¿Es normal este grado de polarización en el que andamos?

Julio Mario Salazar Restrepo

Julio Mario Salazar
Soportar las diferentes idiosincrasias es necesario y nos beneficia en la búsqueda de soluciones, pero si el nivel de polarización se desborda... el camino hacia una guerra civil queda pavimentado Clic para tuitear
Julio Mario Salazar

Sin duda las personas somos diferentes. No solo física sino sicológicamente. Como somos diferentes y lo sabemos, tendemos a agruparnos por diferentes tipos de categorías que son fácilmente identificables para sentirnos entre “iguales”. Lo hacemos por la raza, el estrato social, el sexo, la nacionalidad y hasta por la religión. Sin embargo, la principal fuente de variabilidad entre seres humanos (para la cual es muy difícil que logremos agruparnos por ser menos evidente al ojo desnudo) es nuestra personalidad.

El temperamento de un ser humano está determinado por un componente genético muy importante. Armados con ese temperamento, afrontamos el mundo e interactuamos con nuestros padres, hermanos, vecinos y compañeros de colegio. Esa combinación entre nuestra genética y nuestras experiencias socio culturales crean en nosotros lo que se denomina los rasgos de personalidad. Como resultado de este compendio, algunos individuos serán más extrovertidos que otros, algunos sufrirán de un neuroticismo mayor, habrá personas más afables, otras más abiertas a las experiencias, y por último, habrá quienes son más cuidadosos y diligentes (concienzudos). Estos cinco factores que acabo de mencionar describen las dimensiones a través de las cuales los psicólogos mejor entienden los diferentes tipos de personalidad, y a través de los cuales, se puede capturar una innumerable combinatoria de idiosincrasias diferentes. Más allá de profundizar en esta esquematización (recomiendo mucho la consulta del Modelo de los Cinco grandes Factores de personalidad), lo relevante es mencionar la correlación que se ha encontrado en muchos estudios, entre ser de uno u otro lado del espectro de algunos de estos factores, con la afinidad política que desarrollamos. En otras palabras, de acuerdo con muchos científicos sociales, la personalidad resultan ser fundamental en la construcción de nuestras ideologías políticas.

El problema es que para las personas es muy difícil entender que el hecho de que haya diferentes puntos de vista, no es solamente circunstancial, sino que depende de las diferencias funcionales entre individuos. Como cada uno de nosotros ve el mundo a través de su propia personalidad, asumimos que las demás personas van a procesar la información de la misma manera como nosotros, y que por tanto, llegarán a las mismas conclusiones. Pero esto; simplemente NO es verdad. No es nada fácil entenderlo, y por tanto aceptarlo, pero la realidad es que así hemos evolucionado. Puede pasar que dos personas con el acceso a la misma información, a pesar de tener ambos intenciones no egoístas, decidan resolver un problema social de maneras totalmente diferentes y además estando completamente convencidos que es la mejor y única manera de hacerlo.

Las implicaciones de que así hayamos evolucionado son inmensas. Por un lado, gracias a ese total convencimiento de estar en lo correcto, individuos han logrado tal nivel de foco y atención, que motivados, logran innovaciones espectaculares que benefician a toda la humanidad. Por el otro, ese total convencimiento causa tensión entre grupos de personas que tienden hacia diferentes puntos de vista, y se genera desconfianza en cuanto a las motivaciones que puedan tener quienes quieren hacer las cosas de otra manera.

Resulta entonces que cierto grado de polarización no solo es natural en cualquier sociedad, sino que es inherente a nuestra humanidad. Nuestras sociedades han logrado grandes avances a partir de aprovechar esa diversidad intelectual y de poder aplicar diferentes enfoques a los retos políticos y socioeconómicos.

Pero… ¿Se imaginan ustedes el problema en que nos metemos cuando la información base es diferente? ¿Lo que pasa cuando no logramos ponernos de acuerdo en cuáles son los hechos a partir de los cuales debemos construir las soluciones? Es muy distinto un debate sobre el enfoque para resolver un problema cuando hay acuerdo entre las partes sobre los hechos, que uno en que ni siquiera se parte de los mismos supuestos porque cada uno tiene una versión diferente de esos hechos. Cuando eso pasa, la frustración es muchísimo mayor, la desconfianza se incrementa, y la posibilidad de que los choques dejen de ser civilizados se incrementa exponencialmente.

Hace menos de dos semanas salió una película/documental llamada “The Social Dilemma”. Me faltan palabras para enfatizar mi recomendación para que la vean. En este mundo de fake news a través de la redes sociales, es impresionante como se puede trazar la creciente polarización desde el momento en el que las redes sociales estuvieron disponibles en el móvil (2009). Recordando una vez más el sesgo de confirmación del que tanto he escrito en otras columnas, nuestro cerebro se relaja  cuando procesa información que confirma preconcepciones. En cambio, se estresa muchísimo cuando tiene que procesar información que las contradice. SI el objetivo de las diferentes redes sociales es lograr que estemos conectados a ellas el mayor tiempo posible para que hagamos más clicks en sus anuncios, los algoritmos que deciden qué contenido mostrarnos van a premiar la exposición a contenidos que nos mantengan relajados. En cierta manera, utilizan nuestra psicología en contra de nosotros mismos porque quedamos expuestos a un ciclo retroalimentado en el que cada vez vemos más la información que respalda cierto punto de vista, y menos, la información que balancearía una discusión política.

Los grandes avances del populismo tienen mucho que ver con la manera como los políticos se han vuelto expertos en estas redes utilizando contenidos (muchas veces con noticias falsas) para radicalizarnos y así llegar al poder. Son capaces de despertar odio por quien piense diferente, atribuyéndole a los “otros” las causas de todos los males que aquejan a la sociedad. Es así como terminamos en estas protestas violentas, en que cada uno se siente que está luchando por una causa justa, cuando en realidad, lo que está es haciéndose daño a sí mismo y a la comunidad a la que pertenece.

Soportar las diferentes idiosincrasias es necesario y nos beneficia en la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad, pero si el nivel de polarización se desborda hasta el punto en que ya no nos soportamos… el camino hacia una guerra civil queda pavimentado. No es fácil leer y exponernos a información contraria a nuestras creencias, pero solo si lo volvemos costumbre y luchamos contra nuestra pereza mental, es que seremos parte del grupo que construye, y podremos salirnos del que destruye.

Julio Mario Salazar
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Vivir muchas y diversas experiencias con algo de hedonismo, enriquecerse con lecturas de todo tipo. Estimular la mente y compartir… porque la existencia es una aventura totalmente interior e individual, pero el significado de la misma lo encuentras en tu relación con los demás. Ingeniero Industrial de La Universidad de los Andes y MBA del Instituto de Empresa, pero Economista Político por pasión. Desde VP de multinacional grande, cabeza de empresas tecnológicas pequeñas, hasta funcionario público por puro amor al servicio. He vivido en Estados Unidos, España y Alemania solo por experimentar, ¡pero siempre vuelvo queriendo más a Colombia!