Entrampados

Julian Buitrago

Julián Buitrago
Entrampados - Columna de Julián Buitrago Clic para tuitear

El verdadero entrampamiento fue la firma de ese acuerdo que dejó no una sino cuatro Farc: El brazo político, el brazo judicial con la JEP, el brazo armado con las disidencias y por último el brazo informativo,… Clic para tuitear

Julián Buitrago

El Congreso perdió una oportunidad de oro para hacer el debate político sobre entrampamientos. Pudo referirse al montaje que fabricaron el farcpolítico Iván Cepeda y la Corte contra el Presidente Uribe, que premió con costosa finca y gabelas en la cárcel al falso testigo Monsalve para que incriminara al senador más votado de la historia. También hubiera podido hacerlo contra el exfiscal Montealegre y su vicefiscal Perdomo por el cuento que se inventaron del hacker de la campaña de Oscar Iván Zuluaga para infiltrar el proceso de paz. Es inolvidable el show que montaron después de la humillante derrota de Santos en la primera vuelta. Gracias a esa historia de ciencia ficción, al apoyo de los verdes de Claudia López que votó con tapabocas, al alcalde Petro que se unió a cambio de que el gobierno no financiara su revocatoria y a los millones aportados por Odebrecht, tan bien gestionados por los Ñoños en la costa, pasaron de tres millones de votos a casi ocho, asegurando una reelección que estaba perdida. Todas las trampas a la democracia estaban justificadas por la paz.

Pero el tan publicitado debate no fue más que otro esfuerzo por resucitar ese mal acuerdo que nació muerto al ser impuesto contra la voluntad popular, que lo rechazó en el plebiscito pese a los billones gastados en publicidad. En su momento dijeron que el Sí fue derrotado por las mentiras de la oposición, como si los sapos de las curules gratis, la corte de bolsillo o la no entrega de armas y rutas del narcotráfico fueran un invento del Centro Democrático. Después dijeron que perdieron por un huracán. Cuatro días después de la pela los noruegos le echaron un salvavidas a Santos con el Nobel de paz y el Gobierno decidió que el premio mataba el resultado de las urnas.

Aunque el acuerdo fue sumamente generoso con los bandidos de las Farc, exigiéndoles mínimos compromisos, los incumplimientos se volvieron paisaje. Se niegan a reconocer sus crímenes pero asumen la autoría de otros para exonerar a los verdaderos responsables. Es claro que no pagarán cárcel por sus atrocidades, ni siquiera sembrarán lechugas como pena alterna. La reparación a las víctimas también está embolatada. Ya se perdió la cuenta de cuántas veces el Gobierno ha tenido que mover el plazo para que entreguen los pocos bienes que reconocieron tener.

Tal vez el incumplimiento más grave es el de la no repetición. El Estado se bajó los pantalones con las Farc llenándolas de prebendas porque iban a abandonar todas las actividades delictivas, pero todavía estaba fresca la tinta de la firma cuando el cabecilla Santrich empezó a cuadrar el envío de varias toneladas de coca a México. Sus activistas se inventaron lo del entrampamiento para poder achacarle a los supuestos enemigos de la paz el fracaso rotundo del acuerdo, como si esos hechos no hubieran ocurrido en el gobierno anterior, con un fiscal ternado por Santos y elegido por una Corte que nunca ha sido uribista. Si realmente esos bandidos tuvieran la voluntad de dejar el crimen atrás, cuando contactaron a “Trichi” su respuesta debió ser: “Señores qué pena con ustedes pero yo ya no estoy en ese negocio porque tengo que cumplir un acuerdo de paz con el que estamos comprometidos”.

El verdadero entrampamiento fue la firma de ese acuerdo que dejó no una sino cuatro Farc: El brazo político con las curules gratis, el brazo judicial con la JEP que cada vez se toma mayores atribuciones, el brazo armado con las disidencias que siguen con el negocio del narcotráfico y por último el brazo informativo, conformado por analistas y periodistas dedicados a lavarle la imagen a criminales mientras ensucian a quienes han asumido la ingrata labor de enfrentarlos. La combinación de todas las formas de lucha en su máxima expresión.

P.D. Merecida la indemnización para el Almirante Arango Bacci, víctima de otro entrampamiento en el que como cosa rara estuvo metido el Nobel.

Julián Buitrago
Acerca de Julián Buitrago 30 Articles
Administrador de Negocios, economista.