Hacen falta los Rolling Stones

Juan Camilo Vargas

Hacen falta los Rolling Stones

@JuanCVargas98

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Me propuse hacer una interesante reflexión sobre la música que prima hoy en día, esas desairadas melodías que llenan de éxtasis a todos los jóvenes y los impulsan inconscientemente a querer cantar, bailar o buscar un método de canalizar el sonido de los bajos y un sonsonete que se repite en sus cuerpos. Más allá de escuchar la mezcla de sonidos, fácilmente organizados desde un computador y editando la voz de los cantantes, intenté comprender cuál era el motivo de que las letras cautivaran tanto a estas nuevas generaciones de las que hoy se nutre la Patria, ¡qué decepción me llevé!

Letras tan simplonas que repiten el mismo estribillo una y otra vez, llenas de efectos de sonido pobres y rebuscados con el fin de hacer las canciones más populares y subir al máximo en las tablas y ratings que hacen los pseudomelómanos de las emisoras y cadenas musicales. Unas letras que sólo alaban el presente, la vida fácil, conseguir dinero a toda costa, estar rodeado de mujeres y vestir con la última moda; palabras soeces y materialización de las mujeres además de insignificantes rimas y engrandecimiento de lo absurdo. Creo que la música dice bastante de las personas, pero, sobre todo, dice mucho de una generación.

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Estas nuevas generaciones que han crecido escuchando unas letras como las de ahora, en donde «el dinero me llueve» y «no quiero que más nadie me hable de amor», sin duda alguna han adoptado pensamientos tan sutiles, vacíos, pobres y terrenales como los que esta música transmite. Poco se ven ya los jóvenes emprendedores y ambiciosos, aquellos que los Rolling Stones quizá ponderaban al decir “I can´t get no satisfaction”, pero no por su afán de llenarse de objetos materiales y dinero, sino por ir más allá, trascender y sobresalir; ser alguien. Ahora mientras tengan un sueldo fijo, su apartamento y un vehículo, cualquier joven es feliz mientras pueda salir a deshacerse en los placeres de las discotecas cada Viernes y no recordar nada de la noche anterior. En eso se convirtió la diversión.

Ya no importan los grandes temas, ya no se oyen debates que vayan más allá de un programa de televisión, automóviles o un nuevo celular. Los libros se han olvidado y la juventud no tiene visión de futuro, enfocándose y viviendo como en la canción utópica de «Imagine», creyendo que todo es perfecto y armonioso. Pretenden cambiar el mundo desde una cuenta de Twitter sentados en el sillón de su hogar, convocan revoluciones creando eventos en Facebook y salen a luchar contra el sistema en Uber. Se han convertido en mentes conformistas, resignadas, hijas de una cultura musical y televisiva que les ha vendido esa idea tan triste y deplorable que echa a perder las jóvenes promesas de nuestra Nación.

Se han convertido en mentes conformistas, resignadas, hijas de una cultura musical y televisiva que les ha vendido esa idea tan triste y deplorable que echa a perder las jóvenes promesas de nuestra Nación. Clic para tuitear

Hace falta que alguien les diga “You know where you are? You´re in the jungle baby” y los traiga de vuelta a la realidad, demostrándoles que la vida es lucha y no se puede vivir como si estuviéramos en Woodstock hace ya tantos años.

Realmente hace falta que los jóvenes escuchen “Dream On” y sepan que la vida y sus ideales van más allá del próximo viernes y la próxima salida. Nunca ha sido fácil nada que valga la pena, “It´s a long way to the top”, pero con la mentalidad de ahora todo lo banal está al alcance de un celular, sin un espíritu que los lleve más allá. Ese toque mágico de rebeldía que hacía de la juventud una vigorosa promesa con ansias de devorar el mundo es sólo un recuerdo de los videos musicales de Los Prisioneros, Poison e incluso Rage against the Machine. Se acabó la lucha, no existe ya, ahora todo lo llenan unos tragos y un puñado de billetes.

Y sí, hacen falta los Rolling Stones, hacen falta los sueños y la ambición, las ganas de trabajar incansablemente para favorecer los ideales que cada uno tiene. Hacen falta jóvenes con vocación y convicción, llenos de valor para ir en contra de las modas y el deprimente modo de vida en el que se aíslan los demás, como si de burbujas se tratara. Hace falta tomar un buen disco de música de aquellos días ochenteros y escuchar las letras que nos motivan a luchar, que con sus solos de guitarra nos llenan de emociones y que con el talento que demuestra tocar un instrumento nos impulsen a ser todo lo que podemos ser, a ir un paso más allá de los demás.

Hacen falta jóvenes con vocación y convicción, llenos de valor para ir en contra de las modas y el deprimente modo de vida en el que se aíslan los demás, como si de burbujas se tratara.

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