El Poderoso Cartel De La Droga Destruido En El Gobierno De Álvaro Uribe Vélez. Columna de coronel Luis Alfonso Plazas Vega Clic para tuitear

A pesar de la dura situación por la que atraviesa el país en estos momentos, es bueno recordar que las personas mayores tuvimos que enfrentar organizaciones iguales o peores a las que hoy amenazan al país. 

Hace unos años contamos con gobiernos más expertos y menos improvisados que el actual, y con una determinación para enfrentar el crimen que hoy añoramos. Tristemente, también tuvimos gobiernos cómplices que llegaron al poder con los dineros del narcotráfico, pero fueron puestos en evidencia y hoy arrastran esa vergüenza en sus vidas. 

Ahora, cuando Gustavo Petro, miembro del grupo terrorista M-19 y senador, pretende a través de un paro criminal convocado por él mismo, destituir al presidente Iván Duque, como lo ha venido advirtiendo y amenazando, vale la pena recordar que todos estos agentes del mal terminan o en la cárcel o dados de baja por la Fuerza Pública. 

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Hoy estamos recordando la vergonzosa historia y el prontuario de los hermanos Rodríguez Orejuela, quienes purgan condenas muy largas en una cárcel del Distrito Sur de la ciudad de Nueva York.

Estos dos hermanos narcotraficantes, presos en una cárcel americana del Distrito de New York, marcaron una dolorosa y violenta época de Colombia. Al escribir estas líneas, purgan condenas de por lo menos treinta años de prisión por los delitos de conspiración para exportar estupefacientes a los Estados Unidos, homicidio, secuestro, corrupción, lavado de dinero y activos y enriquecimiento ilícito. Ellos fueron los líderes del llamado por la DEA, “el Cartel de Cali”.

Sus padres fueron Carlos Rodríguez y Ana Rita Orjuela, quienes tuvieron seis hijos.  Él era pintor y ella ama de casa. Él era alcohólico y jugador. 

Gilberto nació en MariquitaTolima, el 30 de enero de 1939, es el hermano mayor. Miguel Ángel Rodríguez Orejuela  nació también en Mariquita, el 15 de agosto de 1943

La educación que dieron a sus hijos debió ser muy escasa y carente de principios, pues eso fue lo que demostraron en sus lamentables vidas.

Se establecieron en Cali a comienzos de los años 50, Gilberto vendía flores desde los 10 años y a los 15 comenzó a hacer domicilios para una droguería. 

En Cali le decían “el ajedrecista”, por la forma como calculaba todos sus movimientos y propósitos, antes de realizarlos. A la edad de 20 años Gilberto era el administrador del negocio, a los 25 renunció para montar su propia droguería.

En Cali le decían “el ajedrecista”, por la forma como calculaba todos sus movimientos y propósitos, antes de realizarlos. Clic para tuitear

Se inicia en el narcotráfico

Tan solo se inició en el narcotráfico a partir de los años 70. En su trabajo Gilberto ideó la forma de negociar con drogas, amparado en la fachada de visitador médico. Rápidamente se llenó de dinero. 

Gilberto fue arrestado por falsificación de documentos, pero el juez dejó vencer los términos, debido a las amenazas de muerte que recibió, y Gilberto quedó libre. En esta forma aprendió que en Colombia la cuestión con los jueces es de “la bolsa o la vida”, aunque Gilberto siempre prefería el soborno al asesinato. Sin embargo, la cantidad de asesinatos cometidos por el Cartel de Cali es espeluznante. La forma de hacerlos fue atroz. Aun así, los sobornos fueron los que los hicieron multimillonarios. 

A finales de los años 60 con su hermano Miguel, con Chepe Santacruz, y con Luis Fernando Tamayo García, organizaron una banda llamada “Los Chemas” liderada por el último de los nombrados, para asaltar vehículos de distribuidoras que iban a hacer entrega de pedidos, y luego expandieron sus operaciones a la extorsión y secuestro de personas.

Secuestraron a dos suizos radicados en el Valle, un estudiante y un diplomático. Por el rescate obtuvieron 12 millones de pesos (un millón de dólares en esa época)

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Más adelante comenzaron a importar pasta de coca desde Perú, para transformarla en cocaína y luego exportarla a Estados Unidos y Europa. Operaban con nombres falsos. Crearon una red con personas de diferentes orígenes y estratos de la sociedad, desde los detallistas del alcaloide, especialistas en lavado de dinero, y autoridades civiles o militares y policías que cooperaban con sus propósitos.

 

El gran negocio de Drogas La Rebaja

La creación de la cadena de droguerías La Rebaja, en compañía de su hermano Miguel, le permitió continuar su enriquecimiento ilícito encubierto por las farmacias. Este negocio se consolidó cuando los dueños de los Supermercados Jota Gómez que vendían todo tipo de artículos y contaban con una farmacia en cada punto de venta, fallecieron. Los almacenes Jota Gómez tenían sucursales en Cali, el Valle del Cauca, el Eje cafetero, Bogotá y San Andrés. 

Inicialmente los Rodríguez Orejuela adquirieron los inmuebles a los herederos, mediante una negociación entre personas naturales. Posteriormente la empresa Drogas La Rebaja adquirió los almacenes, es decir una negociación empresarial.

Luego se hizo una venta ficticia de Drogas La Rebaja en 1996, que fue un engaño empresarial. Crearon la firma Coopservir, con el propósito de adquirirla, inflando en forma desmesurada las acciones de las droguerías después de la venta. Allí quedó incluida toda la familia de los Rodríguez Orejuela, pero incluyeron más de 200 trabajadores. La operación les dejó un total de 30 millones de dólares de utilidades a los hijos de los Rodríguez Orejuela. Pero Coopservir quedó protegida por la propiedad de los empleados.

La operación les dejó un total de 30 millones de dólares de utilidades a los hijos de los Rodríguez Orejuela. Pero Coopservir quedó protegida por la propiedad de los empleados. Clic para tuitear

Dueños del América de Cali

A finales del decenio de los 70 y principios de los 80, el equipo de futbol colombiano América de Cali estaba resuelto a conquistar uno de los torneos de clubes de fútbol más prestigiosos del mundo: La Copa Libertadores de América. Por esa razón permitieron la venta de la mayoría de sus acciones a los “nuevos empresarios de Cali”, los hermanos Rodríguez Orejuela. 

Contrataron a jugadores de primera línea de la época como Ricardo Gareca y Julio Falcioni, argentinos, Roberto Cabañas, paraguayo y Julio César Uribe, peruano. El costo de adquisición y sus salarios eran enormes, pero con el negocio de la droga lo subsidiaban ampliamente. Contrataron como Director Técnico al laureado y polémico Gabriel Ochoa Uribe. El América llegó a ganarse tres títulos en Colombia, pero pese a los millones invertidos, nunca pudo ganar la Copa Libertadores de América.

El América de Cali estaba en la mira de la Dirección de Estupefacientes cuando el Congreso forzó la renuncia del Director Nacional de Estupefacientes en un debate del cual fue protagonista el senador cartagenero Javier Cáceres. 

Ese Senador fue condenado un par de años después a nueve años de prisión por varios delitos entre ellos paramilitarismo. El coronel Plazas Vega fue absuelto de las acusaciones hechas por Cáceres, que no era cosa diferente a las denuncias que los abogados de los narcotraficantes le habían interpuesto, por supuesto abuso de autoridad, y por falsos errores en el ejercicio de su cargo. Los medios nacionales le dieron mucha importancia, prensa y pantalla a las acusaciones, y ninguna a la absolución. Los narcos lograron su principal objetivo: retirar al coronel de ese cargo, porque no los dejaba “trabajar”.

 

Varias mujeres e hijos 

Los Rodríguez Orejuela fueron muy amigos de tener varias mujeres. Cada uno de ellos tuvo por lo menos cuatro compañeras permanentes y varios hijos.

Gilberto tuvo con Mariela Mondragón cuatro hijos: Fernando Rodríguez Mondragón (autor de un libro donde descarnadamente relata los delitos de su padre), María Alexandra Rodríguez Mondragón, defensora de sus padres (a las 48 horas de posesionado Mario Iguarán en reemplazo del coronel Plazas Vega, la atendió amablemente en su despacho), Humberto Rodríguez Mondragón y Jaime Rodríguez Mondragón. Con Nelly Herrera tuvo a Jorge Rodríguez Herrera y a Andrés Gilberto Rodríguez Herrera. Con Gladys Miriam Ramírez Libreros no tuvo hijos, adoptó una niña que ella tenía, y unos años más tarde adoptó otro hijo llamado José Alejandro Rodríguez Ramírez. Con Aura Rocío Restrepo, tampoco tuvo hijos, pero adoptaron una niña, en 1994. Aura Rocío se separó de Gilberto y se casó con otra persona con quien tuvo dos hijos y de nuevo se separó. Escribió un libro titulado: “Ya no quiero callar”.

