Entrenamiento en los Cuerpos de Élite

Coronel Danilo Andres Arboleda Martínez

Coronel Danilo Andrés Arboleda
El desafío a la institucionalidad consiste en el desplazamiento de no menos de 10.000 personas en contravención del distanciamiento social y normas de bioseguridad, el pelotón minguero es un caldo de cultivo del virus Clic para tuitear
Coronel Danilo Andrés Arboleda

Empleando al máximo las expresiones de la Real Academia Española y el enriquecido idioma castellano puede sonar a menosprecio, fuerte y peyorativo, pero realmente me importa un culo como se lea el próximo párrafo, tal cual les interesa a nuestros indígenas del Cauca, sin generalizar porque ya muchos evidenciaron el engaño y se bajaron del bus, marchar en masa a la capital a “exigir” sus derechos teniendo llenos sus bolsillos y siendo poseedores del 32% del territorio, ante la mirada impotente de millones de colombianos. Calculo que el gobierno nacional no es indiferente frente a los hechos.

El chistecito aborigen llega en plena pandemia, que sabrá el patas cuando es el pico en Colombia ya que nuestros eruditos en el gobierno lo han pronosticado miles de veces y nada que se alcanza, el desafío a la institucionalidad consiste en el desplazamiento de no menos de 10.000 personas en contravención del distanciamiento social y normas de bioseguridad, el pelotón minguero es un caldo de cultivo del virus, tamaña casualidad que la caterva llegue a la capital en pleno paro nacional, se evidencia que la “reunioncita” esta infiltrada por FARC, ELN además de narco financiarla, sumado a esto contamos con versados agitadores de masas politizando el “viaje”, Gustavos, Danieles, Ivanes. “MINGA INDIGENA” o “GAMINERIA AUTOCTONA” que susto.

Retomando la ruta anterior https://www.elparchedelcapuchino.com/la-transmutacion-de-lo-corriente/ todavía con el cerebro bailando por la purificación indígena en el Barrancón Guaviare, ubicación antigua de la Escuela de Fuerzas Especiales Rurales, comenzaron las instrucciones militares especializadas, fuera de lo común, conceptos nunca antes vistos, entendiendo realmente que quienes estábamos ahí éramos soldados escogidos, privilegiados, acuñando el termino militar (uno entre mil), así me sentía dentro de la misma comunidad castrense.

Un curso demasiado exigente, pero con un concepto abismalmente diferente al de Lancero, mucho más técnico, no tan criollo, ni atropellado, no obstante portar la lanza en términos conversacionales sencillos y en nuestro lenguaje, era el sello de calidad en colores rojo y dorado, que se esgrimía en el paño verde oliva, recordando a Pedro Calderón de la Barca en su poética oración a la milicia, “Pues aquí lo que sospecho, no adorna el vestido al pecho, Sino el pecho adorna el vestido”, el filtro Lancero es fundamental, en razón a que da los fundamentos en las técnicas de Combate irregular, exigiendo altos estándares físicos, psicológicos académicos y fisiológicos, sin embargo esto es harina de otro costal.

La exigencia de un soldado elite es suprema, no son súper hombres, sino gente muy pero muy bien entrenada, preparada a conciencia para enfrentar con idoneidad y éxito disciplinas tan dispares como la natación, buceo, paracaidismo, acecho, engaño, mimetizaje, evasión, escape, supervivencia, resistencia, gimnasia, pistas de habilidades individuales, tiro, conocimiento, manejo y disparo de todas las armas disponibles en el ejército, orientación, defensa personal y pruebas de extrema confianza que solo son superadas por mentes evolucionadas, capaces de sortear obstáculos naturales, de derribar barreras gigantes y de diferenciar entre lo táctico, lo operacional y estratégico.  

Los comandos no nacen, se hacen, incluso, en contra de lo que pudiera parecer, la forma física es solo una parte de su preparación. Importante, pero evidentemente el motor que les permite llegar un poco más lejos y rápido que los demás; el verdadero “músculo” a entrenar es la mente.

En el área de preparación física y mental queda marcada en mi mente la famosa marcha de los troncos que se hace por escuadras (10 hombres) para la época (2003) se debían cargar dos maderos cada uno de 100 kilos más una mochila de campaña con un peso extra de 60 libras en sacos de arena, en una distancia de 10 kilómetros por terreno fangoso e irregular, la única opción era llevar el tronco entre 4 y quedaba solo un comando libre quien ejecutaba los relevos dentro del equipo, la verdad se lloran lágrimas de sangre y se pregunta uno, ¿yo que hago aquí?, el plus es que se compite contra 3 equipos corriendo el reloj, el que gana la competencia se lleva los puntos no nos podíamos dar el lujo de perder.

En el área de preparación táctica, un ejercicio complejo empezaba a la 18:30 con una infiltración pedestre de 5 kilómetros al termino de los cuales se continua con movimiento por rio previo a la construcción de balsas improvisadas, iniciando el boyado a las 22:30, ejecutándose por lanzas con armamento y equipo por el raudo rio Guaviare dando fin al nado táctico a las 05:00, en donde sorpresivamente nos esperaban unas fosas de 60 cms de ancho por 2 metros de largo, y un metro de profundidad, cada uno de nosotros tenía su propio lugar de descanso, las instrucciones fueron: Bienvenidos a la prueba de confianza reina en el curso de Fuerzas Especiales “EL CEMENTERIO DE LOS COMANDOS” El contexto del entrenamiento radicaba en una experiencia real en la cual unos Soldados elites lograron evitar un ataque subversivo con un elemental pitillo que hizo las veces de snorkel, elemento que les permitió sumergirse en el agua soportando varios minutos ocultándose de la vista enemiga mientras la columna subversiva cruzaba puentes improvisados sobre caños corrientosos en las selvas de Colombia, parece inverosímil, extraído de una película de RAMBO, pero fue cierto.

Para el caso era un ejercicio académico, pero no menos considerable y trascendental, ya que era una prueba de confianza excluyente, quien no la terminara estaba fuera del curso, cada cual se hizo a su cánula de pvc con un codo, este elemento supliría las funciones de tubo respirador, luego de recibir las instrucciones, a la fosa boca abajo y en ese momento a sentir que la tierra caía sobre nuestra humanidad, eso sepultarse en vida por 60 eternos minutos donde el snorkel era la única conexión con el mundo exterior, no había más que poner la mente en blanco y aplicar todo lo aprendido, espeluznante, desesperante, solo la fuerza de voluntad doblegaría la adversidad y una vez terminados los 3600 segundos cáliz superado.

¡Palabra de Espartano¡

Danilo Andres Arboleda Martinez
Acerca de Danilo Andres Arboleda Martinez 12 Articles
Oficial del Ejercito en uso del buen retiro, profesional en Ciencias Militares, Especialista en Seguridad y Defensa Nacional, con credenciales como consultor de Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, caminante de la vida por Colombia como gitano y vago a la vez, pero con mi casa a cuestas como Soldado de la Patria, fui a donde muchos les dio miedo ir a pie y sin dinero.