¿Acaso el asesinato de estos niños inocentes no es razón suficiente para perseguir y someter a las cabezas responsables más allá de las fronteras, abatiéndolos en la comodidad de sus guaridas criminales? Clic para tuitear

 

Simón Bolívar, nuestro libertador, revolcándose en su tumba está, observando impotente desde el infinito, que la tierra que lo vio nacer abriga el terrorismo infame que esta semana y tempranamente cegó la vida de dos niños, cuyo terruño es el barrio que lleva su apellido, Ciudad Bolívar, y que irónicamente los criminales autores de semejante crueldad, enarbolan sus banderas en cínica postura a los ideales de nación por los que luchó.

Qué espera Colombia entera para movilizarse, sin parar, en una cruzada nacional y sin precedentes contra el terrorismo, el que le arrebató sus vidas a dos angelitos, Ivanna Salomé y Daniel Stiven de 5 y 12 años. La conmoción no puede ser simbólica, las voces de rechazo que abundan no pueden quedar en la retórica y las autoridades deben ajustar sus paradigmas y girar diametralmente su fuerza para conjurar el avance del terrorismo. Lo que se ha hecho, NO es suficiente, difícilmente podremos atacar la alevosía del terrorismo, si continuamos enfrentándolo en un régimen de normalidad, donde el terrorista cumple su cometido, y si es capturado se auto incrimina por el delito de rebelión y recupera fácilmente la libertad para seguir delinquiendo. ¿Es justa una justicia extremadamente garantista para un terrorista?.

La invasión de Rusia a Ucrania ameritó una “nueva brújula de seguridad” para la Unión Europea, que contempla cuatro áreas de acción: actuar y estar preparados para responder a situaciones de crisis, asegurar los intereses y proteger a los ciudadanos europeos, invertir en seguridad y trabajar de forma asociativa; asimismo se aprobó una capacidad de despliegue rápido para contener el terrorismo y mejorar la movilidad militar. El incremento de la violencia y la criminalidad en el Salvador, obligó la adopción inmediata de medidas de excepción por parte del Presidente de ese país, entre ellas la restricción de algunas libertades y el aumento de penas, como respuesta a los enfrentamientos cada vez más violentos entre las maras, tan sólo en una semana han sido capturados más de mil delincuentes, las cárceles están sitiadas y las calles militarizadas; y en Canadá el Primer Ministro no se dejó doblegar ante las presiones de los transportadores, que utilizando vías de hecho paralizaron las carreteras por más de tres semanas, acudiendo al ejercicio de la autoridad para restablecer la normalidad y castigando ejemplarmente a los responsables del caos.

En los últimos tres años el terrorismo en Colombia sigue sin tregua. El asedio del ELN, las disidencias de las FARC, el clan del golfo y la segunda marquetalia mantienen en vilo a la población, a los más pobres, a los más vulnerables, y mientras las autoridades están siempre a la ofensiva para contenerlos y neutralizarlos, estos bandidos han llegado a su máxima degradación criminal, donde no importan las consecuencias, su interés es el narcotráfico y mantenerse vigentes con su retórica seudo revolucionaria, además de justificar cínicamente el asesinato de inocentes como Ivanna y Daniel, acudiendo al consabido y perverso “daño colateral”. Estos terroristas no merecen perdón alguno y flaco favor le hace a la dignidad de las víctimas quien se atreva a apaciguarlos ofreciendo procesos de paz y reconciliación. Debe caerles todo el peso de la ley, o acabar sepultados en el inframundo de su destino.

Las organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, indígenas y agrarias, con la anuencia de partidos políticos de izquierda, se volcaron a las calles, bloquearon vías, desabastecieron las ciudades y violentaron monumentos, entidades financieras, el comercio, los peajes y la infraestructura vial, aparentemente para revindicar sus derechos y en protesta a la reforma tributaria; con el pasar del tiempo fueron desvirtuados sus argumentos, quedando en evidencia que todo obedeció a una campaña sistemática con fines electorales. ¿Acaso la partida prematura y violenta de Ivanna y Daniel no debería ser causa de fuerza mayor para movilizarse en contra del terrorismo y del régimen que connvive con este, desde Venezuela? ¿Acaso el asesinato de estos niños inocentes no es razón suficiente para perseguir y someter a las cabezas responsables más allá de las fronteras, abatiéndolos en la comodidad de sus guaridas criminales?. España lo hizo contra ETA cuando fue ausente y casi complaciente su vecino país con estos terroristas.

Es urgente reasumir una legislación excepcional contra el terrorismo. Otorgando facultades extraordinarias a los organismos de seguridad para proceder anticipada y reactivamente ante la más mínima sospecha o indicio de un potencial acto terrorista. Los departamentos de Norte de Santander y Arauca están bajo amenaza del terrorismo, al igual que la capital de la República, lo que debería conllevar la declaratoria de estado de conmoción interior en estos territorios. Reactivar bloques antiterroristas en Cúcuta, Arauca y Bogotá es una medida apropiada y urgente, disponiendo de suficientes herramientas de inteligencia, investigación criminal y capacidad operativa, que controle los ingresos y salidas, y que actúe anticipadamente para desmantelar la cadena logística del terrorismo. Sitiar estos territorios es un deber supremo en defensa de la democracia y de la población.

La guerrilla en Colombia está en vía de extinción, Mao Tse Tung, Marx, Lenin y Bolívar, sentirían vergüenza de estos desadaptados, son casi inexistentes, su naturaleza está desdibujada, y el Estado está en mora de adaptar su estructura de seguridad y defensa para combatirlos tal como son: terroristas y narcotraficantes. El terrorismo urbano y rural es indiscriminado, sorpresivo e imperceptible y demanda de una inteligencia superior y de grupos tácticos que operen con la mayor ventaja y superioridad frente a su brutal, desbordada e incalculada demencia.

Ivanna y Daniel Stiven alimentan el coraje de Patria

LPNSN: La operación América liderada por Ameripol en 8 países y con la participación activa de la Policía Fiscal y Aduanera, permitió desarticular 16 estructuras criminales e incautar millones de cigarrillos y licores de contrabando. Un éxito contundente contra las mafias del comercio ilegal en Latinoamérica.

General Juan Carlos Buitrago
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Brigadier General (r) de la Policía Nacional. Nació en Neira (Caldas) hace 51 años. Ingresó a la Policía Nacional en 1988 y se graduó con el primer puesto de su promoción. En 33 años de trayectoria lideró importantes operaciones de inteligencia y contrainteligencia de estado, y de investigación criminal en la Dijín, Dipol, DNI y Polfa. Creó la oficina de Colombia en Europol y contribuyó a la fundación de Ameripol. Administrador policial, administrador de empresas, estudió negocios en la universidad Georgetown en Washington y es egresado de la Academia Nacional del FBI en Quantico VA. Estudió alta gerencia internacional en la Universidad de Los Andes y realizó curso integral de Defensa y Seguridad Nacional en la Escuela Superior de Guerra. Ha sido formado por diferentes agencias de inteligencia e investigación mundiales y considerado a nivel internacional uno de los más curtidos en estos temas. Actualmente es el fundador y CEO de la firma StrategosBIP

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