países libertados por Bolívar y representación de cadetes de sus Escuelas Militares.  La Gran Bretaña, se hizo presente con una Banda Militar de más de cuarenta músicos que animaron con su música castrense los actos de la celebración.

En la semana anterior, había sido inaugurado el Monumento del maestro Rodrigo Arenas Betancur a Juan José Rondón y sus 14 lanceros en el Pantano de Vargas. La escenificación de la Batalla del Pantano de Vargas fue espectacular. Nunca había visto ni he vuelto a ver tanta gente desde los más importantes hasta los mas humildes en el campo de Vargas. Se filmó una película en la cual el coronel Álvaro Riveros Avella, subdirector de la Escuela Militar, actuó como Bolívar, mientras el Teniente Coronel Fernando Gómez Barros, comandante entonces de la Escuela de Caballería y los oficiales del curso de equitación dramatizaron a Juan José Rondón y sus lanceros, ante diez mil personas reunidas en el lugar.

Volviendo a la Batalla, ante la feroz resistencia de los españoles que impedían el paso del puente, Santander mandó una compañía de soldados para cruzar el río un kilómetro arriba del puente, pues por allí los campesinos tenían un paso. Ese lugar lo cubrieron débilmente algunos escuadrones españoles que fueron abatidos.

Las tropas patriotas que cruzaron, bajaron por el costado occidental y atacaron de flanco a los españoles que estaban protegiendo el puente, quienes se retiraron de allí a luchar por sus vidas. Los patriotas se adueñaron del punto crítico. Cuando Bolívar llegó al lugar de los acontecimientos a las tres de la tarde, y estableció su comando en la llamada Casa de Teja (que ciertos constructores colombianos querían demoler para hacer más barata una carretera), la batalla ya estaba ganada, las tropas estaban cruzando el puente.

Bolívar a caballo en su azabache llamado “Muchacho”, les intimó rendición, Y los españoles la aceptaron en cabeza de coronel Sebastián Díaz, jefe del Estado Mayor. Sin embargo, Barreiro no aparecía al lado de sus oficiales. Había escapado a caballo hacia Bogotá. Pero poco avanzó pues su cabalgadura malherida no pudo continuar, de modo que el español, de a píe y con una escasa escolta buscó escondrijo y se hizo tras unas enormes piedras que lo protegían contra el fuego de fusilería. Unos patriotas lo habían seguido entre ellos, un muchacho de 15 años, llamado Pedro Pascasio Martínez quien lo encontró. Barreiro estaba armado de pistola sin munición, y Martínez tenía una afilada lanza. Barreiro le ofreció una bolsa con monedas de oro a cambio de dejarlo huir, pero el muchachito le colocó cerca al cuello la lanza y le increpó: “ande o lo arreo”. Pedro Pascasio Martínez no le dio la menor importancia al soborno que le propuso el jefe español, y se convirtió en el ejemplo de honradez que debe caracterizar a un valiente soldado.

La batalla terminó con la rendición del ejército español. Cuarenta oficiales fueron tomados prisioneros. Los españoles tuvieron unos 120 muertos y otros tantos heridos. Las bajas de los patriotas promediaron los veinte muertos y no más de cincuenta heridos.

La batalla terminó con la rendición del ejército español. Cuarenta oficiales fueron tomados prisioneros. Los españoles tuvieron unos 120 muertos y otros tantos heridos. Clic para tuitear

La noticia partió hacia Santafé al caer la noche y a la madrugada del siguiente día, sorprendió al gobierno del Virrey, encarnado en nada menos que el sanguinario General de Brigada Juan José Sámano. Este personaje había huido de Santafé nueve años atrás, en1810, cuando en su condición de Coronel Jefe de la Guarnición española tuvo que abandonar la ciudad a la carrera, simultáneamente con el Virrey Amar y Borbón, escapando por la vía Honda, Cartagena y embarcándose para España.

Sámano había regresado a la Nueva Granada en 1815, ascendido a General de Brigada, bajo las órdenes del Teniente General del Ejército Español, llamado el “Pacificador” Pablo Morillo. Esos pacificadores en nuestra patria han sido desastrosos.

Ahora, Sámano volvía a correr como un gamo hacia Honda y Cartagena al enterarse de la victoria de Bolívar en Boyacá. Esta vez Sámano pasó de Cartagena a Jamaica y Panamá, en espera de la autorización de la Corona Española para viajar a la península. Autorización que nunca llegó. En Panamá habría de morir en 1821, acompañado de las imágenes de los próceres fusilados por orden suya.

El 18 de septiembre de 1819 se celebró el homenaje a los libertadores en la Plaza Mayor de Santafé, hoy Plaza de Bolívar.  El Libertador con Santander y Soublette fueron homenajeados como los padres de la nueva patria granadina, que luego sería Colombia. José Antonio Anzoátegui no participó en el homenaje. Había sido nombrado Comandante en Jefe de los Ejércitos del Norte, para establecer en Pamplona una base de operaciones que luego sirviera para la campaña destinada a libertar a Venezuela, y estaba desplazándose hacia allá en medio de vítores y aplausos de los ciudadanos de la nueva nación. Murió en Pamplona el 15 de noviembre de ese año.

Este 7 de agosto de 2019, celebremos con gratitud a los fundadores de nuestra gran Nación, el bicentenario de nuestra libertad. Y no permitamos que esa libertad se nos conculque por cuenta de un puñado de despiadados que le reportan a los tiranos de una Isla del Caribe sometida al más abyecto gobierno de Latinoamérica.

No permitamos que esa libertad se nos conculque por cuenta de un puñado de despiadados que le reportan a los tiranos de una Isla del Caribe sometida al más abyecto gobierno de Latinoamérica. Clic para tuitear

Coletillas:

1.- Hay quienes siguen hablando del bicentenario de la independencia refiriéndose a la Batalla de Boyacá. Es bueno recordar que el bicentenario de la independencia rememora el 20 de julio de 1810, y se celebró pobremente en julio de 2010.

2.- ¿Alguien me puede decir cómo conseguir la película de la Batalla del Pantano de Vargas, filmada el 25 de julio de 1969?

Luis Alfonso Plazas Vega
Acerca de Luis Alfonso Plazas Vega 6 Articles
Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).