Jesuitas: lo que va de San Pedro Claver al padre de Roux

Francisco Flórez Vargas

Francisco Flórez Vargas
En cuanto al caso particular del padre de Roux, resulta paradójico que justamente él haya terminado de protagonista en el juicio por el crimen de otro ilustre hijo de San Ignacio, Álvaro Gómez Hurtado. Clic para tuitear
Francisco Flórez Vargas

La historia de los jesuitas en Colombia es tan contradictoria como fascinante. Fueron 12 los primeros curas que llegaron a Cartagena en 1604, para empezar una tenaz labor evangelizadora que competía con otra ya realizada por dominicos, agustinos y franciscanos. Pronto se destacó San Pedro Claver, apóstol de los negros, cuya estatua en Cartagena debe estar a punto de ser derribada por las protestas callejeras. (Protestas que ya no pueden ser enfrentadas con choques eléctricos, en claro desafío a Pachito Santos, padre de Gabriel, el infant terrible del Centro Democrático.)

Fueron famosas las misiones de Jesuitas en los llanos orientales, que eran modestas hermanas de las que tenían en el Paraguay, verdaderas naciones de indios que al sentir de Carlos III competían con su autoridad y transgredían sus prerrogativas como único depositario del regio patronato. Vino la expulsión de la orden en 1767, que ejecutó Francisco Moreno y Escandón. Los bienes de los Jesuitas fueron confiscados por la Corona y rematados al mejor postor. Preciosas haciendas del altiplano cundiboyacense tienen su origen laico en las compras al gobierno de monasterios y misiones Jesuitas, hechas por comerciantes. Ejemplos vistosos son el hotel “El Salitre” en Paipa o la Hacienda “El Colegio”, cerca de Madrid.

En tiempos de la república regresaron, para ser expulsados dos veces más, hasta que finalmente se establecieron, ya no con misiones de indios sino con un equivalente más académico que se llama la Universidad Javeriana. Hasta mediados del siglo XX, la Javeriana era un baluarte de la ortodoxia y se encontraba entre los centros de pensamiento conservador mas significativos de Colombia.

Pero de repente, los jesuitas salieron del Concilio Vaticano II con el mismo ímpetu con el que habían salido de Trento. Entonces montaron el grupo “Golconda” y ocurrió lo que dice Marx – que tanto leen y enseñan hoy en la Javeriana – y la comedia reemplazó a la tragedia. Pacho de Roux reemplazó a San Pedro Claver, el padre Arrupe fue el nuevo Duque de Gandía y tenemos un papa peronista haciendo las veces de San Ignacio.

En cuanto al caso particular del padre de Roux, resulta paradójico que justamente él haya terminado de protagonista en el juicio por el crimen de otro ilustre hijo de San Ignacio, Álvaro Gómez Hurtado. Increíble que un prelado de su categoría se preste para un montaje fabricado por alias “Teodora” y la cúpula supérstite de las FARC para dejar en la impunidad – quien sabe a qué precio- los crímenes del proceso 8.000.

En cuanto a nuestro primer papa jesuita, no deja de sorprender su última encíclica, Fratelli tutti, publicada el 4 de octubre. Quizás sea la mejor síntesis escrita sobre el “espíritu” del Vaticano II, con su carga ecumenista y modernista tan de moda hogaño y tan condenada antaño.

Dije que los jesuitas tienen una historia tan fascinante como contradictoria. Pero desde que dejaron de ser punta de lanza de la ortodoxia católica – y se mudaron exactamente al otro lado- dejaron un vacío que no ha podido ser llenado. Porque, ¿en donde está el equivalente actual del padre Félix Restrepo o de la Universidad Javeriana? Son zapatos que ninguna otra congregación católica ha sabido llenar.

Francisco Flórez Vargas
Acerca de Francisco Flórez Vargas 3 Articles
Francisco Flórez Vargas. Colombiano. Abogado. Magister en Derecho. Magister en Antropología. Investigador en historia.