Jugar a la guerra no es juego

David Name Orozco

Jugar a la guerra no es juego

@DavidName7

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Los juegos de guerra han sido implementados a lo largo y ancho de la historia bélica de los pueblos y naciones para crear simulacros de confrontación, invasión, y/o conquista. Se conoce que desde el antiguo imperio Egipcio se hacían este tipo de juegos para planificar estrategias y tácticas de sus campañas conquistadoras.

Hoy en día, las fuerzas militares de casi todas las naciones generan este tipo de simulacros con sus tropas para estar apercibidos de las amenazas que puedan surgir por otros actores que amenacen la soberanía de su nación. Hace unos días vimos como uno de esos juegos de guerra pasó de un ejercicio teórico a una realidad con la movilización de tropas del ejercito Venezolano a la línea fronteriza con nuestro país.

Esta movilización de tropas vecinas está estipulada como la primera acción del “Juego de Guerra Guaicaipuro”, juego de guerra diseñado en el 2007 por el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional (IAEDEN) de las Fuerzas Armadas Venezolanas. Dicho juego de guerra inicia con un hostigamiento del país “rojo” (Venezuela) al país “azul” (Colombia), que termina en una invasión de toda la península de “La Diómira” (Guajira), mientras que un movimiento de liberación nacional del país “azul” (Colombia) llamado “FARA” (Que coincidencia que suena a FARC), ocupa y libera grandes extensiones de territorio del país “azul” (Colombia) para formar un gobierno paralelo solidario con el país “rojo” (Venezuela).

Todo estos escenarios de dicho juego de guerra parecieran de una película de Hollywood o una simple hipótesis, pero la realidad es que estamos ad portas de una amenaza inminente a nuestra soberanía y seguridad nacional. Las condiciones están dadas para este escenario sombrío, sobretodo por las recientes deserciones de lideres y tropas de las FARC que han huido de la supuesta paz con un rumbo desconocido. Pregunto, como la canción de una artista Colombiana, “donde están los ladrones”.

Todo estos escenarios de dicho juego de guerra parecieran de una película de Hollywood o una simple hipótesis, pero la realidad es que estamos ad portas de una amenaza inminente a nuestra soberanía y seguridad nacional. Clic para tuitear

El presidente Maduro sabe que la única salida que le queda es generar un conflicto, que según el mismo juego de guerra Guaicaipuro, traería una intervención militar multinacional por parte del país “verde” (Estados Unidos) respaldando al país “azul” (Colombia), y

el país “morado 1” (Rusia) respaldando al país “rojo” (Venezuela), para así mantenerse mas tiempo en el poder como el régimen tiránico de Bashar Al-Assad en Siria.

Los mejores aliados de Maduro para llegar a cumplir ese “atornillamiento” en el poder son las FARC; con sus dos brazos como el político y el narco-militar. No podemos dejar por fuera al ELN en esto; Lo mas lógico es que también se unan a la causa de Maduro. La estrategia de ellos será de legitimar una “lucha social en contra de las oligarquías” de ambos países (Colombia y Venezuela), mientras se lucran de un emporio ilícito sobre extensiones territoriales binacionales para generar una seudo-narco Franja de Gaza disfrazada de lucha popular.

En buena hora el presidente Duque ha visitado a la ONU, al presidente Trump, y también de deslegitimizar al régimen de Maduro como garante de los diálogos con el ELN. Clic para tuitear

En buena hora el presidente Duque ha visitado a la ONU, al presidente Trump, y también de deslegitimizar al régimen de Maduro como garante de los diálogos con el ELN. Colombia debe estar preparada en todos los ámbitos, especialmente en lo militar para una confrontación con el régimen de Maduro, las FARC y el ELN porque esto no es un juego. Vuelvo e insisto, necesitamos bases militares Estadounidenses en Colombia.

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