El renacer de un sentimiento | Por Juan José Salamanca Clic para tuitear

Tristemente las nuevas generaciones por aspectos sociales, culturales y de rechazo por malos manejos, han perdido el amor y el sentido de patria, esa sensación de afecto y orgullo por los dirigentes e instituciones que nos gobiernan. Sin mencionar el gran odio sembrado que experimentan en contra de quienes dan su vida para protegernos de los numerosos males que nos rodean y atacan.

Esta pérdida del sentimiento nacional ha sido, en gran parte una estrategia orquestada por sectores políticos radicales cercanos a los ideales que promueven la perdida de la libertad y que buscan implantar un modelo que destruiría al país en cuestión de meses.
Aun en un panorama sombrío y con pocas posibilidades de sanear el daño ya cometido, se presenta una luz de esperanza, una luz al final del túnel que puede representar un cambio para bien en la cosmovisión y sentimientos de los colombianos en general, esta luz es la última posibilidad que tenemos para revertir tantos años de manipulación mediática y psicológica que nos han llevado al retroceso e inversión de los valores que hoy en día vivimos y que tristemente, están sumiendo a Colombia en un abismo sin salida.

Para aclarar el panorama, podemos tomar como ejemplo a los ciudadanos de potencias mundiales como E.E.U.U., Inglaterra, Alemania y en gran medida Chile (sin contar con las minorías que pretender socavar la constitución que los llevó a ser potencias mundiales).

Todos los anteriores mencionados, son países que cuentan entre su población, un alto sentido de patriotismo, un sentir nacional que resalta entre las diferencias económicas, sociales, políticas y étnicas, ese sentimiento es el que los ha convertido en referentes mundiales en todos los ámbitos, inclusive luego de haber pasado por guerras mundiales y por crisis económicas que muy probablemente otros países no hubieran podido sobrellevar. Esta característica en común, son un punto de fortaleza al momento de construir políticas sociales, económicas y culturales ya que por ese sentimiento nacional, hacen primar sus economías y productos por encima de otros, no dejan que su historia y tradiciones sean socavadas por unas minorías vandálicas y dejan en firme el papel de la sociedad al momento de defender sus instituciones y banderas.

En Colombia, se está gestando el nacimiento de un nuevo sentir, uno en el que no nos de pena decir que somos colombianos, donde nuestro amor por nuestro escudo y bandera sean inimaginables, uno que nos haga entender que no podemos permitir que las minorías malintencionadas fracturen y hundan una historia republicana de más de 100 años, uno donde todos los colombianos tengan cabida y gracias a esta aparición de ese nuevo sentir, podremos estructuras las bases para una verdadera transformación y convertirnos en el país que tanto hemos añorado.

Juan José Salamanca
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