Es indispensable hacer un llamado al pueblo, para que se una siempre en defensa de aquellos héroes que salen de su casa arriesgando sus vidas por cuidarnos. Gracias, siempre. Clic para tuitear

La función de las Fuerzas Militares y de Policía representa la más alta expresión de heroicidad y abnegación, sin embargo, resulta en demasía complicado, cumplir esta obligación de manera satisfactoria, cuando porciones del pueblo los descalifican y denigran constantemente, logrando que su actuar sea temeroso, y por tanto, menos eficiente, pero ese es solo uno de los puntos a tratar.

Tenemos que para el año 2022, el presupuesto para el sector Defensa será de 42,6 billones de pesos, de los cuales, afirmó el Ministro Diego Molano, habría priorización en seguridad ciudadana; y es el tema que quiero tocar en este pequeño texto.

Si nos trasladamos a la situación tormentosa que vive la capital del país, cabe preguntarse ¿A qué se debe? y sin duda la respuesta de la mayoría irá dirigida a la poca capacidad administrativa y de gerencia que ha tenido la Alcaldesa para encargarse de los temas relacionados con la seguridad, y en general: de TODOS los temas. Respecto a esto, se ha conocido que Bogotá contará con un presupuesto de 28,5 billones de los cuales solo un 2,1%, que representan 618.000 millones, irán dirigidos a seguridad, lo que deja mucho que desear, en vista de que es más que notorio que la seguridad es el tema que más aqueja a los bogotanos actualmente. Adicionalmente, Bogotá cuenta hoy con pequeñas “repúblicas independientes” urbanas (En el Portal de las Américas) que ya van a cumplir un año interrumpiendo la tranquilidad de los vecinos, que ven sus patrimonios en desmedro, y la seguridad de sus familias a la deriva; y es claro y se ha comprobado que las narcoguerrillas como el ELN están detrás de todo esta desgracia.

La Policía Nacional, a la luz del artículo 218 de la Constitución Política, tiene como fin primordial “el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz” Fines que cumplen en la medida de sus posibilidades, ya que existe una subordinación de la función policial, a la función administrativa, que está a cargo del Presidente de la República como suprema autoridad administrativa, y a los alcaldes y gobernadores, dentro de sus municipios, distritos o departamentos. Ahora, aterrizando a la situación específica de Bogotá, donde se ha demostrado que la Policía ha resultado insuficiente para controlar la situación de orden público, y de esta manera, cumplir con su fin constitucional, acudimos al artículo 170 del Código Nacional de policía que consagra la Asistencia Militar “cuando hechos de grave alteración de la seguridad y la convivencia lo exijan, o ante riesgo o peligro inminente, o para afrontar emergencia o calamidad pública, a través del cuál el presidente de la República, podrá disponer, de forma temporal y excepcional de la asistencia de la fuerza militar” asistencia, que había sido anunciada por el Ministro de Defensa, y que como cosa rara, la Alcaldesa (si es que así se le puede llamar) rechazó tajantemente. ¿No constituye emergencia Y calamidad pública, el hecho de que los habitantes de sectores aledaños al Portal de las Américas estén desplazándose de su lugar de habitación, viendo en desmedro su patrimonio, por miedo a los terroristas urbanos que son financiados por antiguas guerrillas narcotraficantes? ¿No constituye un hecho de grave alteración de la seguridad y convivencia que el microtráfico y la anarquía se apoderen de sectores de la ciudad, de manera tal que se sientan con la potestad de cobrar impuestos por su parte? En mi opinión SI, por tal es indispensable e inaplazable, que el Presidente y el Ministro de Defensa actúen y procedan a la militarización, en orden de rescatar a los ciudadanos de bien.

Por otro lado, alejándonos un poco del tema de Bogotá, es importante hacer mención a lo relacionado con los cultivos ilícitos. COLOMBIA ESTÁ NADANDO EN COCA; y por si fuera poco, esa misma coca es la que está financiando toda esta violencia y subversión a la que estamos sometidos. ¿cuál es la acción estatal? Una política de sustitución de cultivos, y erradicación manual que ha resultado insuficiente, y que ha sido totalmente ineficiente. Es urgente, que volvamos a la aspersión aérea, y como ha dicho el candidato presidencial por el Movimiento de Salvación Nacional, Enrique Gómez Martínez, dejemos de enviar a nuestros héroes a la boca del lobo, donde con gran probabilidad serán asesinados o expuestos a minas antipersona.

En conclusión, fortalecer a las Fuerzas Militares y de Policía, no significa un aumento del presupuesto general (En Bogotá si se debería contemplar un aumento), sino más bien, UN ADECUADO USO del presupuesto, y que las autoridades administrativas, comiencen a dirigir sus funciones en materia de seguridad, a cumplir los fines estatales, y a utilizar los instrumentos normativos de manera idónea y orientada a asegurar la tranquilidad de los ciudadanos, ya que como dijimos, la función policial y la militar, se encuentran subordinadas a la administrativa. Adicionalmente, el factor moral también resulta indispensable a la hora de hablar de un fortalecimiento, ya que los integrantes de la Fuerza Pública son seres humanos como nosotros, que tienen sus familias y sus preocupaciones propias; y que como todo ser humano, percibe los sentimientos de ingratitud o gratitud, de respeto o abucheo, de solidaridad o desprecio. Por tal razón es indispensable hacer un llamado al pueblo, para que se una siempre en defensa de aquellos héroes que salen de su casa arriesgando sus vidas por cuidarnos. Gracias, siempre.

Juan Sebastián Tinoco
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Orgullosamente Cartagenero, estudiante de Derecho, y defensor de los valores conservadores.

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