El desafuero de la criminalidad contra la justicia en Colombia ¿Hasta cuándo el circo de la impunidad?

J. SEBASTIÁN GUTIÉRREZ HERRÁN

@SebastianGutih1 

El desafuero de la criminalidad contra la justicia en Colombia ¿Hasta cuándo el circo de la impunidad? Columna de J. Sebastián Gutiérrez Herrán Clic para tuitear

Nuestra Patria en toda su historia Republicana desde la segunda década del siglo XIX ha tenido fluctuantes romances entre la criminalidad y la ley, no es este un secreto que atañe las fibras más sensibles de lo que se puede o no se puede opinar. Es convulsionante y alarmante lo que vemos últimamente en Colombia ya que las instituciones al servicio de la “justicia” cada vez muestra más su facción de impunidad frente a la criminalidad, pareciera entonces que la justicia en este país no es más que una prostituta que se vende al mejor postor; desmeritadas las cortes, el consejo de Estado y hasta los mismos jueces que no ejecutan fallos para que se castigue la criminalidad y los delitos más atroces de nuestra sociedad.

El circo de la impunidad

Las clásicas tragedias griegas de Sófocles, Eurípides y Esquilo son liliputienses dramas frente a los colosales desastres que hoy por hoy vive nuestra Patria, una lógica narrativa concisa y clara para definir estos atroces danzares de la nuestra realidad sería más próxima a un circo o como lo he mencionado en anteriores escritos una “narco-novela”, esos serían las categorías exactas y sin anestesia que podrían definir nuestra situación social. Pero todo no solo se queda en ese show que al parecer confabula medios, políticos, asociaciones, instituciones y otros elementos que terminan siendo aliciente para esta melcocha de sinsabores y dramas nefastos que nos ha tocado lidiar más propiamente la última década.

Es convulsionante y alarmante lo que vemos últimamente en Colombia ya que las instituciones al servicio de la “justicia” cada vez muestra más su facción de impunidad frente a la criminalidad Clic para tuitear

El funesto proceso de paz no fue más que el detonante a un nuevo paradigma cargado de violencia, corrupción e impunidad en todas las esferas de la vida nacional, pretendían que el país mejorara en un proceso de  tiempo y fue el tiempo mismo el que se encargó de darnos la razón a quienes desde un comienzo preveíamos las desdichas y los fracasos que se venían para el Estado-Nación.

En un lenguaje altisonante y con una excelsa demagogia política se nos vendió esta idea de la paz camuflada con un lavado de activos ilícitos producto del tráfico de drogas de uno de los mayores carteles del mundo en la actualidad (las FARC) quienes ampliando su visión de las múltiples formas de lucha se hicieron consigo y puesto a su bolsillo, políticos, instituciones y agendas que hoy por hoy parecieran desenjalmarse como el arma indestructible de una organización que hábilmente mezcló a Marx y a Lenin con Avtomat Kalashnikova y le puso encima la cereza del pastel, la cocaína.

Burlándose de la Ley.

Todo criminal, o persona insurrecta a los códigos morales y jurídicos lleva en su psiquis un profundo desprecio por las normas y por antonomasia el odio al humano en sociedad. Muchos de estos sujetos repudian la vida humana porque muy en profundidad se desprecian a sí mismos y a muchas de las condiciones natas de su ontología (ser), su familia, su cuerpo, etc… su ser converge en sentimientos y emociones densas que les hacen actuar en contra del resto de seres humanos del colectivo social y por ello de los contratos sociales establecidos sociológicamente como la moral y la ley. Ello por un lado es un análisis psicológico genérico de los sujetos que desprecian la ley, pero objetivamente se pueden mencionar personas que actúan de dicha forma, no vayamos lejos y recordemos algunos de ellos como el mono Jojoy, Raúl Reyes o el bufón del momento, el rey del show en la actualidad Jesús Santrich.

Todos ellos tienen en común un profundo odio ególatra por saltar y burlar los códigos sociales, morales y evidentemente la ley, se sienten profundamente superiores a ello, ya sea desde una perspectiva critico-social o un asunto meramente de su egoísmo personal, sea como sea dichos personajes sólo ponen en convulsión el Estado-Nación para demostrar esa superflua superioridad ante los demás, quizá para manifestar un descontento con la historia y así pretender cambiarla, fatídico método que lleva a todo lo contrario ya que marcan la historia con patrañas personales que desdibujan un sentir colectivo de lo que dicen representar.

¿Hasta cuándo?

En la campaña política que se suscitó durante el transcurso del año 2016 en el gobierno de Juan Manuel Santos, los dirigentes políticos del “Sí” infinidad de veces hicieron énfasis en que no iba haber ningún tipo de impunidad para los miembros de las FARC que depusieran las armas, también aludían que quienes cometieron crimines dentro de esa organización tenían que pagar por sus acciones delincuenciales, posteriormente dilataron en el acuerdo el lineamiento que fijaba que posterior a la firma quienes reincidieran en sus acciones criminales debían pagar por sus delitos ante la justicia.

Se creó una justicia especial (JEP) para dichos implicados en crímenes, también se hizo una fuerte pugna política en su momento por la participación política de algunos miembros criminales de esa organización en armas y se dictaminaba inicialmente unas curules en el Bicameral (Senado y Cámara de representantes) para quienes no tuvieran un itinerario criminal tan denso y al menos se pudieran ejercitar penas alternas y poder ingresar a la vida pública y política casi que con una amnistía jurídica de otra naturaleza para no purgar condena.

De todo lo anterior se ha hecho objetivo sólo algo: LA IMPUNIDAD, acá no se ha cumplido ni se ha pensado de antemano en las victimas de las atrocidades de las FARC sino que se ha hecho todo lo contrario, premiar y dar relevancia a los victimarios. Las múltiples, masacres, extorciones, secuestros, torturas, muertes han quedado en la más vergonzosa impunidad de nuestra historia y hemos hecho una memoria colectiva casi que desdibujada o como una especie de síndrome de Estocolmo, que pretende que nos olvidemos de nuestra memoria la indignidad de atrocidades que estos personajes y su organización han cometido contra los ciudadanos de nuestra golpeada Colombia. Hasta cuando este circo de impunidad es una pregunta que pulula en las mentes de quienes hemos sido víctimas de estos sujetos, Hasta cuando ¿?…

De todo lo anterior se ha hecho objetivo sólo algo: LA IMPUNIDAD, acá no se ha cumplido ni se ha pensado de antemano en las victimas de las atrocidades de las FARC sino que se ha hecho todo lo contrario Clic para tuitear
J Sebastian Gutierrez Herran
Acerca de J Sebastian Gutierrez Herran 51 Articles
Padre de Viko, nieto de Flaminio Herrán. Caldense por fortuna de Dios; Padre Manizaleño y Madre del oriente de Caldas. Coaching en Trabajador Social empresarial y organizacional. Tres años de experiencia laboral en el sector privado y un año en proyectos del sector público. Aficionado amateur de la filosofía-política, la Historia, la sociología el Derecho. Me gusta el cine clásico de John Wayne, Ford y Clint Eastwood. Amante de la música de Vikernes, Piazzolla y Antonio Aguilar.