¿Es toda agencia de inteligencia estratégica estatal, necesariamente una policía política?

Andrés Usuga M

@andresusugamar

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Lo primero sea definir los conceptos de inteligencia estratégica y policía política, esto es, la Inteligencia estratégica son todos los mecanismos que usa un estado, mediante su gobierno de turno, para garantizar la existencia del mismo, lo cual, implica conocer de sus amenazas, enemigos y potenciales riesgos para la continuidad de ese ente ficticio, que como modelo moderno viene del Leviatán de Thomas Hobbes.
Ahora bien, la Policía Política es un concepto traído de las experiencias que se han venido viviendo incluso desde las monarquías, esto es, antes de que naciera el primer modelo de estado moderno, con las revoluciones burguesas o liberales y consiste en un grupo de personas, que están al servicio del monarca o gobernante, para perseguir por medio de la intimidación o la violencia a los opositores del que se encuentre en cabeza de ese modelo, bien sea constitucional o no.
Así las cosas, es bastante complejo determinar los límites precisos que se pueden presentar entre unas y otras y en ese orden de ideas es más fácil verlos en el señalamiento concreto de algunos organismos, que han venido actuando en algunos estados en los últimos 100 años y con ello saber de forma o manera aproximada, cuál de estos organismos y en que ocasiones han actuado como una agencia de inteligencia estatal o cuándo han actuado como la policía política de un régimen.
Empecemos por diferenciar, que una agencia de inteligencia estatal debe tener vocación de permanencia en el tiempo, así pudiera sonar de forma exagerada de carácter eterno y ¿por qué hago esta aseveración?, porque precisamente esta es la vocación de un estado al nacer, en 1948 cuando el estado de Israel nació (independientemente de las coyunturas políticas que lo llevaron a su origen), éste surge para permanecer por siempre y no de forma temporal como entiende el modelo democrático, si debe ser un gobierno.
Esta diferencia es esencial al momento de reflexionar sobre estos dos conceptos, ya que, en muchas democracias degradas o degenerativas, se ha tendido a confundir a gobiernos o incluso a individuos con la permanencia ad infinitum en el poder, vendiéndole a los bien ciudadanos, bien súbditos, que la remoción de esos modelos personalistas pone en peligro la continuidad del estado que ellos han tomado o cooptado.
Vamos a los ejemplos concretos: Los  hermanos Castro, han vendido la idea al pueblo cubano durante 60 años, que sin el modelo que ellos impusieron y al cual allegaron por medio la violencia de un golpe de estado al Sargento Taquígrafo y Dictador Fulgencio Batista, por vía de una revolución armada, el estado cubano no sobrevivirá y será absorbido por los Estados Unidos u otra potencia mundial que en esos momento tenga la suficiente fuerza para absorber dicho estado.
Se advierte exactamente lo mismo, si bien no en los primeros gobiernos de Ortega en Nicaragua, si en los actuales y ya llegando a niveles de exacerbación, incluso de los propios jóvenes que en algún momento y luego de la llegada al poder por parte de este individuo a finales de los 70s, principios de los 80s, por la fuerza y posteriormente mediante elecciones, que aunque no eran muy confiables, no se habían visto los niveles de represión y violencia de los años 2018 y actualmente.
El caso más palpable  y cercano para nuestro país, es el llamado socialismo del siglo XXI, iniciado por el Teniente Coronel de Comunicaciones, Hugo Rafael Chaves Frías, que llegó mediante las urnas en 1998 y luego se mantuvo mediante subterfugios constitucionales y legales hasta el día de su muerte y dejo en su sucesión a Nicolás Alejandro Maduro Moros, que se ha sostenido mediante la violencia y la represión, en gran parte soportado precisamente en su aparato de Policía Política llamada SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia) y con el soporte fundamental de la policía política del régimen Cubano llamada G-2 MINFAR, que sin duda ya está operando en Colombia, vía la migración de los ciudadanos venezolanos, que cruzan la porosa frontera a diario y que el estado Colombiano aún no ha sido contundente en ponerle coto.
Entrando en materia y llevando el hilo conductor del párrafo anterior, es absolutamente claro, que sin los soportes de la KGB Soviética, el G-2 Cubano y el SEBIN Venezolano, los modelos Estalinianos, por poner un ejemplo o el régimen oprobioso de la isla, no se hubieran sostenido por 60 años y el Modelo Chavista por 20 años y es allí donde radica la importancia del concepto o de la pregunta, ¿son estos dos organismos, agencias de inteligencia estratégica de cada uno de sus estados? o ¿son simplemente policías políticas, que más que estar en la búsqueda de la permanencia de los estados a los que pertenecen, buscan perpetuar el régimen de turno que los diseño, incluso es precisamente para nunca entregar el poder con la excusa de sostener a sus estados?
