En conclusión, hay que votar por el menos peligroso para la democracia, el que menos divida al pueblo colombiano, el más conciliador, el menos populista, por la propuesta de gobierno más realista. ¡Estamos entre Fico y… Clic para tuitear

 

Las elecciones para elegir el nuevo presidente de Colombia el 29 de mayo, hoy tiene únicamente dos candidatos con posibilidades reales de ocupar la casa de Nariño durante los próximos cuatro años en reemplazo de Iván Duque Márquez, desgraciadamente ninguno de los dos tiene las calidades y cualidades indispensables para llevar a Colombia por el camino de la reconciliación y el progreso.

 

El candidato favorito en las encuestas a hoy es Gustavo Petro, él nos trae los recuerdos más oscuros de la historia de la izquierda cuando se han tomado el poder, esto al parecer el pueblo no lo conoce, no lo ha leído, o no le interesa, de ahí que encuentren en Gustavo Petro una posibilidad de cambio con las impredecibles consecuencias que implica.

 

Para no ir muy lejos, basta mirar hacia Nicaragua, en donde encontramos un caso típico de cómo un revolucionario se apropió del poder. Un ex miembro del Frente Sandinista de Liberación nacional que asumió el poder luego del triunfo de la revolución Sandinista que derrocó la dictadura de la familia Somoza la cual usufructuó el poder desde 1.934. Daniel Ortega, quien de revolucionario paso a estructurar y ejercer una dictadura en que ya completa 26 años en dos periodos, calificado como un violador de los Derechos Humanos y perseguidor de sus opositores políticos.

 

También tenemos La Revolución cubana liderada por Fidel castro y que triunfo en 1.959 derrocando la dictadura de Fulgencio Batista​. De ser la primera revolución comunista en el continente americano, se convirtió en la dictadura más larga de la historia con una apropiación absolutista del Estado cubano hasta nuestros días.

 

Toda la inspiración revolucionaria en la izquierda latinoamericana procede del partido comunista soviético fundado por Lenin y sustituido a su muerte por Stalin, quien se erigió como su sucesor, convirtiéndose en dictador absoluto durante casi 30 años , siendo el líder del partido comunista que gobernó la Unión Soviética hasta el año de 1.953, dejando en su camino de sangre cerca de seis millones de muertos producto de la represión y el terror contra sus enemigos , uno de los grandes carniceros de la historia al lado de Hitler.

 

En nuestro vecindario, la revolución bolivariana del coronel Hugo Chávez quien se presentó como una esperanza de cambio y renovación para el pueblo de Venezuela haciendo propuestas de grandes reformas en las políticas públicas que incluyeron la redistribución de la riqueza, la reforma agraria , la democratización de la actividad económica, la creación de cooperativas de propiedad de los trabajadores , mismas propuestas que hoy se encontramos en la plataforma política para el gobierno de Petro. Esta revolución bolivariana terminó convertida en una dictadura que lleva 23 años aferrada al poder, dirigida hoy por grandes mafias del narcotráfico y la corrupción que tiene a Venezuela hundida en la pobreza y aguantando hambre al pueblo venezolano en un acto sin precedentes, ¡ni siquiera en las dictaduras de derecha!

 

En la última brecha de cambios que demanda la sociedad, hoy encontramos la situación de Chile, eligió de presidente a un joven como el frente de una renovación de izquierda llamado Gabriel Boric, aún no ha podido encontrar el rumbo, se encuentra en unos indicadores de impopularidad muy altos con alto riesgo de generar una protesta social que pone en peligro la estabilidad y la democracia de Chile.

 

En este escenario que espera la izquierda latinoamericana y global la llegada de Gustavo Petro como presidente de Colombia, desde luego que sí están dados todos los componentes para anarquizar el país, para provocar el caos en la economía, en las finanzas públicas, en la polarización política, en la política energética, en la división social de los colombianos… Su fórmula vicepresidencial Francia Márquez, ya anuncio las pretensiones del Señor Petro cuando le dijo al pueblo colombiano en campaña política que este será el inicio de un poder político pensando en el largo plazo, no se han realizado las elecciones y ya están pensando en apropiarse a largo plazo del poder en Colombia.

 

Petro ha hecho uso del postulado leninista cuya doctrina es aprovechar todas las formas de lucha para llegar al poder y las ha puesto en práctica de la manera más ortodoxa, llevando a su jefatura de debate a Armando Benedetti y a Roy Barreras, un par de oportunistas, sinvergüenzas que han estado en la militancia del partido de turno en el poder, a Piedad Córdoba, a Alfonso Prada en nombre de Juan Manuel Santos, su desespero por el poder lo lleva a hacer pactos con el diablo si es necesario.

De otra parte, está Federico Gutiérrez, “FICO”, quien ha convocado a las fuerzas tradicionales del poder y tiene la simpatía de los electores que aún son conscientes del peligro de un ex guerrillero en el poder, cuenta con buen precedente como gobernante al enfrentar la criminalidad organizada en Medellín. No obstante, todo hay que decirlo, no tiene la talla intelectual y de estadista que Colombia necesita en este momento, lo que no es óbice para que haga un buen gobierno rodeado de un gabinete idóneo, competente y con sentido social.

 

En conclusión, hay que votar por el menos peligroso para la democracia, el que menos divida al pueblo colombiano, el más conciliador, el menos populista, por la propuesta de gobierno más realist, la menos desestabilizadora para la economía y la de mayor equilibrio entre lo social y la política fiscal, ya que ¡estamos entre Fico y Petro!

Liliana Gutiérrez H.
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Abogada de la Universidad Gran Colombia. Especializada en Derecho Penal y Criminología por La Universidad Autónoma de Colombia. Conferencista Nacional e Internacional. Ha sido docente universitaria, Autora de Artículos sobre Derecho Penal y columnita de opinión en algunos medios de comunicación virtuales. Litigante.

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