En este caso SÍ hay que imprimir dinero y NO se va a causar inflación

Julio Mario Salazar

@JulioMSalazarR

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La respuesta obvia de por qué uno no puede simplemente imprimir dinero y esperar que todos seamos más ricos, es que nadie va a producir más solamente porque hayan más papelitos circulando por ahí… la gente que produce se da cuenta y simplemente sube sus precios… “ya que hay tanto papelito, pues pidamos más”. 

Pero ¿Qué pasa cuando por una crisis, la gente decide (por miedo a quedarse sin con que conseguir lo básico) retener más papelitos y no pagar sus deudas? Pues que los que tienen mayor capacidad de acaparar papelitos aguantan, y los que no, no… y después, cuando hay mucha quiebra y desempleo, viene la depresión económica. 

¿Qué tiene que hacer el gobierno? Estimular la economía para que haya dinero circulando mientras la incertidumbre se disipa. Conceptualmente es así de sencillo, y Keynes, pasará a la historia por haber demostrado como se hace aquello de estimular la economía… sus políticas fueron un éxito y sacaron adelante a la humanidad después de la segunda guerra mundial. 

La estimulación consiste en lograr un incremento en la demanda a partir de gasto del gobierno para que las personas tengan dinero y puedan pagar su costo de vida. Esto se logra creando empleos que presten algún servicio a la comunidad, un clásico ejemplo: ponerse a construir puentes, carreteras, puertos etc.  

Sin embargo, en los 80s llegaron los populistas de Latinoamérica… ¡Y la regaron! Empezaron a imprimir tantos papelitos para financiar el gasto del gobierno que terminaron creando crisis inflacionarias de tal magnitud, que Colombia con inflaciones del 40% era de las bonitas de la fiesta. La corrupción imperante en nuestros países lograba construir puentes para cruzar charcos (vayan al cabo de la vela y los verán por ahí) y además los construían a medias; pero eso sí, los cobraban completicos. Nos llenábamos de funcionarios públicos que iban a la oficina a echar rulo, y si hacían algo, era entorpecer el accionar de los empresarios con trámites insoportables ¿Les suena familiar? 

Sí… la gente tenía salarios, tenía papelitos. Pero no había suficientes productos o servicios para comprar porque no se estaba generando valor con ese gasto. ¡Ese es el quid del asunto! Los estímulos fiscales y monetarios sirven, cuando con ellos la gente se pone a trabajar y con ese trabajo generan valor (productos o servicios que la gente quiera intercambiar). Si no generan valor, no se logra más que inflación y bajo crecimiento (estanflación). A Keynes lo tomaron demasiado literal cuando dijo que para el país era mejor poner obreros a hacer huecos y luego a taparlos, antes que tenerlos desempleados. 

Sí… la gente tenía salarios, tenía papelitos. Pero no había suficientes productos o servicios para comprar porque no se estaba generando valor con ese gasto. Clic para tuitear

La pregunta relevante es si en este momento estimular agresivamente la economía generaría inflación, o si por el contrario dejar de hacerlo, nos condenaría a una gran depresión. La respuesta es claramente la segunda. La gente sí tiene miedo y no está pagando obligaciones; así que el dinero no está circulando. Los negocios no pagan los arriendos ni a sus proveedores y estos a su vez no pagan sus compromisos. Cuando se les acabe el efectivo, en vez de endeudarse más, la incertidumbre los llevará a cerrar los negocios porque prevén que la demanda estará deprimida por el desempleo que se viene. Sin embargo, si se les entrega efectivo a los negocios, estos podrán pagar sus facturas, sus nóminas y la economía podrá estar lista para funcionar una vez el virus este controlado. Y esto será así porque sentirán que el gobierno los va a respaldar mientras pasa todo. La gran mayoría de los negocios ya han demostrado su capacidad de generar valor antes de la pandemia; y es esa la gran diferencia de porqué esta vez, como sociedad, debemos ayudarles a sobrevivir.

¿Por qué entonces el gobierno está tan tímido en la entrega de dinero? La respuesta es simple: ortodoxia. Nuestro país se ha caracterizado por ser conservador en su forma de manejar la economía. La escuela reinante quiere impedir que se repitan los 80s. Están siendo muy cuidadosos gastando sólo lo que se cree se puede financiar por los mercados financieros tradicionales. Lo poco diferente que se ha hecho (echarle mano a varios fondos, ampliar un poco el déficit fiscal, y reducir encajes de los bancos privados) simplemente no es suficiente. Garantizar al 90% de los créditos para pago de nómina no sirvió, porque los bancos tienen una mentalidad muy diferente a la de servirle a su comunidad asumiendo ellos algún riesgo adicional… lo hacen sólo si van a ganar plata ¡Nada más! Pagar 40% de un salario mínimo tampoco es suficiente; y en el tema de los arriendos, se quitó el IVA; pero con ingresos 80% inferiores, los pequeños y medianos negocios simplemente no van a sobrevivir. 

Hay que gastar agresivamente con la tranquilidad de que el efectivo que se inyecte en la economía NO VA A SOBRAR. Aunque se imprima dinero, la gente sólo va a usarlo para sobrevivir: no cambiará sus expectativas asumiendo que el gobierno se volvió populista porque entenderá que es algo temporal. Es al cambio en las expectativas a lo que los modelos neoclásicos atribuyen la inflación. En Japón ya lo hicieron y no les generó inflación porque en ciertas circunstancias la gente percibe que la mayor cantidad de papelitos sólo compensa la bajada en la velocidad de circulación. 

La gran mayoría de los negocios ya han demostrado su capacidad de generar valor antes de la pandemia; y es esa la gran diferencia de porqué esta vez, como sociedad, debemos ayudarles a sobrevivir. Clic para tuitear

El gobierno sabe cómo hacerlo; y debe hacerlo. Hay que subsidiar un porcentaje importante de la nómina y de los arriendos en función de la pérdida demostrada de ingresos; y hacerlo directamente con plata que le “preste” el Banco de la República. Ese es el camino. Esto ya lo están haciendo varios países desarrollados y Colombia no se puede quedar atrás por el complejo de que las calificadoras de riesgo nos castigarían muy duro. No es el momento de pensar así. Hagamos lo que tenemos que hacer y hagámoslo rápido… porque una vez se quiebren las empresas ya no habrá vuelta atrás. Con una pobreza que llegaría al 48% como se está estimando, seguro elegiríamos a otro populista que prometa pendejadas… y ahí sí, la terminamos de regar. 

Julio Mario Salazar
Acerca de Julio Mario Salazar 7 Articles
Vivir muchas y diversas experiencias con algo de hedonismo, enriquecerse con lecturas de todo tipo. Estimular la mente y compartir… porque la existencia es una aventura totalmente interior e individual, pero el significado de la misma lo encuentras en tu relación con los demás. Ingeniero Industrial de La Universidad de los Andes y MBA del Instituto de Empresa, pero Economista Político por pasión. Desde VP de multinacional grande, cabeza de empresas tecnológicas pequeñas, hasta funcionario público por puro amor al servicio. He vivido en Estados Unidos, España y Alemania solo por experimentar, ¡pero siempre vuelvo queriendo más a Colombia!