La única que lo ha visitado a la cárcel en Estados Unidos es Gladys Miriam. 

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Multimillonarios viviendo en Madrid

A raíz del asesinato del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla en 1984, el gobierno inició una dura persecución contra los narcos.

Por eso, Gilberto Rodríguez Orejuela en compañía de Jorge Luis Ochoa Vásquez y José Nelson Matta Ballesteros viajó a España en junio de 1984. 

Jorge Luis Ochoa cambió su nombre por el de Moisés Miranda, y se compró un lujoso apartamento de 800 metros cuadrados en Pozuelo de Alarcón. Con frecuencia se reunían en un piso de Madrid con el matrimonio Rodríguez Orejuela, que se hospedaba en un hotel de lujo. 

Rodríguez Orejuela usaba con un pasaporte venezolano falso, a nombre de Gilberto González Linares. En noviembre de 1984, ya había comprado dos pisos, y varios vehículos Mercedes Benz último modelo. 

El precio de la cocaína en Estados Unidos había bajado mientras en Europa era hasta cuatro veces mayor. Gilberto se informó sobre rutas para la droga, hacia España, hablando con los contrabandistas de tabaco de Galicia, y establecieron mecanismos para enviar droga usando barcos de pesca y de carga. Cuando la carga estuviera en tierra, los colombianos se encargarían de la distribución de la cocaína. El 70% sería para estos últimos, mientras que los gallegos aceptaban el 30% restante. 

Abrió redes de distribución en Londres, Ámsterdam y Berlín. En Liverpool, contrabandistas facilitaban la entrada de la droga. Los decomisos de cocaína en Europa pasaron de 900 kilos en 1985 a más de 20 toneladas para el año 1990. El cartel de Cali invadió a Europa. 

Finalmente, la Policía española coordinó con la DEA para trabajar en conjunto. Luego de 3 meses monitoreando las actividades de Jorge Luis Ochoa y Gilberto Rodríguez, decidieron arrestarlos el 15 de noviembre de 1984.

La policía madrileña les intervino varias cuentas bancarias por valor de más de setenta millones de pesetas (medio millón de Euros), y a Rodríguez Orejuela le encontraron un libro de contabilidad que establecía las ventas de cuatro toneladas de cocaína durante el año 1983. 

Según el libro de Ana Lilia Pérez, “los narcotraficantes colombianos tenían una red de 134 empresas con fachadas financieras en Colombia” además de otras en buena parte de Centroamérica, Estados Unidos y las Islas Vírgenes Británicas.

Gobernaba los Estados Unidos, el Presidente Ronald Reagan, quien solicitó al gobierno español la extradición de Jorge Luis Ochoa y Gilberto Rodríguez. El gobierno de los Estados Unidos consideraba fundamental esa extradición en la lucha contra el narcotráfico, y tenía pruebas concretas que podían demostrar la comisión de varios delitos en su territorio, entre ellos un despacho de cocaína a través de Nicaragua. 

El Presidente del Gobierno Español Felipe González del PSOE, tardó dos años en resolver la situación de los dos capos, tiempo que estos aprovecharon para establecer relaciones personales con criminales de las cárceles españolas. Estuvieron un corto tiempo en la prisión del Puerto de Santa María, para luego ser trasladados a la cárcel de Carabanchel, donde se hallaban otros capos de las mafias del contrabando.

Pedidos en extradición por Estados Unidos y Colombia

Entonces su hermano Miguel pidió al gobierno de Colombia de Belisario Betancur, que lo pidieran en extradición, ya que el país de origen tiene prelación en esta materia, pero no podían hacerlo porque no tenía ningún proceso abierto en ese momento, todos los había hecho cerrar. 

De inmediato, el 15 de enero de ese año Fabio Pastrana Hoyos, juez de Aduanas de Cartagena, reactivó un viejo proceso del 21 de julio de 1981 por contrabando de 128 reses de lidia y expidió orden de captura contra Gilberto Rodríguez Orejuela y Jorge Luis Ochoa Vásquez. El juez los hizo responsables de los delitos de falsedad y estafa en la importación de reses de lidia. El siguiente mes de febrero los declaró reos ausentes. Y el 23 de febrero Colombia solicitó formalmente la extradición por contrabando. En esa forma, los narcos quedaron protegidos contra la extradición a Estados Unidos. 

El 9 de abril siguiente Italia también los pidió por tráfico de drogas en Europa. Se volvió un problema político. Las acusaciones más graves y concretas eran las de Estados Unidos, pero judicialmente prevalecía la petición del país de origen.  Así que la Audiencia Nacional de España los envió a Colombia a sabiendas de que esto en la práctica significaba su libertad, lo cual sucedió al poco tiempo.

El 27 de junio de 1986 los capos Gilberto y Jorge Luis regresaron a su país, permaneciendo en la cárcel Villahermosa de Cali. El 24 de julio el juez de aduanas Pastrana, ordenó el traslado de Ochoa a la cárcel La Ternera de Cartagena. A mediados de agosto un fallo del mismo juez de aduanas lo condenó a 24 meses de prisión con el beneficio de excarcelación mediante el pago de 2 millones de pesos, Ochoa quedó en libertad con presentaciones periódicas al juzgado. Jamás volvió a presentarse. Quince meses después, Ochoa fue nuevamente capturado. Agentes de la Policía Vial lo sorprendieron en un retén cerca de Palmira (Valle), en un lujoso Porsche blanco. El narcotraficante fue trasladado a la Penitenciaría de La Picota, donde debía acabar de cumplir la pena de 22 meses de prisión que le fue impuesta por contrabando de toros de casta. Mientras Estados Unidos insistía en la solicitud de extradición, el entonces juez 71 de Instrucción Criminal, Andrés Enrique Montañez, lo puso en libertad el 30 de diciembre de 1987, atendiendo un recurso del defensor que alegaba que la pena ya había sido cumplida. De nuevo la actuación de un juez que favorece a un narco. Por su parte, Gilberto siguió en Cali y recuperó la libertad en octubre de 1987. Así funciona la justicia en Colombia.

La Procuraduría actuó disciplinariamente contra el juez Montañez y contra el Director General de Prisiones Guillermo Eduardo Ferro Torres. La actuación no tuvo la menor importancia.

El hijo de Gilberto, Fernando Rodríguez Mondragón, escribió en su libro: 

 “salir de España nos costó 30 millones de dólares y Felipe González se quedó con cinco (…). Los emisarios de Felipe González insistieron en que las elecciones estaban cerca y necesitaban el dinero y por eso autorizaron la entrega”. 

La Procuraduría actuó disciplinariamente contra el juez Montañez y contra el Director General de Prisiones Guillermo Eduardo Ferro Torres. La actuación no tuvo la menor importancia. Clic para tuitear

A su vez otro escritor, Nacho Carretero, manifiesta en su libro que la entrega del dinero se llevó a cabo en el jet privado de Pablo Escobar, y que también se destinaron diez millones de dólares a la Audiencia Nacional.

Miguel Rodríguez Orejuela

Miguel Ángel Rodríguez Orejuela nació también en MariquitaTolima, y estudió Derecho en la Universidad Santiago de Cali.

A lo largo de su vida delictiva se le conoció con el nombre de «El Señor». En su prontuario estaba consignado el haber organizado una sociedad de tráfico de estupefacientes al lado de su hermano Gilberto, Hélmer Herrera y José Santacruz Londoño, a la cual la DEA bautizó con el nombre de Cartel de Cali. 

Pablo Escobar le declara la Guerra al Cartel de Cali

Pablo Escobar tenía una red similar a la de Cali, pero en Antioquia, en especial la ciudad de Medellín.

Respetaba y colaboraba con el cartel de Cali, hasta que el Gobierno colombiano presentó al Congreso un proyecto de Ley que permitía enviar a los narcos para ser juzgados en los Estados Unidos. Pablo Escobar decidió enfrentarse a los funcionarios colombianos que pretendían este fin.  Pidió apoyo a los de Cali, pero estos se negaron. Entonces el Cartel de Medellín declaró al Cartel de Cali, especialmente a Helmer  “Pacho Herrera” como objetivo militar. 

La guerra entre los dos carteles ocuparía una extensa crónica, pero en resumen el Cartel de Cali logró la creación de un grupo criminal que denominaron “Los Pepes” o “Perseguidos por Pablo Escobar”, en la cual incluyeron familiares de personas asesinadas por Escobar mientras disfrutaba de su poder en la llamada “Cárcel de la Catedral”, donde entreveraba fiestas y orgías con juicios sumarios contra sus enemigos a los cuales hacía llevar a ese lugar y en donde los “condenaba”, los “ajusticiaba”, y los enterraba.  Según algunos medios, en ese grupo se incluyeron algunos funcionarios de los organismos de seguridad del Estado. 

La guerra entre los dos carteles ocuparía una extensa crónica, pero en resumen el Cartel de Cali logró la creación de un grupo criminal que denominaron “Los Pepes” o “Perseguidos por Pablo Escobar” Clic para tuitear

Mientras los del Cartel de Medellín destruían las instalaciones de “Drogas la Rebaja”, o asesinaban a fanáticos del América de Cali, los “Pepes” destruían los edificios “Mónaco” o “Dallas” de Pablo Escobar en Medellín. Y la vendetta contra personas de uno y otro cartel generaron un impresionante baño de sangre.

Dentro de los ataques mutuos, el cartel de Medellín puso una bomba que casi acaba con la vida de William Rodríguez Abadía, lo salvó el blindaje de su carro. 

Esto le sirvió a los Rodríguez para solicitar autorización para crear una empresa de vigilancia, dedicada a protegerlos. El atentado había violado el DIH y un nuevo atentado, habida de por medio una petición de protección al Estado, sería considerado una violación de sus DDHH. 

Con estos leoninos argumentos, la empresa les fue autorizada, lo mismo que carros blindados y a continuación armas de fuego con salvoconducto. Eso no sucede sino en Colombia, y aquí los argumentos realmente son pretextos. El fondo del asunto es: corrupción generalizada. 

La guerra entre los carteles concluyó con la muerte de Pablo Escobar en Medellín en 1993.

Los Rodríguez Orejuela y el Proceso 8.000

En el año 1994, los Rodríguez Orejuela dieron lugar al llamado Proceso 8.000,  que nació cuando la Fiscalía de los Estados Unidos puso en evidencia la existencia de una red de corrupción política que llegó a tener tal poder, que fue la que decidió la elección del Presidente de Colombia en 1994, Ernesto Samper Pizano, el cual fue acusado de recibir por lo menos doce millones de dólares del Cartel de Cali para su campaña, siendo intermediarios del ilícito el abogado Ignacio Londoño Zabala y el narco Víctor Patiño Fómeque. 

Los jefes de campaña de Samper, Santiago Medina y Fernando Botero, encargados de recibir el dinero de los hermanos Rodríguez Orejuela a través del intermediario Londoño Zabala, fueron declarados culpables de enriquecimiento ilícito y encarcelados.

Años después, Londoño Zabala fue asesinado el 20 de julio de 2015 en las horas de la noche en Cartago. Resultaron heridos su esposa María Isabel Henao y el secretario de Planeación de Cartago, Mario Arenas.

 

Capturado Gilberto Rodríguez Orejuela

Gilberto y sus socios del cartel de Cali, se convirtieron en los enemigos número uno del Estado colombiano, luego de la muerte de Pablo Escobar. 

La tarea de localización de Gilberto Rodríguez, fue un éxito de la Policía Nacional de Colombia, en coordinación con la DEA. Gracias a información ciudadana, localizaron a una persona muy cercana llamada Alfredo Madrid Mayor alias “El Flaco”.

En mayo de 1995, un agente de la DEA, mediante oferta de recompensa a un informante, localizó a Madrid Mayor. La policía le hizo el seguimiento y el 9 de junio, 17 policías bajo el mando coronel Carlos Barragán allanaron la lujosa casa de Aura Rocío Restrepo, amante de Gilberto a quien localizaron luego de media hora de revisión, escondido en la parte posterior a la biblioteca en un hueco de escasos dos metros de alto por uno y medio de ancho. El capo no opuso resistencia.

