La invitación es a barajar de nuevo, pensionar a Santos, Petro y a Uribe, y generar un nuevo liderazgo conservador, democrático, comprometido con acabar la corrupción, y propiciar la igualdad de oportunidades. Clic para tuitear

 

¡Confusión!, por decir lo menos, es lo que me embarga hace una semana con la victoria electoral de Gustavo Petro el 19 de junio. He tomado notas desde hace una semana y he decidido compartir mis pensamientos con ustedes a riesgo de extenderme. Sin embargo, es importante para mí compartir mis ideas y empezar a esbozar una salida que tenga como prioridad el beneficio general y no de un segmento especifico de la sociedad.

Hoy los que perdieron frente a Petro, y me incluyo, están desorientados y erráticos. Unos culpan a Uribe, otros a Duque, también responsabilizan a Rodolfo; lo llaman “Caballo de Troya” y muchos alegan un supuesto fraude. Esto es sencillamente ridículo.

Yo veo las cosas de una manera diferente. La gran culpable de su derrota es la misma clase dirigente de Colombia, que está en el gobierno desde la independencia, y solo en raras ocasiones ha tomado medidas para solucionar los problemas de fondo de su población.

Mandatos con un enfoque social, como el de López Pumarejo, no han sido muchos.
Colombia no es un país pobre, tiene inmensas riquezas sin explotar, y una población trabajadora y emprendedora.

¿Entonces qué pasa? Hay problemas de fondo por resolver:

  • Corrupción
  • Desigualdad
  • Pobreza
  • Narcotráfico
  • Otros

Estos elementos hacen que Colombia sea un terreno fértil para un populismo agresivo como el de Petro. La clase dirigente colombiana ha sido orgullosa e insensible frente a los problemas de su gente. Frases como “Trabajen vagos” son arrogantes e infames. Los atestados buses de Transmilenio llevan a la gente a trabajar en condiciones inhumanas, no los están llevando a Piscilago.

La manipulación de los obsoletos términos “Izquierda y Derecha” facilita una polarización sin contenido, cuyo único fin es polarizar al pueblo para apoderarse de la marrana estatal y ejercer la corrupción con una dedicación digna de mejor causa. Hasta Uribe está de acuerdo conmigo en esta obsolescencia.

La guerrilla nació en Colombia por causa de la inequitativa propiedad de tierras en el campo, y luego se trasladó a las ciudades con el M-19 de Petro. La Paz no se logra otorgando perdones y amnistías. La Paz se logra eliminando la corrupción, generando empleo, achicando el estado y facilitando el emprendimiento. Todo esto acompañado de acceso a Salud Enfocada En El Paciente, Educación Secundaria Gratuita y Vivienda Digna, dentro de un entorno de igualdad de oportunidades y transparencia en la adjudicación de empleos sin discriminación ni favoritismos.

La clase dirigente debió enfocarse en el pueblo, que es el que genera las grandes fortunas con su trabajo y su consumo. Un mejor nivel de vida de la población, genera mas consumo y dinamismo económico. Nuestros líderes corruptos quieren la plata ya. No están dispuestos a esperar a que la clase media crezca, y en su codicia, ignoran las necesidades sociales, fomentan la corrupción, y burocratizan todo, para que sea imposible generar crecimiento.

Ni que decir del narcotráfico. Ha permeado todos los estamentos sociales de Colombia y todos los partidos políticos. Ha elegido presidentes y congresistas a su antojo. Nadie se atreve a enfrentarlos y menos desde que las guerrillas hacen parte de este lucrativo “negocio” criminal.

En Colombia muchos hablan de “La Institucionalidad” que no es mas que una fachada de la burocracia y la tramitología que impiden el correcto funcionamiento del estado y de una verdadera burocracia. La registraduría no responde a los electores afectados, el plebiscito pasó a la historia y los acuerdos de paz se firmaron, las cortes tratan de usurpar, a veces con éxito, las funciones de otras ramas, un presidente corrupto jamás será condenado en este régimen, los gobernantes nunca les responden a sus electores.

