El Ejercicio de Autoridad en la protesta.

Brigadier General (r) Juan Carlos Buitrago

El vandalismo que ha caracterizado la protesta social, ha puesto a prueba la compleja tarea de ejercer la autoridad legítima dSe ha insistido de otro lado que enfrentar una protesta vandálica, requiere de una fuerza superior del Estado. Muchos manipulan este concepto, tergiversando su sentido solo para simpatizar con la ola social del momento Clic para tuitearel Estado en cabeza del Presidente de la República en su condición de Comandante y Jefe de la Fuerza Publica y por parte de los primeros responsables operativos de la seguridad: Las Fuerzas Militares y La Policía Nacional. 

Como ha sido tradicional, dado el sentido democrático de nuestras Fuerzas Armadas,  soldados y policías de la patria se preparan de manera ejemplar para garantizar el derecho a la protesta, proteger a los ciudadanos y conservar la convivencia y seguridad ciudadana, y solo quienes conocen a las Instituciones castrenses y de policía por dentro, pueden testimoniar el nivel de rigurosidad, tecnicidad y profesionalismo, propio de la doctrina y disciplina, de la planificación del servicio, que se realiza con base en unos procesos milimétricamente escritos que abarcan los niveles de responsabilidad en cada orden de operaciones, desde el de direccionamiento estratégico, en cabeza del Alto Mando, el nivel misional y/ operativo a cargo de los Comandantes, la Inteligencia y la Investigación Criminal, y los procesos de soporte y apoyo, encargados de asegurar los recursos humanos, financieros, logísticos, armamento, bienestar y salud, para garantizar el cumplimiento de la misión. 

Claramente lo dijo el Subdirector General de la Policía, los uniformados no salen al servicio a asesinar gente, y lo único que esperan y reciben es ingratitud. Es cierto que en términos de planeamiento del servicio, se presentan  falencias, algunas relacionadas con la rutina del servicio y a causa de una mala supervisión y control por parte  de los Comandantes; también por los cortos circuitos en la comunicación, que afecta la comprensión y asertividad en la ejecución de las órdenes, otras veces el problema radica  en el mando arbitrario y poco dialogante cuya única consecuencia es alejar la planeación de la realidad operacional.  Pero existe un factor definitivo, y obedece a la falta de capacidad institucional para cumplir a plenitud  con el ejercicio de la autoridad que se le ha conferido. Y aquí habría lugar a una reflexión muy profunda que debe despertar el sentido humano y sabio del Presidente, el Ministro de Defensa, los Comandantes de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, los Alcaldes y Gobernadores de todo el país. 

El Ejercicio de la autoridad en un país como el nuestro, donde los soldados y policías de la patria están sometidos a un altísimo y permanente riesgo, donde las amenazas rondan a la vuelta de la esquina, donde se asesinan 3 soldados y policías cada dos días; exige soluciones estructurales, tangibles y determinantes que se conviertan en la más importante motivación moral y emocional de los héroes de la patria. Ya el Gobierno ha dado unos pasos significativos en la dirección de solucionar el problema del Nivel Ejecutivo, también mejorando las condiciones de bienestar y salud de los uniformados y sus familias; pero es determinante una modificación a fondo del régimen salarial. Recientemente leímos una columna titulada “El Ejército del Pueblo “ publicada en el periódico El Tiempo y escrita por el ex Ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján. Pues este Ejército del Pueblo, para ejercer su autoridad con dignidad, transparencia, tranquilidad, profesionalismo y motivación; no sólo demanda respeto y confianza del ciudadano y sus gobernantes, exige las herramientas suficientes y necesarias para operar con poder superior a la violencia y al crimen, además, de la tranquilidad  cotidiana, que le da su fuerza moral, espiritual y virtuosidad, para no corromperse por que su salario le permite cumplir con sus obligaciones familiares. 

Se ha insistido de otro lado que enfrentar una protesta vandálica, requiere de una fuerza superior del Estado. Muchos manipulan este concepto, tergiversando su sentido solo para simpatizar con la ola social del momento. Es irrefutable que los soldados y policías de la patria deben usar la fuerza para proteger su vida e integridad y la de los ciudadanos. También, que un dispositivo policial y militar debe ser significativamente superior para contener y evitar desmanes y conjurar la grave alteración del orden social. Y también, que un ciudadano de bien, no debe estar  ni en el lugar, ni en la hora precisa, donde ocurren actos vandálicos. Y finalmente, lo último que debe hacer la Fuerza Pública en el ejercicio Constitucional y Legal de su autoridad, es cruzarse de brazos, replegarse o esconderse.  La autoridad legítima del ciudadano, es su Policía y su Ejército,  y este debe estar de su lado, y los primeros en dar ejemplo deberían ser  los dirigentes del país independientemente de su filiación política e ideológica. 

El Presidente de la República acudió a la figura de la Asistencia Militar en uso de las facultades que le confiere la Constitución en su artículo 213, también el artículo 170 del Código Nacional de Convivencia y Seguridad Ciudadana. Lo hizo de manera cautelosa y oportuna ante la evolución de los acontecimientos y pese, a los detractores que suelen satanizar el uso de la fuerza. También podría declarar el estado de conmoción interior en todo el territorio o parte de él, pues no agotar estas herramientas, no solo puede llevar al Ejecutivo a prevaricar, lo más grave aún, sería despejar la autopista a la izquierda extrema y armada para generalizar el caos, acabar con las instituciones, la economía y cómo ha sido su talante, usar la anarquía y el terrorismo para atentar contra la democracia, la que ellos mismos aluden ¨no existe¨. La amenaza está a la vuelta de la esquina.

Juan Carlos Buitrago Arias
Acerca de Juan Carlos Buitrago Arias 13 Articles
Nació en Neira (Caldas) hace 51 años. Ingresó a la Policía Nacional en 1988 y se graduó con el primer puesto de su promoción. En 33 años de trayectoria lideró importantes operaciones de inteligencia y contrainteligencia de estado, y de investigación criminal en la Dijín, Dipol, DNI y Polfa. Creó la oficina de Colombia en Europol y contribuyó a la fundación de Ameripol. Administrador policial, administrador de empresas, estudió negocios en la universidad Georgetown en Washington y es egresado de la Academia Nacional del FBI en Quantico VA. Estudió alta gerencia internacional en la Universidad de Los Andes y realizó curso integral de Defensa y Seguridad Nacional en la Escuela Superior de Guerra. Ha sido formado por diferentes agencias de inteligencia e investigación mundiales y considerado a nivel internacional uno de los más curtidos en estos temas. Actualmente es columnista de la revista digital Las2orillas y es fundador y CEO de la firma StrategosBIP.