El Ciclismo y sus inicios de éxitos mundiales

Alvaro Mejía Vásquez

Alvaro Mejía Vásquez

La historia debe conocerse para lo bueno repetirse, lo malo descartarlo.

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Alvaro Mejía
Colombia hoy por hoy es una potencia a nivel mundial en Fútbol, Bolos, Atletismo, Natación y muchos deportes más. Hoy me referiré a uno de mucha aceptación entre la gente jóven que tal vez ni habían nacido cuando yo ya recorría las polvorientas carreteras y es el ciclismo. Pero ellos deben conocer cómo fue que empezamos a rodar por las trochas y caminos de herradura, ya que hoy son grandes y vistosas carreteras.
A los ciclistas entre los años 50 y 70 les correspondió mostrar a diario su espíritu de lucha, su pundonor deportivo, su amor por sus departamentos, pues se corría por los colores de sus terruños, la camiseta verde y blanca de Antioquia, la blanca y negra de Cundinamarca, la vino tinto del Tolima  etc, su hombría por decir lo menos, pues esas  competencias realmente no eran para todo el que supiera montar en cicla, esos héroes antes de las vueltas eran mensajeros de almacenes o de tiendas de barrio, carnicerías, farmacias, talleres de mecánica que con sus bicicletas  al utilizarlas a diario, llueva, truene o relampaguee se volvían prácticamente parte de sus cuerpos, eran unas vueltas realmente a Colombia donde entraban a casi todos los departamentos.
Sus recibimientos eran estruendosos y de paseo de día entero con sus carreteras llenas de gente aplaudiendo a sus héroes, los alojamientos eran en casas de gente “Pudiente o de modo” como se decía anteriormente, en la casa de los alcaldes, en colegios o escuelas, conventos y cuando en la cárcel no había detenidos se prestaba para alojar acompañantes pues no había la infraestructura hotelera de hoy por hoy para tanta gente.
Los transmóviles con sus escotillas al aire y polvorientas con sus narradores hablando de lo que sabían pues muchas veces no veían ni a los ciclistas y la gente con sus transistores de mano les creían, aun así venían y vinieron a correr ciclistas Españoles, Italianos, Rusos, Mexicanos, Venezolanos, en donde se sabía que casi ninguno terminaba la competencia pero venían, no había tantos carros acompañantes elegantes  como hoy, se llegaron a ver camiones 3 y medio, de estacas, “bolas” estilo lavanderías, las versátiles Lambrettas, Vespas Piaggio, las Zundapp y las BMW negras manejadas por entrenadores como Francisco Luis Otálvaro, Aureliano Gallón, Ricardo Zea Salazar el famoso pinta Zea, en fin, que anécdotas salían de esas vueltas o de la etapa que se seleccione.
Cojamos al azar una etapa: La 5a de la vuelta del 63 San Gil Sogamoso, que dicho sea de paso en ella hacía sus pinitos como periodista J. Enrique Ríos Calderón el famoso “Jenricé” quien años más tarde se convertiría a punta de luchas en uno de los periodistas más relevantes que ha tenido no solo Antioquia sino Colombia, es más, fue uno de los fundadores de la famosa revista Vea Deportes.
Retomando lo de la 5a etapa de la Vuelta del 63, salió con una temperatura y un clima adverso para cualquier deportista, pero la Vuelta no se detenía, muchas de las carreteras eran totalmente destapadas y más parecían caminos de herradura que una carretera interdepartamental. En esos días había llovido copiosamente y por lo tanto el barro amarillo era grueso y pegasoso que al paso de las llantas  o tubulares frenaban las ciclas y los ciclistas tenían que bajarse a quitarles el masato arrumado entre las horquillas de los caballitos de acero volviendo inútiles los frenos o herraduras Campagnolo para los bien patrocinados y las  Simplex para los de menos recorrido, lo mismo que en los tenzores que en aquellas épocas se usaban, las llantas o tubulares eran gruesas casi todoterreno, pues eran de 550 gramos y adheridos al rin solo con una pega especial Italiana marca Clement, que al despegarse la caída era impresionante, todas las bicicletas eran Europeas, Colombia ensamblaba la Monark y las contramarcaban por un convenio internacional con las marcas extranjeras como Raleight, Peaugeot, Frejus, Automoto, Picard Fayolli quedando así como las famosas Refuego.
Se pasaban quebradas sin canalizar ni tapar, donde los héroes se tenían que bajar muchas veces para evitar que la corriente los tumbara, por esta etapa se tuvo que pasar por el Páramo de la Rusia ( tal vez pensando en el frío de Rusia o en sus estepas), las piedras sueltas no dejaban la libertad de ascender o descender  libremente como se debía, solo los más osados lograban hacer de las suyas y fue así como Martín Emilio Cochise Rodríguez se ganó esa vuelta de 1963 y las del 64, 66 y 67, Javier Suárez nuestro gran crédito y mejor trepador del mundo en esas épocas quedó cuarto por contextura o físico delgado para los descensos.
Hoy el ciclismo es demasiado técnico lo que para mucha gente ya no es tan llamativo y se corre es por el dinero y por mostrar empresas. Como último dato les comento que la Vuelta de 1955 se hizo con un recorrido de 2.000 KMS , su promedio por lo duro de los terrenos fue de 20 kms por hora, vinieron Mexicanos, Argentinos y Venezolanos y fue catalogada “no apta para humanos”. Hoy los Nairos, los Rigoberto, los Egan, los Froome corren con bicicletas de mas de 25.000.000.oo de pesos y son grandes potentados y admirados, El deporte no es salud, es la práctica la que lo hace a uno saludable y con una vejez cronológica, pero con un corazón joven y con ganas de seguir viviendo.
Álvaro Mejía Vásquez
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Paisa. Voluntario como bombero, guarda de tránsito y Paramédico. Ciclista, atleta, tenista, presidente de dos ligas en Medellín: la de tiro con arco y la de ciclismo recreativo, creyente, periodista del Ciprec, poeta, periodista y escritor. Promotor Ambiental, de Convivencia, de Seguridad ciudadana y Veedor Cívico Papá de gemelas. Vivo en Medellín,