La convergencia estratégica del Bajo Cauca

César Augusto Betancourt Restrepo

Columnista

@C88Caesar 

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El Bajo Cauca ha estado en el foco de las noticias debido al incremento de las acciones violentas por parte de los GAO que tienen presencia en la zona y su accionar terrorista en contra de la Fuerza Pública y la población civil.

Y no es para menos, hoy esa subregión de Antioquia tiene la presencia de estructuras criminales como el ELN, Grupos Residuales de Farc, Clan del Golfo, Pelusos y Caparros, además de una injerencia directa de los carteles mexicanos, especialmente Sinaloa, Jalisco y los Zetas. Esta situación hace que sea una zona roja, del mismo calibre que Tumaco (Nariño) y la región del Catatumbo (Norte de Santander).

Para empezar a desglosar el complejo escenario es vital entender primero el panorama geoestratégico de esta subregión antioqueña. El Bajo Cauca hace parte del corredor estratégico del norte, que según el Comandante de la Séptima División, el General Juan Carlos Martínez Trujillo, “arranca en Catatumbo y recorre Santander, Sur de Bolívar, norte de Antioquia, Bajo Cauca, Sur de Córdoba, Urabá y norte del Chocó. En toda esa región se da la lucha por el control ilegal para sacar las rentas ilícitas y de extracción ilícita de minerales hacia Venezuela, al mar Caribe por el golfo de Urabá o al Pacífico por el norte de Chocó”.

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Es decir, el Bajo Cauca cuenta con conexiones que facilitan el tránsito de la economía ilegal hacia al océano Atlántico como al Pacífico, además de eso, es atravesada por el río Cauca y la troncal 25, la cual une a Medellín con Montería y el Caribe, limitando al occidente con el nudo del Paramillo, que a su vez conecta con Urabá y Chocó. En pocas palabras, es un punto estratégico para el movimiento de la ilegalidad.

Pero no solo es un enclave geoestratégico, sino, que además el Bajo Cauca concentra el 80% de los cultivos ilícitos de Antioquia además de una gran extracción ilegal de minerales, lo que convierte a la región en un botín codiciado por estructuras criminales y terroristas que intentan tener el control de la renta ilegal.

Esta situación ha hecho que diferentes actores armados confluyan, y que tengan repercusiones directas en la seguridad del Valle de Aburrá, ya que los 10 Grupos Delincuenciales Organizados –GDO- que delinquen en el Área Metropolitana, obtienen ganancias, poder, dinero y armas, producto de la situación en el Bajo Cauca.

En palabras del Coronel (RA) John Marulanda, “en este corredor del crimen, Medellín es la ciudad capital, el cerebro, el Bajo Cauca es el corazón, el motor, el núcleo dinamizador de narcotráfico, minería ilegal, extorsión y otros delitos”.

Ante este panorama, las Fuerzas Militares han actuado con contundencia no solo en el Bajo Cauca sino en todo el Departamento, incrementando el número de combates contra estas estructuras criminales, pasando de 591 en el 2018 a 1081 en lo corrido del año (septiembre 2019) dejando como resultado la afectación a 24 cabecillas de diferentes organizaciones ilegales (6 del ELN, 3 Residuales de Farc, 10 del Clan del Golfo y 5 de Caparros).

Si discriminamos por afectaciones a estructuras terroristas, vemos que el Ejército Nacional le ha propinado 129 afectaciones al ELN, lo que representa un incremento del 8% frente al año 2018; 22 afectaciones a residuales de Farc con un incremento del 22%; 729 afectaciones a Clan del Golfo teniendo un alza del 128% y 15 afectaciones a los Caparros, lo que significa un aumento del 100%.

De igual forma se ha avanzado en la lucha contra las economías ilícitas ya que en lo corrido del año se han erradicado 6.815 hectáreas y se han ocupado 213 minas ilegales, los cuales son las principales fuentes de ingreso de los diferentes actores ilegales que delinquen en Antioquia, principalmente en el Bajo Cauca.

Además de esto, se ha presentado un incremento del 155% de decomiso de clorhidrato de cocaína y de 196% de pasta de base de coca.

Los resultados se están dando, la Política de Defensa y Seguridad emitida por el Ministerio de Defensa está dando frutos, sin embargo, como lo contempla la misma directriz, no es suficiente con la presencia de la Fuerza Pública, sino que se hace necesaria la intervención institucional efectiva en todo el territorio para ejercer autoridad en el mismo, y en esto deben estar comprometidas todas las instituciones del Estado y la ciudadanía.

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No obstante los resultados en el Bajo Cauca y Antioquia en general, preocupa el incremento de personas que se están integrando a las bandas criminales que azotan a la subregión, por lo que se hace indispensable llevar a cabo una gran campaña que evite el reclutamiento e ingreso a las filas del terrorismo, y al mismo tiempo, fortalecer la estrategia de red de cooperantes para que la ciudadanía sea parte de la solución.

En conclusión, la alta presencia de los GAO en el Bajo Cauca, la gran cantidad de cultivos ilícitos y minería ilegal, así como la operación ilícita dirigida desde el Valle de Aburrá, obligan al Estado a actuar con contundencia demostrando autoridad e institucionalidad, pero también con inversión y desarrollo, pues la disrupción del crimen se logra única y exclusivamente con la articulación de las fuerzas de la legalidad.

Igualmente, queda demostrado que la anterior estrategia de apaciguamiento que tuvo el Gobierno pasado, fue un retroceso en la seguridad del país, ya que lo único que se logró fue estimular el crecimiento de las estructuras criminales que obtuvieron poder sobre el territorio y las economías ilícitas, afectando el control del Estado sobre las regiones.

Urge entonces que desde las diferentes ramas del poder se creen estrategias articuladas para combatir la ilegalidad, y no dejar vacíos o lecturas imprecisas que lo único que causan es gran confusión en la sociedad a la hora de combatir el crimen organizado y el terrorismo, generando además el sentimiento de que en Colombia la ley es solo para los de ruana.

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Hoy por hoy la tarea de nuestras gloriosas Fuerzas Militares no tiene fin ni descanso hasta que la última hectárea de cultivos ilegales quede erradicada y hasta que el último narcoterrorista esté tras las rejas, pero su accionar no será efectivo si no hay una clara intención de parte del Estado combatir la delincuencia y llevar la institucionalidad hasta el más pequeño rincón del país.

César Augusto Betancourt Restrepo
Acerca de César Augusto Betancourt Restrepo 44 Articles
Soy Profesional en Comunicación y Relaciones Corporativas, Máster en Comunicación Política y Empresarial. Cordovista hasta los tuétanos, ciclista amateur enamorado de Medellín y admirador de Oscar Wilde, Freddy Mercury y Salvador Dalí. Escribo con alma, vida y sombrero. #DogLover #MejorEnBici