En Defensa de Nuestros Militares

JUAN CAMILO VARGAS

@JuanCVargas98

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Sostengo desde hace un tiempo que Colombia es un País de locos, un país lleno de personajes excéntricos y en el que parece revertirse todo orden existente, como solía mencionarlo uno de mis catedráticos más sensatos en el Colegio Mayor del Rosario. Hoy, presenciando de primera mano los desafortunados devenires de nuestra Patria, con un compungido corazón que ve cómo se despotrica a diestra y siniestra de nuestras instituciones castrenses, no puedo menos que conmoverme y escribir unas líneas acerca de estos aciagos hechos. 

He sido un profundo crítico de las Fuerzas Militares y del rumbo que habían tomado bajo el mando del hoy nombrado embajador en Australia, Alberto José Mejía, a quien el título de General le quedó grande y deberá responder ante la historia por sus actitudes sumisas y serviles. Sin embargo, eso lo he tratado ya. También he sido un defensor de la Fuerza en sus momentos más lúgubres, como en los escándalos que surgieron por los homicidios en personas protegidas de la década pasada, argumentando que eran comportamientos aislados y propios de personajes siniestros e inescrupulosos que antepusieron a su deber la gloria momentánea en aquellos tiempos. Fue menester defender a las Fuerzas Armadas, a pesar de las Fuerzas Armadas, y así se hizo.

Hoy relucen ataques en contra de nuestro Ejército Nacional, de aquellos hombres que valientemente lo dejaron todo para ponerse un uniforme y entregar los mejores años de sus vidas al servicio del País. Lo importante de estos ataques es que, si bien han desenmascarado los actos de corrupción de algunos deleznables generales y coroneles en el País, han sido también una estrategia coordinada para poner en juego la comandancia del General Nicasio Martínez, hombre probo y valiente que durante su carrera ha sido ejemplo de las virtudes que exige la milicia. Los desenmascaramientos de sus subalternos son importantes, claro está, pero también son nocivos para su mando, pues da la impresión de que ha cobijado a criminales, justamente lo que buscan aquellos que quieren desestabilizar a la Fuerza hasta que el Ministro de Defensa y el Presidente decidan ponerle fin a la carrera del General Martínez. Pero esto es algo premeditado, algo cuidadosamente planeado y con una ejecución que ha salido a la perfección. Entraré aquí en posibles conjeturas, pero todo lo que digo es basado en testimonios y noticias que he ido recogiendo durante los pasados meses en busca de explicar lo que le sucede a nuestras Fuerzas.

Hoy relucen ataques en contra de nuestro Ejército Nacional, de aquellos hombres que valientemente lo dejaron todo para ponerse un uniforme y entregar los mejores años de sus vidas al servicio del País. Clic para tuitear

En el Ejército Nacional, como en nuestra realidad política del País, existe desde hace años una polarización que hoy se desvanece, pero con unas consecuencias devastadoras para la institución. Con la llegada del «mono» Mejía, se dividió en dos la fuerza: aquellos de su línea, conocidos popularmente como «princesas» o «delfines», y los que no eran afines a su modo de hacer las cosas, los hombres «troperos» y en desacuerdo con la situación que enfrentaba el Ejército ante los diálogos en La Habana. No es secreto que, durante este tiempo, durante su estancia como comandante, se redujeron notablemente los resultados operacionales, se presentó un importante aumento en los temas relacionados al narcotráfico, el Ejército entró en un régimen de secretismo y cualquier atisbo de contravía a las políticas de Mejía era compensado con un llamamiento a calificar servicio. Sistemáticamente empezaron a moldear a los hombres que debían continuar en el Ejército, en su mayoría «expertos y académicos» que habían estudiado con sumo detalle el arte de la guerra, pero que nunca la habían practicado. Así empezaron a filtrar los ascensos, a darle la baja a quienes habían sido hombres de combate, hombres de experiencia y que nunca, como él, habían pasado sus días fuera del área de operaciones, en una oficina o recorriendo el mundo a nombre del Ejército Nacional. 

Con el cambio de Gobierno, Mejía sabía que sus irregularidades corrían peligro de ser descubiertas y que su reemplazo sería alguien contrario a sus políticas, un verdadero General. Fue por esto que Mejía logró aplazar su partida por un semestre, granjeándose una amistosa relación con miembros del Gobierno que luego se sumarían a su posible estrategia de desestabilización, minando los esfuerzos del Presidente Duque y el nuevo Comandante del Ejército. Logró atornillar a varios de sus «princesas» en puestos importantes para que borraran sus rastros de corrupción, pero también traicionó a muchos de los que fueron de su línea y que hoy se presentan contra él con la rabia natural de quien se ve utilizado por un hombre sin principios. 

Los hombres de Mejía que quedaron en el Ejército hoy son, en gran parte, los responsables de la desestabilización y ataques que han prosperado en contra del General Martínez y los hombres bajo su mando. También es cierto que los servicios de inteligencia han sido víctimas de la misma estrategia, en aras de minar e impedir que el Presidente Duque pueda gobernar tranquilamente y sin escándalos en su gobierno. 

De manera que lo que se ha venido dando contra el Ejército y las agencias de Inteligencia, no son sino ataques que juegan un papel fundamental en la estrategia de la izquierda y de los rescoldos de un comandante al que le llegó su otoño, pero no ha querido aceptarlo. El General Martínez siempre ha sido un hombre sin tacha en su hoja de vida, del que tengo los mejores recuerdos y a quien hoy, con alegría, veo comandar un Ejército con una nueva cara, una cara triunfal. Sí hace falta que salgan algunos hombres que no tienen el honor necesario para portar los soles de General, pero sé que la sabiduría del nuevo Comandante lo hará tomar decisiones pronto. Sin embargo, es fundamental que el General Martínez entienda algo en esta estrepitosa estrategia que se ha desencadenado en contra suya; o es él o los que están contra él. 

El General Martínez siempre ha sido un hombre sin tacha en su hoja de vida, del que tengo los mejores recuerdos y a quien hoy, con alegría, veo comandar un Ejército con una nueva cara, una cara triunfal. Clic para tuitear
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Acerca de Juan Camilo Vargas 38 Articles
Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria