La historia detrás del muro

Mauricio Caicedo Aristizábal.

La historia detrás del muro

@Conservador29

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En América Latina el muro propuesto por el presidente Trump y que ya había comenzado el presidente Clinton para dividir la frontera de Estados Unidos y México ha despertado ira e indignación en el pueblo latino. Este es un tema que despierta tan profundas emociones que incluso une puntualmente a la izquierda y a la derecha de nuestras naciones; pues el muro fronterizo propuesto por los Estados Unidos es más que una barrera física, es un obstáculo que rompe comunidades enteras que quedan a ambos lados de la frontera.

El presidente Trump trata con esta iniciativa de restringir el ingreso a su país de la inmigración ilegal, el narcotráfico, el terrorismo, y toda clase de fenómenos delictivos; es entendible que el pretenda proteger a su país. Igual la mayoría de los inmigrantes latinoamericanos son personas pobres y buenas que van a nuestro hermano país del norte en busca de nuevas oportunidades para poder mejorar sus precarias condiciones de vida.

La culpa de este fenómeno la tenemos nosotros mismos, pues poseemos la mayoría del continente americano, este cuenta con costas sobre dos océanos imponentes, cordilleras, tierras fértiles, variedad de climas, ecosistemas, una inigualable riqueza hídrica y abundantes recursos naturales. Con todas estas bendiciones que Dios nos dio, es incomprensible pensar como no hemos mejorado el estado de nuestras economías tercermundistas. Esto teniendo en cuenta que fuera de las ventajas competitivas que nos dio la naturaleza tenemos otra ventaja estratégica; pues desde Rio grande hasta la Patagonia, exceptuando unas pocas islas en el caribe, las Guayanas y en el caso de Brasil el portugués y el español son hermanos gemelos que no impiden la comunicación; hablamos el mismo idioma, compartimos la misma fe y somos un solo pueblo. No existe en el mundo un pueblo con una misma identidad lingüística y cultural en un territorio tan basto como el de América Latina.

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Donde hay un debate presente siempre hay en el fondo un debate histórico y el muro que propone el presiente Trump no es la excepción; saliéndonos del debate político, es importante analizar la historia de la tierra que queda al norte de este.

Este muro abre el debate de la Españolidad de estos territorios, pues hace 200 años esto aún era tierra española. Hoy la frontera entre México y Estados Unidos está en el Río Bravo también llamado Río grande del norte. Los territorios españoles en América llegaban mucho más al norte, hasta ocupar más de un tercio del actual suelo estadounidense.

 El gran virreinato de la Nueva España abarcaba desde Panamá en el sur hasta Oregón y Missouri y en su máximo histórico llegó hasta la actual frontera con Canadá; en lo que fue la Nueva España, cabe doce veces la península Ibérica, era muy llamativo que desde España se pudiera gobernar un territorio tan grande, teniendo presente la tecnología y comunicaciones del siglo XVI.  Cristóbal Colón llegó a lo que se conocería como América en 1492; las primeras exploraciones del actual territorio mexicano datan de 1517.

Hernán Cortes desembarca en lo que se convertiría en México en 1519; la razón de que Cortes con tan pocos hombres conquistara tan enorme territorio, se debió a que recibió la alianza de numerosos pueblos indígenas que estaban cansados de la opresión bárbara por parte de los Aztecas.  Contó con el apoyo principal de los indios de Tlaxcala, ellos querían librarse de Montezuma; esto sucedió en lo que hoy es el centro de México, pero la conquista se desplegaría en diversas direcciones, hacia el norte había un inmenso territorio, este era muy desértico y muy despoblado; la labor misionera de jesuitas y franciscanos daría nombre a San Francisco, San Diego, Los Ángeles, Sacramento, Santa Bárbara, Santa Mónica, Corpus Christi, San Antonio, etc. y vertebrarían un territorio que estaba sometido a las inclemencias de la naturaleza.

Cuando Cortés vence a los Aztecas y llegan doce frailes franciscanos, el los llamó los doce apóstoles de México y para que las comunidades indígenas vieran la importancia de esos frailes, se arrodilló ante ellos; tuvo que haber sido muy bonito e impactante ver al jefe supremo de los españoles arrodillado ante doce hombres muy humildes.  La tesis de que la evangelización era una excusa para la colonización es absurda pues si eso fuera cierto el catolicísimo no estuviera tan vivo en América Latina.

Existe la idea de que la América Española era más atrasada que la América Anglosajona, pero es exactamente, al contrario.  En 1803 el gran geógrafo Alemán Alexander Von Humboldt visita el Virreinato y escribe “El agricultor indio es pobre pero libre, su situación es mucho mejor que la de los campesinos del norte de Europa en especial de los Rusos y los Alemanes, el número de esclavos es prácticamente cero esto debe saberse en Europa, los mineros mexicanos son los mejores pagados del mundo, ninguna ciudad de América sin exceptuar las de los Estados Unidos puede exhibir tan grandes y sólidas instituciones científicas como las de la ciudad de México; la capital y otras ciudades de México tienen establecimientos científicos comparables con los de Europa”.

Cuando surgen las guerras de independencia contra España que fueron muy prematuras, se empieza a inventar una nación sobre unas bases totalmente extranjeras, muy poco asumidas por la nación mexicana y por eso era muy complicado ejercer un proyecto de nación que aglutinara los diferentes sectores de la sociedad, esto hizo muy difícil defender los territorios del norte de México. Los Estados Unidos que iban creciendo, empiezan a quitarle territorio a México; perdieron sucesivamente los territorios que hoy son Texas, Nuevo México, Colorado, Nevada, Utah, Arizona y California. México menguó ante su gran vecino del norte, pero fue un día La Nueva España. Lo que hizo España en tres siglos en esos territorios desde el punto de vista político y administrativo es realmente impresionante.

En América Latina prevalece el mismo problema, es imposible integrar la periferia de una nación hacía el centro. En todas esas tierras que un día fueron españolas, que llevan nombre español donde hay una población nativa de mexicanos, llamados chicanos; hay una presencia cultural y demográfica creciente.

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El fenómeno arrollador de la hispanización de los Estados Unidos cuenta con un aliado incondicional que actúa a su favor y es el tiempo. Ningún latinoamericano en su sano juicio se niega a que Estados Unidos proteja lo que hoy es su frontera, esto se podría lograr fortaleciendo la guardia fronteriza, desplegando la guardia nacional en apoyo de esta y brindándoles medios logísticos y tecnológicos adecuados; de esta manera se puede evitar construir tan lúgubre e ignominioso muro, que divide de manera artificial la geografía con sus respectivos ecosistemas y comunidades de unos territorios que al sur y al norte de Rio grande están condenados por la naturaleza a ser una misma tierra.

Finalmente es una verdadera lástima que, contando con la inmensa riqueza, belleza y posibilidades del continente americano, por culpa de políticos corruptos, democracias inorgánicas y el miserable veneno destructivo de la izquierda latinoamericana a nuestros compatriotas, no le quede más remedio que emprender una larga marcha hacía una tierra que hace tan solo dos siglos era parte integral del glorioso Imperio Español.

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