El Verdadero Prólogo

Jorge Córdoba Soto

@Tzion4325 

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La euforia, la esperanza que trae mi Paz…

Felipe insistió, también Jorge Mario y Nicolás, a elogiar esta obra histórica; que no responde a las fake news que subestimé de los perros de la guerra; sino al enorme impulso que me dieron los bulldozer. Por tanto; me ocupé personalmente; bueno; mientras Roy me sostenía el maletín; de plasmar mi Nobel visión, aunque no sea lo usual; en fin; puedo redactar lo que se me dé la gana.

Muchos apartes de mi obra corresponden a la acostumbrada ficción, que espero me reporte nominación a otro merecido galardón, para hacerle fieros a Obama, con quien compartimos la empatía por las dictaduras y el exquisito gusto de jugar golf posando de miles maneras. Inolvidable su genialidad en la tribuna de un estadio de béisbol con Raúl Castro, dándole espacio internacional a los gobiernos demócratas latinoamericanos. Eso permitió lograr la libertad definitiva de un pueblo que luego agradecerán; obviamente no les parece creíble porque no tienen el talento de líder transnacional para entenderme.

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Siempre he sido un pacifista, un negociador diáfano, un estratega hedonista; perdón altruista. Prueba de mis buenas intenciones y capacidad está en el hecho de haber sido aclamado desde el 2002 por el uribismo, buscándome para integrar el gobierno en vista de que los anteriores me habían ignorado. ¡Llegué al mejor gobierno de la historia de Colombia y de entrada abrí mis cartas!, hice oposición firme a ese régimen fascista de una forma abierta y leal; en ocasiones me parecían nazis. Sin embargo, me nominaron de candidato después de haber aceptado mi plataforma innovadora, de transparencia, honestidad, coherencia, pues ya habían notado que era la única luz viva dentro de esa comarca de buitres y rufianes de esquina. Además, muchos compartían conmigo la máxima de que Timo era un tipo “más agradable de lo que aparentaba”; apenas empezaban a vislumbrar la tierra prometida que me ayudó a alcanzar quien pudiera abrir el mar en dos: Gustavo.

Que decir de esas memorias de Unasur; faro de prosperidad para el mundo; aquel elogio del presidente Maduro considerándome “uno de los presidentes que más nos defiende”; ahí mismo veía la conexión de mis ideas desde mi época de periodista cuando elogiaba el socialismo del siglo 21; por eso a mi gobierno, se acercaron tantos espontáneos a dar caridad para el pueblo colombiano; Blair, Felipe y nada como esos simpáticos muchachos bailarines de la ONU;  que grandeza bailar con el rumbero de Joaquín Gómez, que ejemplo de perdón desinteresado.

Nunca entendí la desconfianza y alharaca del fascismo cuando con toda la merecida credulidad, reposé en Cuba, Venezuela y Aronson; mi tranquilidad para garantizar una lujosa base de operaciones 5 años, no de terroristas, que es un término inapropiado, sino de actores de esta guerra civil que terminó; los daños fueron insignificantes; y pues en ese tiempo no alcanzaban a llegar al Hospital Militar por la efectividad de estos nobles contertulios. He ahorrado muchas muertes después de eso mientras ignoraba las de ese periodo de alta negociación en medio de la guerra, contra una dictadura anterior a mi gobierno. Esos motivos de desconfianza; ¡realmente, no existen!

Los ecosistemas han reverdecido de plantas medicinales, y por la tercera vía, cuando toda la naturaleza esté devastada, entenderemos que hemos estado en un error, y seguiré insistiendo en que niños y niñas, adolescentes; incluso mis hijos, deberían ayudar a solventar esa oferta, y descubrir que consumiendo estas inofensivas sustancias que preparan campesinos indefensos descubriremos nuevos mundos; mi hermano Enrique es de esa línea también.

Que decir de esas empresas y su filantropía; que comprendieron que la Paz está por encima de toda legalidad y derecho, Odebrecht en su solemne naturaleza dio ejemplo de la integración de lo público con lo privado. Varios de los senadores de la unidad nacional terminaron víctimas de complots de la feroz oposición que emberracó a la gente con mentiras, y ganaron con trampas el plebiscito… no los detuvieron ni el emblemático Montealegre en su límpido y neutral ejercicio de justicia, menos mis magistrados delirantes (Perdón, deliberantes).

En fin; fue un camino tortuoso a una paz imperfecta y una Colombia reconciliada.

Que decir de esas empresas y su filantropía; que comprendieron que la Paz está por encima de toda legalidad y derecho, Odebrecht en su solemne naturaleza dio ejemplo de la integración de lo público con lo privado. Clic para tuitear

Pronto me pedirán auxilio.

Jorge Mario Córdoba Soto
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Oriundo de La Guajira; médico Anestesiólogo Cardiovascular de amplia experiencia; convencido y enamorado de la ciencia al servicio de la humanidad, la filosofía política, el análisis crítico. Estudioso de kabbalah pretendiendo escalar en mi humildad.