Entre la paz y el delito

ROXANA DA SILVA

Entre la paz y el delito

@DaSilvaRoxy

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Entre la paz y el delito

Llegaron los tres vestidos de camisa roja y pantalón oscuro, sonrientes. ¿Sería su primera vez en el Palacio de Miraflores? Estrecharon las manos y se sentaron a su izquierda. La delegación del Ejército de Liberación Nacional (ELN)  era recibida por Nicolás Maduro. Mientras hablaban de paz, y Venezuela se convertía en uno de sus promotores, en las calles se miraba lo contrario.

Ráfaga de disparos, gritos y temor. Dos grupos criminales. Una ciudadanía. Los grupos se disputaban un territorio. Banda criminal en enfrentamiento con el Eln, ambos hacen vida en Venezuela. No tienen preocupación alguna de que la justicia les persiga, son el Estado. Esto ocurría en la frontera, mientras lo primero sucedía en Caracas.

El gobierno de Juan Manuel Santos finalizó sus diálogos de “paz” con la guerrilla del Eln sin llegar a un alto al fuego en Colombia. Dejó en manos de su sucesor, Iván Duque, las negociaciones. Por su parte, Duque ha asegurado cantidad de veces que solo se sentará a dialogar cuando suspendan todo tipo de accionar violento.

Asimismo, el jefe de Estado le recordó a la guerrilla que, mientras dialogaba con el Gobierno anterior, continuaron con su actividad criminal. Y sí, ciertamente, es impermisible un diálogo irresponsable. Traicionar el sentido común y sentido de la realidad.

El asunto es que la causa de la paz necesita mostrar credibilidad y ganar confianza. Si no, las “mesas de diálogo” se concierten alrededor de la mentira y desde allí se intenten acciones condenadas a la esterilidad.

No se puede hablar teniendo el conocimiento de que una de las partes sigue sumando crímenes. No podemos asumir que las víctimas pasen a ser calificadas sinuosamente, pasadas por alto, negociadas a cuenta gotas. En realidad es agavillamiento contra una población en penurias.

Venezuela era uno de los países garantes de los diálogos entre el gobierno colombiano y el Eln, sin embargo, Duque informó que desconocía al país vecino puesto que “ha auspiciado al Eln en su territorio”. Esta decisión molestó a la guerrilla que rechazó las “exigencias unilaterales”.

La toma de Venezuela

“El Eln no son ningunos cuerpos terroristas son verdaderos ejércitos que ocupan espacio en Colombia. Hay que darle reconocimiento”, dijo el entonces presidente Hugo Chávez en el año 2008 ante la Asamblea Nacional.

Este tipo de gestos revelaban el vínculo de Hugo Chávez con los guerrilleros. Cualquiera podría pensar que todavía rondaban por su mente las ideas de su juventud, cuando muchas veces se cuestionó salir de de las Fuerzas Armadas venezolanas para entrar en las filas de la guerrilla.

Los lazos entre Venezuela y Colombia son muy grandes en la frontera, por ello los venezolanos asumen consecuencias de una guerra colombiana. Venezuela se convirtió en centro de operaciones de la guerrilla y buena parte del vasto presupuesto que ha soportado la acción armada contra el Estado colombiano legítimo proviene de los bolsillos venezolanos debido a extorsiones, secuestros, sobornos o corrupción.

 El chavismo lo comprendió como parte de su proyecto bolivariano, un modo de favorecer a la guerrilla colombiana frente a un gobierno en la Casa de Nariño poco entusiasta con el liderazgo en la región de Chávez y como manera de plantear una guerra asimétrica contra “el Imperio”.

El interés del poder venezolano era provocar un debilitamiento del gobierno colombiano mediante un fortalecimiento de los grupos terroristas que lo combatían. La decisión de convertir al país en un lugar de paso de la droga colombiana aumentó la delincuencia y captó a grupos de la población más vulnerable.

Mientras en Colombia se sentía más fuerte la presión contra los movimientos subversivos, más rápido fue el proceso de integración de esos grupos con Venezuela.

