El Canal del Dique

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Cr. Alfonso Plazas Vega

@LAPlazasVega

 

Sin duda la época de la colonia en la Nueva Granada tuvo más gobernantes buenos que malos. A lo largo y ancho de nuestra geografía hay obras de esos años, que llaman la atención por su belleza, su imponencia y la eficacia de una época que marcó la identidad de nuestra nación.

Varias crónicas como esta se encuentran en el libro “Gobernantes españoles de la Nueva Granada”, a la venta en la Librería Nacional.

El Canal del Dique es una obra imponente, en ella se mezclan el tesón del gobierno español, la inteligencia para aprovechar las condiciones de la naturaleza y el esfuerzo enorme para construirlo a pico y pala.

El Canal del Dique. Crónica por el Coronel Plazas Vega #LasNotasHistóricas Clic para tuitear
Cr. Luis Alfonso Plazas Vega

El del Dique es un Canal artificial construido en el siglo XVI cuando la Nueva Granada era una Colonia Española, para facilitar la navegación entre Río Magdalena y la ciudad de Cartagena de Indias. [ Tiene actualmente una longitud de 113 kilómetros, se desprende del Río Magdalena a la altura del municipio de  Calamar y desemboca en la Bahía de Cartagena.

El Canal del Dique, forma una “ese” acostada

HISTORIA

El nombre del canal

El nombre de Canal del Dique surge del rompimiento de un dique natural que separaba las aguas del río Magdalena de las ciénagas adyacentes. La obra, originalmente, no se podía considerar como un canal puesto que unía las ciénagas con el río y su navegación dependía del nivel de las crecientes.[

Tres pioneros de la construcción

Mateo Rodríguez habitante de la población de Tenerife en 1571, abrió un camino de herradura desde el caño de Calvara (en Cartagena) hasta la llamada Barranca Vieja sobre el Magdalena.  La barranca era un almacén que se ubicaba en un lugar alto y seguro de las riveras, para venta de mercancías necesarias a quienes llegaban y salían del lugar. A la vez era puerto o atracadero. Años más tarde fue reemplazada por otra llamada Barranca Nueva. Era una comunicación terrestre del río Magdalena con el puerto de Cartagena.

Martín Polo, en 1575 abrió otra vía desde el morro de Juan Gómez (Cartagena) hasta las orillas del río Magdalena, tarea que se le autorizó con la obligación de construir en una de las ciénagas un planchón, en que pudieran entrar recuas de ganado con mercancías a lomo. Esta ya era una comunicación combinada, fluvial y terrestre del río Magdalena con el puerto de Cartagena.

Martín Camacho en 1596, consiguió la autorización de la Real Audiencia para la reforma a la navegación por el río Magdalena. En este caso se pensó verdaderamente en una comunicación fluvial canalizada hacia Cartagena, aunque en la práctica seguía siendo mixta. Tramos de camino y tramos de navegación. Con algunas pequeñas mejoras estas vías fueron utilizadas por espacio de más de medio siglo.

 

De la ciénaga de Matunilla hasta el Magdalena

A mediados del siglo XVII, el Gobernador de Cartagena de Indias, Alonso Turrillo, tuvo la idea de alargar la ciénaga de la Matunilla (Cartagena) hasta el río Magdalena, pero no la concretó, por razones económicas. Su sucesor Clemente Soriano también se interesó por el proyecto, pero sorpresivamente murió 1647 en ejercicio del cargo de Gobernador. Fue reemplazado por don Pedro Zapata de Mendoza quien preocupado por el estado de abandono de los caminos para llevar mercancías hacia el río Magdalena, se propuso sacar adelante el viejo sueño de unir las aguas del Caño Calvara (en Cartagena) con el río Magdalena, que por su alto costo no se había podido construir.

 

El del Dique es un Canal artificial construido en el siglo XVI cuando la Nueva Granada era una Colonia Española, para facilitar la navegación entre Río Magdalena y la ciudad de Cartagena de Indias. [ Tiene actualmente una longitud de 113 kilómetros, se desprende del Río Magdalena a la altura del municipio de  Calamar y desemboca en la Bahía de Cartagena.

EL CANAL FUE CONSTRUIDO POR EL GOBERNADOR PEDRO ZAPATA DE MENDOZA EN 1650

Gobernaba la Nueva Granada el Capitán don Juan Fernández de Córdoba y Coalla pero, a decir verdad, poco o nada tuvo que ver con la construcción del Canal del Dique.