La semana anterior, Gilberto Rodríguez Orejuela había tenido una reunión con jefes de las FARC para coordinar hablar una eventual negociación con los gobiernos de Estados Unidos y Colombia. 

Gilberto y sus socios del cartel de Cali, se convirtieron en los enemigos número uno del Estado colombiano, luego de la muerte de Pablo Escobar. Clic para tuitear

Captura de Miguel Rodríguez O. 

Miguel Rodríguez, fue delatado ante los jueces americanos, por Jorge Salcedo hijo de un General retirado y miembro del Cartel de Cali como Jefe de seguridad. Había reemplazado en esa vergonzosa tarea a un Mayor retirado del Ejército: Luis Mario Delvasto Cerón.

El 6 de agosto de 1995, el bloque de búsqueda allanó el apartamento 402 del edificio Colinas de Santa Rita al oeste de Cali, pero el capo logró fugarse.

Afortunadamente la ciudadanía colaboró y una llamada a la policía dio cuenta del momento en que Miguel Rodríguez se había bajado de un taxi, que iba escoltado por otros dos vehículos y había entrado al edificio “Hacienda Buenos Aires” al oeste de Cali. 

De nuevo el bloque de búsqueda intervino en el edificio sin resultados. Sin embargo, al llegar la noche, vieron algo extraño allí mismo: un apartamento alumbrado con velas. Las autoridades allanaron el lugar, arrestaron a dos empleadas del servicio y un escolta de Miguel Rodríguez y encontraron al Narcotraficante en ropa interior intentando entrar a una caleta tras de un armario, acompañado de Amparo Arbeláez. Fueron capturados. 

 

Cambio de cárcel

Mientras estuvo preso en Colombia, Miguel Rodríguez purgó su pena en las cárceles Modelo de Bogotá, Palogordo en San Juan de Girón, y finalmente fue destinado a la cárcel de Palmira.

A la cárcel de Palmira llegaron los dos hermanos Rodríguez Orejuela. En ella los trataban como reyes, al punto de llevarles la comida diaria a la carta, adquirida en los más finos restaurantes de la ciudad. 

Pero esa vida de lujos llegó a su fin el 13 de septiembre de 2002 cuando el gobierno de Álvaro Uribe Vélez lo hizo trasladar a la cárcel de Cómbita, Boyacá, una cárcel de máxima seguridad construida con la asesoría del gobierno de los Estados Unidos.

Pero esa vida de lujos llegó a su fin el 13 de septiembre de 2002 cuando el gobierno de Álvaro Uribe Vélez lo hizo trasladar a la cárcel de Cómbita, Boyacá Clic para tuitear

En Cómbita, por primera vez tanto Gilberto como Miguel eran tratados como un recluso más. Se desempeñaba como Director de Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario INPEC, el general en retiro del Ejército Ricardo Cifuentes Ordoñez, y por primera vez en muchos años las cárceles del país tuvieron una muy seria y responsable administración, respetando eso si los Derechos Humanos de los reclusos. 

Cuando Gilberto Rodríguez fue a peluquearse, pidió al barbero que le pasara la cuchilla número 3, pero el barbero utilizó la numero 1 que deja un corte bastante rasurado, pues esa era la orden. Lo único que Gilberto pudo hacer fue, mala cara. Por otra parte, para pasar a la ducha tenían que hacer fila como todos los presos.

Sin embargo, Gilberto sabía que eso no podía durar mucho. Él sabía cómo manejar la corrupción judicial, y en efecto, a los dos meses el 7 de noviembre de 2002, con un recurso extraordinario de habeas corpus los hermanos Rodríguez Orejuela recibieron orden de libertad. 

El Juez Suárez Vacca de Tunja les autorizó la Libertad bajo Fianza de 15 millones de pesos a cada uno. Algo increíble. El Estado les estaba cobrando 70 mil millones a Gilberto y 20 mil millones a Miguel como pena accesoria a la de prisión, ordenada por un juez.  

El Gobierno Nacional interpuso a través del Ministro de Justicia Fernando Londoño, los recursos de Ley para evitar ese exabrupto, y consiguió que Miguel permaneciera en prisión, pero fue imposible retener a Gilberto, contra quien no aparecía en todo el país ni una sola investigación por narcotráfico.

