Empresarios con corazón dan pelea por el país

Robert Posada Rosero

Robert Posada Rosero

Empresarios con corazón dan pelea por el país . Columna de Robert Posada Clic para tuitear

Robert Posada

Cada día me convenzo más del papel tan importante que juegan los empresarios en la sociedad, grandes y pequeños, haciendo ingentes esfuerzos por sostener e incluso crear fuentes de empleo en medio de la peor crisis económica que le haya tocado vivir a esta generación, su tesón ha sido fundamental para evitar que miles de familias en Colombia pasen hambre.

Es incuestionable que toda nueva iniciativa empresarial tiene un fin de lucro, pero arriesgar su capital y hasta su tranquilidad en aventuras empresariales inciertas es un riesgo que se corre no solamente motivados por el afán de ganancia monetaria, detrás de estas apuestas también hay un alto grado de conciencia social. 

Es cierto que hay patronos tiranos a los que solo les interesa la producción y el beneficio que se desprende del mayor grado de eficiencia incluso a costa del bienestar de los empleados, sin embargo, si algo evidenció la emergencia generada por el covid-19 es que en el país hay hombres y mujeres de empresa con un alto sentido de responsabilidad. 

Lograr este nivel de empatía hacia sus colaboradores no es un asunto que se desarrolla de la noche a la mañana, es el resultado de años de esfuerzo en los que se aprende que los empleados son más que mano de obra pagada, son personas de carne y hueso que llegan a tener tanto sentido de pertenencia por sus empresas como sus propios dueños.

Llegar a este punto requiere un alto grado de respeto mutuo, donde el empleado sea consciente que es parte del éxito de la empresa y que de su compromiso depende no solo su empleo, su estabilidad y la de su familia sino también la de sus compañeros, a su vez el empresario o sus gerentes y administradores deben sacarse de la cabeza que le están haciendo un favor al empleado. 

La relación patrono-empleado es de mutuo beneficio, podría decirse incluso que llegan a ser socios pues sin el concurso del uno el otro no logra sus propósitos y viceversa, se necesitan para sacar avante cada nuevo proyecto, meta o sueño, de ahí la importancia no sólo de generar puestos de trabajo sino crear empleos de calidad.  

No hay mejor manera se ser eficientes que contar con colaboradores motivados, enamorados de sus empresas, agradecidos por poder trabajar pero sobre todo por hacerlo en condiciones dignas, bajo postulados mínimos de respeto y consideración, el respeto y la consideración que demanda todo der humano. 

Podría optar por hablar mal del empresariado colombiano y mundial, destruir siempre será más fácil que construir y en una sociedad habida de sangre y de odio es muy rentable exacerbar los ánimos de las clases menos favorecidas, haciéndoles creer que sus afugias siempre son resultado de las acciones de terceros que los someten para enriquecerse. 

Ante este discurso insulso y rayado que cala entre las masas de desfavorecidos es menester pronunciarse, aun en contra del pensar de líderes populistas y el sentir de quienes les siguen, que jamás abrirán sus mentes al entendimiento y la razón, personas a las que habría que pedirles que inicien sus propias iniciativas empresariales para que experimenten en carne propia lo que estar del otro lado. 

Esta reflexión es necesaria justo cuando el Dane anunció que la tasa de desempleo en el país alcanzó el 21,4%, un incremento de 2,1 millones de personas frente a los primeros seis meses del año 2019, cifras que obligan a repensar muy seriamente el papel de las empresas en el orden social, si las mismas colapsan, con ellas lo hará la estabilidad de los más necesitados.

Estos son los efectos de una pandemia para la que nadie estaba preparado, razón de más para dejar atrás esa disyuntiva de la economía o la vida, es el momento de ponernos serios y adoptando todas las medidas de seguridad echar a andar lo que queda de aparato productivo nacional, de no hacerlo la consecuencias serán catastróficas.

Miles de personas están saliendo a hacer ejercicio, de compras y a rumbear contrariando todas las recomendaciones de las autoridades, así que dejémonos de hipocresías, discursos populistas e incendiarios y pongámonos de acuerdo en lo fundamental, salvar al país de lo que puede ser la peor tragedia de la historia.

Robert Posada Rosero
Acerca de Robert Posada Rosero 8 Articles
Comunicador Social Periodista, especialista en Derecho Constitucional.