Sobre la responsabilidad de los elegidos, lo ideal sería un régimen parlamentario, o en su defecto reinstaurar “La Mitaca”, que son elecciones parlamentarias en la mitad del periodo presidencial, en la cual se le “mida el aceite” al gobierno y al congreso, y así lograr que ambos honren sus promesas una vez estén encaramados.

No sobra el diálogo entre las partes polarizantes, en el contexto del compromiso social. Así como Laureano dialogó con Lleras Camargo y Álvaro Gómez lo hizo con Navarro Wolf, recibo con agrado que Uribe se reúna con Petro, pero sinceramente no creo que nada útil salga de está reunión. Espero equivocarme.

Otra falacia es el famoso péndulo político. América Latina no se mueve como un péndulo político. Lo que ha habido es un lento pero firme avance del socialismo que cada vez se consolida más en el poder. En Venezuela y Nicaragua ya no hay péndulo. En Chile y Argentina cada vez oscila menos y en Ecuador, Perú y Bolivia pasa igual.
Si en Colombia no alineamos a nuestros gobernantes con las necesidades de la gente, vamos a tener muchos Petros en el futuro.

Prueba de ello fue la reforma tributaria que presentó el gobierno Duque, sin consideración alguna con la pandemia, desatando la va violencia en las calles. Claro reflejo de como nuestros gobernantes han estado alejados de la realidad en Colombia los últimos 75 años.

Yo asumo mi parte. He sido participante esporádico de algunos de estos regímenes, y no evado mi cuota de responsabilidad. He reflexionado y aprovecho para expresar mi Mea Culpa en estas líneas.

En Colombia hay mas riqueza que pobreza, pero el dinero está mal repartido.

Mi invitación es a barajar de nuevo, pensionar a Santos, Petro y a Uribe, y generar un nuevo liderazgo conservador, democrático, comprometido con acabar la corrupción, y propiciar la igualdad de oportunidades.

Luis Felipe Arango
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Luis Felipe Arango Pardo es Master en Administración de Salud (MHA)  de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, California y Abogado de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia.

Como complemento a su extensa experiencia en seguros y reaseguros, por mas de 2 décadas, Luis Felipe es  un experto en: medicina internacional, turismo médico, gerencia estratégica, mejoramiento continuo, gerencia del desempeño y la calidad, desarrollo de negocios, mercadeo y ventas, recursos humanos, comercio exterior y negocios internacionales.

 

Su extensa experiencia en comercio internacional que incluye la presidencia de la Cámara de Comercio Ecuatoriano – Colombiana, en Quito, Ecuador, y su participación como negociador del Tratado de Libre Comercio entre EE UU y los Países Andinos, así como su frecuente participación en misiones de comercio con el US Commercial Service, sumados a sus mas de 25 años en el sector salud a nivel global, lo llevaron a iniciar una carrera en la industria de la Salud estadounidense especialmente durante los últimos 10 años en los que se ha desempañado como director de programas internacionales en diversos centros médicos de los Estados Unidos de América, culminando en Keck Medicine of USC donde se desempeñó hasta Julio 14 de 2017. Actualmente se desempeña como consultor en Estrategia de salud Internacional con clientes como Serena del mar, en Colombia, Orlando Health y Beverly Hills Cancer center en EE UU.

 

Su carrera se inicia en América Latina como Gerente Comercial de diferentes Corredores de Seguros incluyendo Aon en Colombia, así como Presidente Ejecutivo y CEO  de Seguros del Pichincha S.A. en Ecuador y Seguros  La Previsora Vida en  Colombia, entre otras, para luego radicarse  en los Estados Unidos como consultor en materia de salud, asesor de seguros y reaseguros y finalmente VP de Negocios Internacionales de Jackson Health System en Miami Florida, de donde se mudo a California en 2011.

Tiene más de 25 años de experiencia trabajando en el campo de la salud y la industria de los seguros lo cual acredita su profundo conocimiento del mercado internacional de estas industrias.