Los Rodríguez Orejuela compraban los expedientes en fiscalías y juzgados, y lo más aterrador: ¡se los vendían! En un acto que nadie entiende al Ministro del Interior y Justicia Fernando Londoño Hoyos le abrieron proceso por la controversia con el Juez que le dio la libertad bajo esa irrisoria fianza a los más terribles narcotraficantes de Colombia. 

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Gilberto Rodríguez fue liberado. La televisión colombiana registró el momento en que salía de la prisión de Cómbita, acompañado de su abogado de apellido Arbeláez, quien le seguía cual lacayo, cargándole las maletas, en el recorrido de la puerta del penal hasta la autopista que lleva de Tunja a Paipa, en donde le esperaban cinco camionetas blindadas, cada una con por lo menos cinco escoltas armados hasta los dientes. Todo estaba legalizado. 

 

Gilberto Rodríguez en libertad

El jefe del Cartel de Cali estaba realizado con su triunfo judicial. Volvió al lujo y las demostraciones de poder. En Bogotá cerró el enorme restaurante japonés de la calle 93 con 13 y lo llenó por su cuenta de sus amigos. Durante la feria de Cali de enero de 2003 reservó un tendido completo para él y sus amistades y compinches durante todos los encierros. Y no se diga de los estadios de futbol donde jugaba su equipo América de Cali, cuya gerente era su hermana Rafaela Rodríguez Orejuela. El estadio completo se vestía de rojo, el color del equipo.  Asistía a todo costo con multitudes de seguidores a conciertos como el de Carlos Vives. 

El jefe del Cartel de Cali estaba realizado con su triunfo judicial. Volvió al lujo y las demostraciones de poder. Clic para tuitear

Pero el Director Nacional de Estupefacientes le encontró un proceso que ya habían olvidado, y todavía no habían comprado el expediente. Lo encontró en la llamada “Casa Rosada”, el edificio de los juzgados de Cali. El Director llamó al Ministro del Interior y Justicia y le pidió un avión urgente. El avión de la Policía llegó esa misma tarde con el general Director Antinarcóticos de la Policía, a bordo. El expediente fue despachado en él, hasta Bogotá, donde le fue entregado al Director Nacional de Fiscalías, quien se comprometió a dar prioridad al tema. Se trataba del despacho de 150 kilos de cocaína, vía Costa Rica hasta los Estados Unidos, en 1990. Era el mes de diciembre de 2002. En ese momento la vigilancia a cubierto, a Gilberto Rodríguez, estaba a cargo de la Policía Metropolitana de Cali. 

En marzo de 2003, el Director de la DNE visitó al Director Nacional de Fiscalías en el bunker de la Institución, para preguntar sobre el progreso de la investigación. ¡El expediente se había perdido!

Alguien le informó a la DNE que, si bien el expediente no se encontraba, era porque estaba embolatado, pero aún no había salido del bunker. Así que, el Ministro del Interior y Justicia coordinó una reunión del Fiscal General Luis Camilo Osorio con el Director de la DNE, en la cual: por una parte, se autorizó a dos abogados de la DNE para buscar el expediente en todas las dependencias donde había archivos del bunker, por la otra fue relevado de su cargo el Director de Fiscalías y le fue asignado otro abogado al caso. ¡El expediente apareció!

De nuevo el Director de la DNE se trasladó a Cali y en reunión reservada con el Director de la Policía de la ciudad, le comunicó que si en el momento de dictar la orden de detención a Gilberto, este no aparecía, sería retirado del cargo y del servicio activo. “Usted no puede hacerme esa advertencia” le dijo el Coronel de la Policía al Director de la DNE, quien a su vez le contestó “La advertencia no es mía, es del Gobierno, se la estoy comunicando”. En diez días Gilberto Rodríguez estaba siendo capturado de nuevo, en Cali. Fue llevado nuevamente a la cárcel de Combita.

 

¡El final del Cartel de Cali!  Incautada la poderosa empresa de lavado de dólares “Drogas la Rebaja”. 

Desde sus comienzos, la cadena de droguerías “Drogas La Rebaja”, fue creada por los hermanos Rodríguez Orejuela como el más grande lavadero de dólares de Colombia. Naturalmente sus monumentales ganancias no obedecían a el libre ejercicio comercial, sino a una contabilidad inflada con los dineros provenientes de los despachos de droga del Cartel de Cali.