Pues bien, existen países que efectivamente diseñaron sus modelos de inteligencia estratégica en la protección de sus estados y es que modelos tan antiguos como el MI6 o SIS (Secret Intelligence Service), pensado en sus orígenes por SIR Francis Walsingham, en la custodia de la Inglaterra de Elizabeth primera, aunque nació hasta 1909 o el modelo diseñado por William Jhosep Donovan ( padre de la Inteligencia Estadounidense) con la OSS (Office of Strategic Services)  y luego el nacimiento en 1947 en manos de militares y posteriormente estratégicamente administrado por tanto tiempo por Allen Welsh Dulles con la CIA (Central Intelligence Agency), como parte de la gran comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos o el mismo MOSSAD Israelí (HaMosad leModi’in ulTafkidim Meyuhadim, en hebreo המוסד למודיעין ולתפקידים מיוחדים, “Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales), son verdaderamente íconos, que muestran que independientemente de los vaivenes políticos o partidistas de estos estados, las instituciones siguen su curso, protegiendo a los estados y no a los gobernantes o regímenes de turno y que no necesariamente todos los servicios de inteligencia estratégica de los estados, deben servir como oficinas o despachos de policía política.
Las confusiones no están muy alejadas de las vivencias vernáculas y es este el propósito de este corto escrito y que probablemente será desarrollado con más profundidad en ocasiones ulteriores, no puede ser posible que un presidente en ejercicio, utilice los agentes y los recursos de la inteligencia estratégica del estado, para garantizar una reelección, por la vía de infiltrar la campaña del contrario en las elecciones y crear unas estratagemas para arrasar el prestigio y la credibilidad de los rivales ideológicos.
Son precisamente esos comportamientos, entre muchos otros, los que no necesariamente se deben confundir en medio del fragor y las pasiones que despierta la política y es por esta misma razón, que los perfiles de quienes van a ocupar estas posiciones claves, en un modelo que respete las diferencias ideológicas y garantice las libertades públicas, son temas que también merecen análisis en escritos a futuro próximo.
Mis planteamientos en líneas generales y sin nombres propios, van en búsqueda de abrir el debate público o al menos al interior del gobierno y sus instituciones,  sobre la necesidad imperante de formar agentes de inteligencia estratégica por parte de los estados y que no necesariamente quien ha manejado inteligencia operativa o táctica, inteligencia militar o policial, es quien está formado y consciente de la importancia y trascendentalidad del manejo de la inteligencia estratégica de un país.
Mi planteamiento final, es una reflexión sobre el caso concreto que sucedió con el desmantelamiento del Departamento Administrativo de Seguridad “DAS” (el cual se inició como Servicio de Inteligencia Colombiano SIC y se liquidó en el año 2011) y que tenía su escuela de formación llamada Aquimindias y que luego de esa escisión en la que nacen La Dirección Nacional de Inteligencia, la Unidad Nacional de Protección, Migración Colombia y el retorno de las funciones de policía judicial a la policía nacional, en este momento  existe para Colombia una entidad pero apenas si da unos visos llamada la ENI ( Escuela Nacional de Inteligencia) según página de la DNI, pero no conoce el país  donde se formen los agentes de la Inteligencia Estratégica y es por ello que se ha acudido -no siempre con los mejores resultados- a miembros de la fuerza pública, que aunque formados y en la mayoría de los casos muy efectivos en temas de inteligencia militar o policial, adolecen de los componentes de formación y la omnicomprensión que se requiere, para engrosar las filas del organismo de inteligencia estratégica del estado colombiano.
La conclusión a la pregunta planteada en el título en mi concepto es contundente, No es necesariamente el organismo de inteligencia estratégica de un país, el instrumento de policía política, para garantizar la permanencia de los regímenes pasajeros y es allí donde los valores y principios de los agentes formados en inteligencia estratégica, se convierten en un factor clave para poner por encima de gustos, pasiones e intereses de cualquier tipo, los intereses de una nación y la permanencia de la misma en el tiempo.