Escabroso Camino a los Leones

Coronel Danilo Andres Arboleda Martínez

Coronel Danilo Andrés Arboleda

El destino de un soldado no es fácil, pues somos sometidos a niveles insospechados de actividad física, mental y emocional, más aún si se trata de entrenamiento diferencial. Clic para tuitear
Coronel Danilo Andrés Arboleda

De extrema singularidad el ataque a los escoltas de la activista que amarra su cabeza con turbante a fin de evitar la fuga de ideas, previo a esto aparecen amenazas de las águilas negras, los halcones oscuros o cualquier otro mítico personaje creado por Marvel, no será más bien que se vence el análisis de riesgo adelantado por la Unidad Nacional de Protección y con el propósito de no perder prebendas ¿se genera el atentado? El nuevo estudio arrojaría una exposición extraordinaria y de esta manera no perdería los beneficios, carro blindado, combustible, celular, chaleco antibalas, vigilancia 24 horas por parte de sus amiguis del alma, reinsertados en la UNP ¿Quién quiere soltar una teta llenita de leche calientica y gratis? Que se gana con retirarse de la política si continua como sablista chupando el erario público.

Desde hace dos meses perdí el hilo con el cual empecé pero hoy continúa, la última historia contada de este tipo fue https://www.elparchedelcapuchino.com/desde-las-nubes-victoria-cinco-brincos/ en los medios digitales se debe explotar el momento para no estar descontextualizado de la realidad.

El destino de un soldado no es fácil, pues somos sometidos a niveles insospechados de actividad física, mental y emocional, más aún si se trata de entrenamiento diferencial, en columnas previas escribí de la exigencia en los entrenamientos de los cursos de LANCERO y PARACAIDISTA, 10 y 4 semanas respectivamente los dos anteriores son requisitos excluyentes a la hora de cursar el PhD en especialidades y prácticas de combate, les hablo de el anhelado curso de Fuerzas Especiales Rurales, el cual tuve la oportunidad de adelantar dado que el comandante de turno en el Batallón de Infantería # 17 José Domingo Caicedo en Chaparral Tolima vio potencial en mi y confió tamaña responsabilidad.

El señor Coronel José Dumar Giraldo (el Gordo) estaba recién trasladado en calidad de comandante de batallón en tierras Chaparralunas y antes de su arribo oficial quiso conocer su nueva unidad militar, confidencialmente ese día lo encontré rondando por las instalaciones en noviembre de 2002, como es lógico en la milicia hice mi presentación, para la época era capitán de segundo año, conversamos no menos de una hora, indagó sobre mis proyecciones y aspiraciones en la carrera, sin dudarlo le conté que era COMANDO frustrado, ya que anteriormente solicité adelantar curso de fuerzas especiales y no había logrado mi cometido, todo se limitó a esa conversación.

Cuando se hizo la transmisión de mando en diciembre me encontraba de comandante de una compañía de soldados profesionales, la misión era asegurar las comunicaciones en un repetidor ubicado en planadas Tolima, me asignaron allí por un mes ya que salía a descanso en enero. El helicóptero con el abastecimiento llegó a la base el último día de la anualidad a las 11:00 horas, guardaba la esperanza que me ordenaran salir en ese medio para disfrutar de mis vacaciones, en efecto los deseos del corazón elevados en oración al Dios de los cielos, fueron escuchados, la noche anterior me informan por radio “Capitán Arboleda entregue la unidad que sale en la aeronave a vacaciones” hombre precavido vale por dos y eso lo tenía listo 3 días atrás, simple intuición prospectiva, llegué a mi casa en Neiva faltando 30 minutos antes de dar el feliz año, a mitigar en parte la tristeza que embargaba a mi amada esposa, que presa del asombro en vez de decirme bienvenido me dijo “Usted que hace aquí”.

Como siempre las vacaciones eran pachanga y pochola, paseo, viaje, levantarse tarde, tragar sin Dios y sin ley, pues antes de diseñar planes de moral y bienestar por parte de la fuerza, se disfrutaba apenas de un mes de descanso en todo el año, que se traducía en excesos de chunchullo, jeta, bofe, rellena, panza, bonete, librillo, cuajar y de cuando en vez un chicharroncito de 40 patas, trasnocho, intimidad, poca y nada actividad física, ríos de CH3-CH2-OH de hasta el 70% de concentración y amistosos condumios sin límites.

Dos días antes de terminar mis vacaciones siendo exactos el 6 de febrero de 2003 recibo una llamada tipo 4:00 de la tarde, era mi Comandante de Batallón que con voz entusiasta me informa, “Arboleda, lanza mañana tiene que estar en Tolemaida presentando prueba física para el curso de Fuerzas Especiales” como se dice en el Ejercito, NO ME ENTRO NI AIRE, con voz dubitativa le pregunté, porque, no entiendo, usted no sabe quién soy yo ja ja ja, no me conoce y me da ese voto de confianza, ¿está seguro mi coronel? Vea que me pierde por 6 meses y me respondió ¿eso no era lo que quería? Pues, hágale mijo, aproveche la oportunidad que le da la vida.

A las 6 de la tarde viajaba a Tolemaida a cumplir mi sueño, al otro en pie madrugado, comienzo a averiguar quién me hacia las pruebas, nadie brindaba información, parecía loco nuevo andando por todo lado, después de dos horas de dar vueltas como ruleta me daba por vencido y me dije, definitivamente esto no se da para mí, tal cual perro arrepentido con la cola entre las patas y el hocico partido, me disponía a desistir, en ese momento me encontré a un teniente con el que había trabajado en una anterior unidad, le conté la historia del ranchero enamorado y me dijo busque la psicóloga de la Escuela de Lanceros y en efecto me condujo a ella. Masiel se comunicó con el inspector de estudios mi Capitán Ruiz (La Bestia) y le informó de mi llegada, escuchaba la conversación de una sola orilla (de la sicóloga) y decía esta gordito, se ve vaselino pero considero que afina, le aplico test y le envío resultados; pues las pasé ya tenía el 50% asegurado, luego la dama me dice, ahora va a la prueba física, en 15 minutos en la pista de los comandos, en jerga militar ahí es cuando le da risa al caballo, no obstante la ilusión no se podía esfumar.

Marcaban las 11:00 de la mañana en la cuna de la mística como la mayoría de veces soleada, me esperaba un Teniente Instructor de todo, en argot militar un cacao, me dijo, ¿quiere adelantar el curso de Fuerzas Especiales? Sin dudarlo respondí que sí, pues bienvenido mi capitán, independientemente del resultado ya está adentro, pase raspadito la prueba física, pero lo fundamental era entrar, máxime que la selección se había hecho 8 días atrás, el extemporáneo era yo.

¡Palabra de Espartano!

Danilo Andres Arboleda Martinez
Acerca de Danilo Andres Arboleda Martinez 12 Articles
Oficial del Ejercito en uso del buen retiro, profesional en Ciencias Militares, Especialista en Seguridad y Defensa Nacional, con credenciales como consultor de Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, caminante de la vida por Colombia como gitano y vago a la vez, pero con mi casa a cuestas como Soldado de la Patria, fui a donde muchos les dio miedo ir a pie y sin dinero.