Hay que dejar de aprovecharse de la próxima generación

Julio Mario Salazar Restrepo

Julio Mario Salazar
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Julio Mario Salazar

La revista The Lancet acaba de publicar un estudio en el que presentó el tamaño de la población mundial proyectado para finales de este siglo. Resulta que ya no seremos 11 mil millones de personas en 2100, como lo había estimado naciones unidas, sino 8,800 millones. La principal razón de este fenómeno es que, en la medida en que las mujeres son más independientes y desarrollan su carrera, cae más el promedio de bebés por mujer a lo largo de su vida reproductiva. Este número ya es inferior a 2 en muchos países; lo que necesariamente implica una eventual reducción en el número de habitantes. Si no abren las puertas a la inmigración, España y Japón por ejemplo, tendrán la mitad de la población que tienen hoy en día para cuando se acabe el siglo. 

Francamente, considero esto una excelente noticia para el futuro de las especies del planeta y para la supervivencia de la nuestra. Alimentarnos, transportarnos y entretenernos, está siendo una carga demasiado grande para un planeta con recursos cada vez más escasos; amenaza para la cual, la geopolítica ha demostrado no estar a la altura… solo se ve es una incapacidad total para para regular el comportamiento de los países, cada uno jalando para su lado. Mejor receta para causar conflictos espantosos no se me ocurre. 

El estudio proyecta un pico máximo en la población de 9,700 millones en 2064 para después empezar a descender… ojalá que logremos llegar hasta allá. Colombia no será muy diferente, y según el DANE, nuestro pico llegará alrededor del mismo año con 63 millones de habitantes y cada año que pase seremos una población más y más vieja. Las implicaciones son inmensas: el congreso que acaba de reanudar funciones este 20 de Julio,  debe tener estos números muy claros para que pueda actuar con grandeza, y a pesar del obtuso rechazo popular, sacar adelante reformas vitales para la viabilidad de nuestra sociedad. Con una población de más abuelitos que de nietos, el porcentaje de adultos mayores demandando servicios de salud y pensión serán un reto imposible de sobrellevar bajo la legislación y el modelo vigentes. 

El costo para el estado de los 2 millones de pensionados que hoy reciben mesadas es de 43 billones de pesos al año (recuerden que el recaudo de impuestos si acaso llegará a 150 billones en 2020). El país tiene 4.6 millones de personas mayores de 65 años hoy en día (9% del total de la población). Si seguimos igual ¿Se imaginan el costo en 2070 cuando serán 16 millones (el 27% de la población) los que serán mayores de 65? 

En este momento hay cero pesos ahorrados para pagar pensiones de empleados no públicos. De hecho esa plata se acabó desde el 2004. Hoy, el presupuesto de la nación ha podido pagar pensiones bajo el régimen de prima media porque por cada pensionado hay 3 trabajadores formales que cotizan y financian su pensión; pero a menos que realmente se formalice el total del empleo en Colombia, y nuestro PIB per cápita se dispare, la plata simplemente no va a alcanzar. 

SI la pensión no se basa en lo que cada individuo ahorre por sí mismo, eso quiere decir que el estado, con los impuestos de los pocos que trabajen, tendrán que pagarle a los muchos que se pensionen. ¿Eso les cuadra? ¿Les parece justo? Ese modelo piramidal de solidaridad intergeneracional dejó de ser viable hace rato y es momento de ajustarlo. El problema es que hacerle entender eso a la gente se ha vuelto imposible. “¡El estado tiene que responder!” (¿Pero con la plata de quién?). “¡No he empezado a trabajar y ya me quieren robar mi pensión!” le oye uno decir a jóvenes manipulados por los populistas que salen a marchar histéricos en contra de una reforma pensional que lo que busca es precisamente ayudarles, quitándoles lo antes posible la carga de tener que pagar pensiones absurdamente altas y subsidiadas de regímenes especiales, negociados cuando políticos irresponsables trasladaron el problema a las futuras generaciones en vez de enfrentar la realidad en su momento. Este congreso, y este gobierno, simplemente no se puede dar ese lujo… ¡Tienen que actuar ya! Entre otras cosas porque igual hay que planear una transición que no pisotee derechos adquiridos que será muy onerosa fiscalmente. 

El ministro Carrasquilla tiene toda la razón cuando dice que “hay que eliminar el subsidio que se paga hoy en el sistema público para financiar una extensión de la jubilación a toda la población (…) y que hay que luchar para que haya una correspondencia entre lo que se ahorra en el trabajo y lo que se recibe en nuestra tercera edad”. Según su reporte, con la forma como está estructurada hoy en día la legislación pensional, el sistema público entrega un subsidio de $75 millones en valor presente a alguien que reciba una pensión de 1.5 millones, pero quien se pensiona con 25 salarios mínimos termina recibiendo del Estado más de $700 millones. ¡Es el colmo de la inequidad! Esa plata se tiene es que destinar a garantizarle una pensión mínima de supervivencia a los tantos que no la tienen. 

Es muy frustrante oír políticos que dicen respaldar la igualdad y las ideas de una sociedad más justa defendiendo el régimen de prima media, cuando en realidad, esto que tenemos en Colombia es el sistema más injusto e inequitativo posible. Colpensiones lo está haciendo muy bien y debe seguir, pero el modelo bajo el cual funciona debe cambiar. No más eso de pasarle la carga a los ingresos futuros de los niños de hoy (aprovechándose que no se pueden defender en el congreso) solo para calmar a los adultos que quieren pensiones para las cuales no ahorraron durante su vida laboral. Y a los jóvenes de hoy, hay que decirles que tienen que empezar a ahorrar desde que tengan su primer ingreso, porque de otra forma, no van a recibir pensiones como las de sus papás. 

Julio Mario Salazar
Acerca de Julio Mario Salazar 20 Articles
Vivir muchas y diversas experiencias con algo de hedonismo, enriquecerse con lecturas de todo tipo. Estimular la mente y compartir… porque la existencia es una aventura totalmente interior e individual, pero el significado de la misma lo encuentras en tu relación con los demás. Ingeniero Industrial de La Universidad de los Andes y MBA del Instituto de Empresa, pero Economista Político por pasión. Desde VP de multinacional grande, cabeza de empresas tecnológicas pequeñas, hasta funcionario público por puro amor al servicio. He vivido en Estados Unidos, España y Alemania solo por experimentar, ¡pero siempre vuelvo queriendo más a Colombia!