Por aquella época, el reconocido ingeniero Juan de Somovilla y Tejada, dirigía las obras de fortificación de la ciudad de Cartagena, lo que aprovechó el Gobernador Zapata de Mendoza, para pedirle su asesoría en el proyecto del canal, sacando adelante el proyecto de su antecesor, el fallecido Clemente Soriano. En 1649 consiguió la autorización del Cabildo de Cartagena para la construcción de un canal entre Cartagena y el río Magdalena: la obra ya se podía hacer, pero no había dinero.  Como la hacienda municipal no contaba con recursos, Zapata que era un hombre adinerado, aportó sus propios sueldos y comprometió su patrimonio como fianza en un empréstito llamado “a censo” de 30.000 pesos. (treinta mil millones de pesos de hoy en 2020, posiblemente)

Además por medio de un Decreto, el tesonero Gobernador dispuso que todos los indios y esclavos de la jurisdicción, hasta Tolú, deberían trabajar por obligación en la construcción del canal. No menos de dos mil personas, entre indios y negros, armados de herramientas de labranza, cumplieron la tarea de abrirlo, a pico y pala. Los trabajadores recibían un salario de ocho pesos al día libres de comidas que les eran suministradas, cifra que superaba el pago normal de otras actividades contratadas por la Gobernación. El trazado del canal se realizó uniendo lagunas y caños que eran cercanos por la naturaleza del terreno, los cuales fueron formando una especie de ese acostada. El recorrido usando canoas o champanes era de unos tres a cuatro días. La construcción del canal tardó medio año y se inauguró el 24 de junio de 1650. (En el momento de publicar esta crónica en el Parche del Capuchino, el canal cumple 370 años de su construcción inicial)

Inicialmente la administración del canal estuvo bajo la responsabilidad del Cabildo de Cartagena; luego se encargó a diferentes arrendatarios los cuales lamentablemente solo se interesaban por el cobro de los peajes impuestos para su uso, pero no le hacían ningún tipo mantenimiento. Como resultado, el deterioro del canal fue evidente y la consecuencia fue la imposibilidad de transitarlo durante todo el año, puesto que la acumulación de arenas y residuos en el fondo de las vías abiertas, no daba la profundidad necesaria para poder navegar. Era necesario dragarlo, desmalezarlo y rectificarlo continuamente. Nada de esto se hizo.

En 1790 el ingeniero Antonio de Arévalo hizo un informe, para el Rey Carlos IV, sobre las obras necesarias para mantener la navegación permanente del Canal del Dique, pero los rumores de la independencia impidieron emprender estas reparaciones.

Durante el siglo XIX, ya en manos de un gobierno independiente y republicano,  varios ciudadanos y empresas tanto colombianas como extranjeras, se interesaron por la administración, el dragado, la profundización y la rectificación del canal para mejorar su navegabilidad. Pero en la práctica, poco hicieron.

El Canal del Dique, hoy.

En 1824 el ciudadano alemán Juan Bernardo Elbers, quien había obtenido del Congreso y del Gobierno Nacional (gobernaba la nueva nación el Presidente Libertador don Simón Bolívar, quien se hallaba conduciendo la campaña libertadora del Perú), la exclusividad de la navegación por el río Magdalena en buques de vapor. Elbers, junto con otros ciudadanos estuvo dispuesto a reabrir la navegación por el canal. Pero se presentaron dificultades con el cabildo de Cartagena, así que transcurrieron cuatro años y no se rehabilitó el canal. Los nacionales no tenían la determinación de los españoles.

En los decenios de 1820 y 1830 la demora injustificada de la reapertura del canal ocasionó que la actividad económica de Cartagena disminuyera a favor de los puertos Santa Marta y Barranquilla.

La historia del Canal del Dique tiene muchas otras anécdotas, como la vía férrea que se le construyó en paralelo, y que luego tuvo que ser levantada, porque la competencia de uso comercial la ganó el canal. O la destrucción de un tramo del canal por el invierno, en un gobierno reciente, que con toda la tecnología moderna solo pudo ser reparada en varios años. Pero nuestra crónica corresponde a la época de la colonia, por lo cual la dejamos de ese tamaño.

El Canal del Dique une al río Magdalena a la altura del puerto de Calamar, con la Bahía de Cartagena. Tiene algunas variantes que desembocan en la bahía de Barbacoas, en Caño Correa y Caño Matunilla.

Sin duda es una prueba del dinamismo, emprendimiento y eficiencia de los gobernantes españoles en la Nueva Granada.

 

Luis Alfonso Plazas Vega
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Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).