La crisis en España Columna de Francisco Bernate Ochoa. @fbernate

Francisco Bernate Ochoa

La crisis en España

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No estaba en los pronósticos de nadie la convulsa semana que vivió España con el proceso de salida del Presidente Mariano Rajoy y la asunción al poder de Pedro Sánchez, todo ello, por una decisión judicial que condena al Partido Popular en hechos de corrupción, particularmente, de financiación ilegal en el marco de la denominada Trama Gürtel. 

El inicio de esta crisis institucional en la madre patria se presenta desde el acceso al poder del PSOE con la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, quien logró capitalizar el descontento que reinaba para entonces con la intervención de España en la guerra de Irak, que sumadas a salidas en falso del Gobierno Popular de la época, marcaron el regreso del socialismo al poder. Durante el mandato de Rodríguez Zapatero, el Gobierno Español fue marcadamente benefactor, y miles de Euros se fueron a programas de subsidios y ayudas, en tiempos de una crisis económica en la que España atravesó niveles históricos de desempleo que desencadenaron en su salida del poder. El PSOE, tras el mandato de Rodríguez Zapatero carecía de una cabeza visible que les diera alternativas reales de poder, y ello facilitó el ascenso de Mariano Rajoy al Gobierno, enfrentado en su momento a una persona poco carismática como Pérez Rubalcaba.

El Gobierno de Mariano Rajoy en sus inicios se encuentra marcado por la recuperación económica de España, pero, mientras se hacían evidentes sus logros en esta materia, crecían los escándalos al interior de su partido por hechos de corrupción, que fueron minando su imagen frente al electorado, hecho que conllevó a la dificultad para conformar un Gobierno en el año 2016. Conformado finalmente el Gobierno, sobrevinieron las crisis relativas al proceso secesionista de Cataluña, en las que hubo aciertos de Madrid, como atenerse a la legalidad, pero también hubo desmanes y desafueros, particularmente en el manejo de las manifestaciones en Barcelona.

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En este escenario, los partidos tradicionales, el PSOE y el PP, vieron como perdían buena parte de su electorado frente a nuevos movimientos políticos, como Ciudadanos y Podemos, el primero, con una tendencia de centro izquierda, y el segundo marcadamente inclinado hacia una izquierda radical. Estos nuevos partidos, acogieron a quienes estaban inconformes con los movimientos tradicionales y lograron espacios de participación política muy importantes, sin que se viera una capacidad de reacción ni en el PSOE ni en el PP, cuya renovación nunca ocurrió, y no lograron conectarse con el electorado.

La Sentencia relativa a la trama Gürtel deja en claro que estos hechos de corrupción obedecieron a una maniobra orquestada por el Partido Popular, y por mucho que Rajoy intentó desmarcarse de estos sucesos, su permanencia en el poder era simplemente inviable. Lejos de renunciar, intervino ante los diputados para manifestar que no eran acusaciones contra él, y se confió en que aún le quedaría margen para evitar la moción de censura que lo dejaría como el primer presidente depuesto desde la restauración de la Democracia en España. Se replegó junto con sus más cercanos colaboradores a un lujoso restaurante en cercanías de la Puerta de Alcalá en Madrid, mientras hábilmente Pedro Sánchez del PSOE lograba apoyos para esta moción de censura en todos los extremos, incluidos los movimientos independentistas, e incluso, Bildú, coalición electoral afín a la independencia Vasca.

La Sentencia relativa a la trama Gürtel deja en claro que estos hechos de corrupción obedecieron a una maniobra orquestada por el Partido Popular, y por mucho que Rajoy intentó desmarcarse de estos sucesos, su permanencia… Clic para tuitear

Pedro Sánchez asumió el poder entonces, e inicia con una dificultad real, la de convocar de inmediato elecciones, a sabiendas de que no cuenta con los votos necesarios para lograr una victoria en las urnas, o mantenerse un tiempo en el poder e intentar conformar un gobierno viable, sin  las mayorías parlamentarias necesarias, y con los presupuestos generales ya aprobados.

Es momento de que el Partido Popular finalmente asuma las consecuencias de todos estos desaciertos, lleve a cabo una renovación de sus figuras más representativas y logre conectarse con su electorado para evitar que sea el socialismo y la izquierda quienes rijan los destinos de una España que recién despierta de la peor crisis económica de su historia. Por ahora, la única alternativa para evitar esta debacle parece estar en cabeza de Ciudadanos.

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