La Fiscalía general de la Nación, durante los primeros años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, recibió la tarea de darle prioridad a investigar los procedimientos de blanqueo de la empresa. Dos Fiscales escogidos por su valor civil, su honorabilidad y su eficiencia, adelantaron las pesquisas, y el 17 de septiembre de 2004, miles de policías de toda la nación fueron alistados por la DIJIN, y durante dos días la Dirección Nacional de Estupefacientes, prácticamente cerró sus oficinas en Bogotá, porque sus casi doscientos funcionarios fueron asignados a la incautación más grande que se ha producido en Colombia. 

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Se incautaron: la Casa principal de Drogas la rebaja en Cali, las sedes de las regionales de Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá. Dos fábricas, una de fármacos llamada Farmacom y una de cosméticos llamada Cosmepop, y 453 puntos de venta, es decir droguerías en todo el país. 

La noticia llenó los titulares de prensa escrita, radio y televisión de Colombia durante dos semanas, porque además era prácticamente el final del Cartel del poderoso cartel de Cali. Una organización criminal sobre la que algunos afirman que, con sus dineros, puso dos Presidentes de Colombia. 

Curiosamente hoy en internet esa noticia no aparece. Eso nos indica hasta dónde llega el poder del narcotráfico. 

Extradición

A inicios de 2005, el gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez, autorizó la extradición a los EEUU, de los dos hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela. 

En los Estados Unidos, se les juzgó por Conspiración para Exportación de droga a ese país y por Lavado de Activos. Fueron hallados culpables, condenados a 30 años de prisión, y con la obligación de entregar sus bienes adquiridos de manera ilícita. 

Gilberto Rodríguez estuvo preso en Butner, (Carolina del Norte), en una prisión de mediana seguridad llamada Federal Correctional Institution. Miguel estuvo en la Institución Correccional Federal de Edgefield (Carolina del Sur). Posteriormente ambos fueron trasladados a una penitenciaría en New York. 

Otros delitos cometidos como homicidio, hurto, daño en bien ajeno, asalto agresión, magnicidio, desaparición forzada, tortura, extorsión y secuestro, fueron juzgados en Colombia. 

Luego de haber amasado una fortuna de más de doce mil millones de dólares, los hermanos Rodríguez Orejuela purgan largas penas en cárceles americanas. Además de ellos paga condena en ese país, William Rodríguez Abadía, hijo de Miguel. 

Luego de haber amasado una fortuna de más de doce mil millones de dólares, los hermanos Rodríguez Orejuela purgan largas penas en cárceles americanas. Clic para tuitear

El año pasado la familia Rodríguez Orejuela estaba a la expectativa de las decisiones de los Estados Unidos sobre el bloqueo financiero que enfrenta por estar incluida en la lista Clinton. A la familia se le ha extinguido el dominio sobre bienes como las Droguerías La Rebaja, fábricas de medicamentos como Farmacom y de cosméticos como Cosmepop, la Corporación Deportiva América de Cali, inmobiliarias y bienes inmuebles. 

 

Capturados tres hijos de Gilberto Rodríguez Orejuela

Los Hijos de Gilberto Rodríguez Orejuela fueron acusados de Lavado de Dinero. En el año 2006, los hermanos Rodríguez Orejuela firmaron un acuerdo con las autoridades norteamericanas, en el cual se comprometieron a entregar todos sus bienes adquiridos con el dinero del narcotráfico.  A cambio de esto, las autoridades se comprometieron a suspender las investigaciones que realizaban contra miembros de su familia. Pero las autoridades lograron descubrir que los Rodríguez Orejuela no habían entregado todos sus bienes, habían escondido negocios a nombre de sus hijos y otros familiares.

El 25 de febrero de 2009, la Policía Nacional capturó a Jaime Humberto Rodríguez Mondragón, y dos de sus hermanas, en una operación contra más de 38 personas, por los delitos de lavado de activos y testaferrato. La investigación surgió porque omitieron en su declaración de renta, más de cien bienes, producto de los negocios del narcotráfico del cartel de Cali.

Jaime H. Rodríguez Mondragón estuvo preso por siete años y el 22 de febrero de 2016 se le otorgó libertad condicional. Su hermana María Rodríguez Mondragón junto a su esposo, fueron condenados el 13 de abril de 2015 a cuatro años de prisión por el delito de extorsión agravada.

 

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