La cruda realidad de los médicos en Colombia

MD. Mariana Pinto Alvarez

MD. Mariana Pinto Alvarez
Los médicos y el personal de la salud han sido quienes han tenido la mayor carga. Son quienes evidencian el colapso en el sistema de salud y sufren de sobrecarga laboral y, están expuestos de forma directa al virus. Clic para tuitear
MD. Mariana Pinto Alvarez

Desde el inicio de la pandemia, los médicos y en general el personal de la salud han sido quienes han tenido la mayor carga. Empezando, porque son quienes evidencian el gran número de defunciones, el colapso en el sistema de salud, sufren de sobrecarga laboral y, están expuestos de forma directa al virus y a cargas virales altas, lo que los lleva a tener peores pronósticos si se contagian, además del estigma y la exclusión por parte de la sociedad. A todo esto, se le suma los problemas previos a la pandemia. En Colombia se perdió la relación paciente-medico, ahora es una relación de venta de servicios, para usuarios descontentos por un sistema de salud con múltiples fallas que los volvió prepotentes ante el médico y, sobre todo, usuarios mal informados, que osan demeritar la medicina y exigen de forma agresiva al médico, soluciones fuera de su alcance o inexistentes, poniendo en duda sus conocimientos y ética en todo momento.

En este país, el estereotipo de médico inteligente, ético, responsable y con alto sentido de compromiso y respeto por la vida, solo existe cuando se equivocan, y con el único propósito de mancillar aún más la profesión y polemizar lo sucedido, como si por ser médico se perdiera la esencia de la humanidad de errar. Los médicos en Colombia deben trabajar sin pagos, y sin su derecho a la salud garantizado, pues en muchos casos no pueden solventar su afiliación; es casi increíble que existan médicos sin vinculación al sistema de salud, sin seguro de riesgos laborales y con diagnóstico de Covid-19. La Encuesta de situación laboral de los profesionales de la salud, realizada en 2019 por el Colegio Médico Colombiano, revelo que el 65% de los médicos encuestados trabaja entre 48 a 66 horas a la semana y el 20% de los médicos rurales más de 66 horas a la semana, adicional a esto, 46% de los médicos especialistas trabajan con contratos de prestación de servicios y el 54% de los médicos menciona retrasos en sus pagos.

Al igual que en muchos países, los colombianos salieron a aplaudir los médicos y a decirles héroes; sin embargo, el impulso duro dos noches de aplausos y algunos domicilios gratis, pero no se evidencia un verdadero agradecimiento por parte de la sociedad a la labor que realizan, o por lo menos, si no hay agradecimientos, respeto por sus vidas. Aquí, los médicos no merecieron siquiera ser dignos de actos simbólicos de apoyo por semanas, de mensajes solidarios, o de respaldo por parte del gobierno; llegamos al punto de preferir contratar médicos extranjeros, que mejorar las condiciones de trabajo y el bienestar de los médicos colombianos.

A esta falta de respeto y agradecimiento, se le suma la difamación y las calumnias hacia el gremio, nadie dice que somos perfectos, o que no pueda existir alguno que se aproveche de la situación como en cualquier profesión. No obstante, la mayoría de las personas que ejercen la medicina lo hacen con el firme propósito de salvar vidas y ayudar a quienes lo necesitan. No conozco el primer médico que no se alegre con los buenos resultados de sus pacientes, que no lamente profundamente las desventuras de quienes atiende, y en algunos casos llore cuando no puede hacer nada por ellos. Los médicos son maltratados por la sociedad, por los administrativos que buscan el rendimiento del negocio, y repiten que ¨los usuarios siempre tienen la razón¨, por el ministerio que vigila sus prescripciones, por los pacientes que exigen sus derechos, vulnerando los de sus médicos, o por los mismos médicos en mejores condiciones sociales; es tanto el irrespeto, que ahora un comediante con cierta habilidad para dibujar tiene el descaro de opinar, juzgar y condenar la labor del médico.

He llegado a pensar incluso, que no alcanzamos ni siquiera a ser entes que ofrecen un servicio y reciben una remuneración a cambio; es una obligación atender las personas con pago o sin pago; como si la luz, el agua, el Icetex y la comida de los médicos no importara. Pero lo más triste es que pasan tan a menudo por encima de nuestros derechos que ya no nos damos cuenta, si nos pagan a dos meses, es el sistema; si nos quedamos sin almorzar, es la vida del médico; si nos enojamos con un paciente grosero, somos intolerantes e inhumanos. Ser médico en este país es sinónimo de sacrificio, casi que toca tener alma de mártir y morir con gusto por la sociedad. Siendo conscientes de todo esto, y a pesar de los agravios, insultos y vilipendios que caen sobre ellos, sintiéndose vulnerados, siendo quienes tienen una mayor tasa de suicidio; la gran mayoría de mis colegas continúan con el ejercicio de su profesión, y si se pregunta la razón, casi todos persisten debido al amor y pasión que le tienen a la medicina y al arte de salvar vidas.

Mariana Pinto Alvarez
Acerca de Mariana Pinto Alvarez 4 Articles
Mariana Pinto Alvarez, es manizaleña, se graduó como médica y cirujana de la Pontificia Universidad Javeriana, y Magister en Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente es investigadora en salud pública en Covid-19, además ha realizado investigaciones sobre el estigma a la enfermedad mental y Mindfulness como tratamiento a los trastornos mentales. Ha sido consultora en salud pública y salud mental para el Concejo de Bogotá y el Congreso de la república.