Esa situación, que ya era extrema a finales de los años 90, se agravó con la llegada al poder venezolano de un presidente proclive a los subversivos colombianos. El país sudamericano se convirtió en el lugar ideal para legitimación de capitales procedentes del crimen organizado y el dinero fácil obtenido de manera ilícita.

Estado criminal

Además de inculpar a chávez de la organización de un Estado criminal, el autoritarismo político y el colapso económico de Venezuela. Nicolás Maduro es simplemente la continuación del chavismo, un proceso puesto en marcha por el “comandante supremo”.

La penetración de los subversivos colombianos se encuentra en todos los ámbitos del Estado venezolano. Hay bandas que están ansiosas de captar la riqueza que generan las más de 20 actividades ilegales que se presentan en el margen fronterizo.

La lucha por el poder entre organizaciones criminales deja desaparecidos, familias enlutadas y cementerios anónimos con cuerpos de venezolanos y colombianos en la frontera.

La lucha por el poder entre organizaciones criminales deja desaparecidos, familias enlutadas y cementerios anónimos con cuerpos de venezolanos y colombianos en la frontera. Clic para tuitear

El diputado venezolano, Américo De Grazia, aseguró ante la Asamblea Nacional que “El Eln no solamente está en las minas de Bolívar, sino en Amazonas, Apure, Táchira y Zulia, con consecuencias fatales para los venezolanos”, la guerrilla es un agente de Nicolás Maduro.

Por su parte, el ejército colombiano calculó que el Eln tiene el 60 % de sus tropas instaladas en los estados fronterizos con Venezuela. Determinó que poco más de mil hombres del Eln se encuentran desplegados y muy activos en campamentos dentro del territorio venezolano.

Además de lo anterior, la guerrilla está reclutando a los venezolanos que llegan a Colombia con el fin de sumarlos a su formación y convertirles en futuros criminales. “El Eln ha incorporado en sus filas de manera ilegal a ciudadanos venezolanos. Lo hacen para crecer en sus filas”, declaró el general colombiano Alberto José Mejía.

El Eln representa una amenaza para los colombianos, incluso más si el vecino les brinda estadía y comodidad. Entre el poder de Venezuela y la guerrilla existe una fuerte alianza que debe condenarse y denunciarse. La frontera es tierra de nadie. Venezuela, un Estado en el que bandas de delincuentes, mafias militares y componentes del Eln hacen vida tranquilamente.

Peligro

Con los años, el Eln aparece controlando vastas porciones del territorio vecino. Ejercen presencia en el “Arco minero”. Entran y salen del país, en manos del chavismo. La guerrilla es un negocio que ha dejado millones de dólares al Eln y muchas víctimas.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) mira para otro lado. El Eln está plácidamente haciendo minería ilegal en Venezuela y diversificando su economía criminal. La FANB que a lo largo de los años lucharon contra la guerrilla que asesinó a sus compañeros, hoy está al servicio de esos criminales.

Curiosamente a la guerrilla no la tocan, no la nombran, así como a otras bandas que operan con impunidad agobiando al venezolano. Comisiones, sobornos, apropiación de territorios enriquecieron a miles de funcionarios del chavismo. La movilización de capital sin precedentes y sin apenas escrutinio facilitó el lavado de dinero.

Juan Manuel Santos, desde que era ministro de Defensa, debía tener pruebas de la colaboración de la guerrilla con Venezuela, sin embargo, incluyó a dicho país como garante de paz. Un país que, según el Observatorio Venezolano de Violencia, durante el 2017 tuvo casi 20 mil homicidios, ¿puede hablar de paz? ¡Fin de mundo!

Juan Manuel Santos, desde que era ministro de Defensa, debía tener pruebas de la colaboración de la guerrilla con Venezuela, sin embargo, incluyó a dicho país como garante de paz. Clic para tuitear

Las sociedades del Eln en territorio venezolano. La presencia de la cúpula del Eln en Venezuela complica la lucha de Colombia contra la guerrilla. Dialogar mientras los guerrilleros siguen cometiendo crímenes no solo mata: mata con dolor. Con crueldad. Hace sufrir a pequeños y mayores que son víctimas. Entre la paz y el delito.

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Acerca de Roxana DaSilva 9 Articles
Periodista independiente. Comunicadora Social. Leo, redacto e informo sobre lo político y social.