LA INDIA CATALINA

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Cr. Alfonso Plazas Vega

@LAPlazasVega

Es frecuente encontrar jóvenes colombianos que solo saben de la India Catalina, que es una estatuilla para premiar artistas en Cartagena. Por eso aquí contamos resumidamente su historia. Esta y muchas más se encuentran en el libro “Gobernantes españoles de la Nueva Granada”, de venta en la Librería Nacional de Colombia.

LA INDIA CATALINA. Crónica del Coronel Luis Alfonso Plazas Vega. #LasNotasHIstóricas Clic para tuitear

El rapto de Diego de Nicuesa

Sobre la India Catalina hay mucho de historia y algo de leyenda. Se dice que fue una niña indígena preciosa, que fue raptada en 1509, cuando contaba apenas 14 años, por el conquistador Diego de Nicuesa, en un pueblito indígena llamado Zamba, hoy corregimiento de Galerazamba, en la jurisdicción del municipio de Santa Catalina del Departamento de Bolívar. Era la hija preferida del cacique Galeras, quien gobernaba una tribu dedicada a la extracción elemental de sal marina, con la cual comerciaba con otros pueblos indígenas de la costa caribe. 

El andaluz Diego de Nicuesa se enriqueció explotando tierras en La Española, la isla caribeña que hoy aloja dos naciones, Haití y la República Dominicana, cuando vino con el Gobernador Nicolás de Obando. Más tarde consiguió de la corona una capitulación para explorar y colonizar las costas de Veragua, Panamá, y el Urabá, al noroccidente de la Nueva Granada. Luego del rapto la niña fue dejada en Santo Domingo por el propio Nicuesa, donde adquirió el idioma, la religión y las costumbres de los conquistadores.

La “India Lengua” de don Pedro de Heredia

Dos importantes cronistas de la época, Fernández de Oviedo y Don Juan de Castellanos coinciden en relatar que don Pedro de Heredia envió a dos hombres a conseguirle una persona que sirviera de traductor, para entenderse con los indígenas y mejor gobernar. Pues los emisarios localizaron a Catalina, quien, sin haber perdido su idioma materno, había aprendido a hablar el español perfectamente. Era una “India lengua” como se les llamaba a los indios traductores. Corría el año de 1533.

En 1562, don Juan de Castellanos, la menciona en sus Elegías de varones ilustres de Indias así: 

“…Una india llamada Catalina
Desde Santo Domingo se traía
Y era de Zamba, pueblo que confina
Con los que viven esta bahía
En lengua castellana muy ladina
Y que la destas gentes entendía
La cual de esta costa presa
Siendo muchacha, Diego Nicuesa…”

 

Catalina fue de la mayor utilidad para el gobernador Heredia. Gracias a ella el madrileño logró comunicarse con numerosas tribus y someterlos sin el uso de las armas, es decir lo que los españoles llamaban “pacificarlos”. Entre ellas las tribus de los caciques Corinche, Carex y Bahaire y la muy guerrera tribu caníbal de los Turbacos, que unos años antes habían acabado a flechazos con la vida del Cartógrafo Juan de la Cosa. Ayudó también nuestra indígena a encontrar los tesoros auríferos de Zipacoa y Mahates. 

Años más tarde e independientemente de esta historia de Don Pedro de Heredia y de la India Catalina, esas tribus Calamaríes se levantaron de nuevo contra los españoles y fueron virtualmente exterminadas. 

Don Pedro de Heredia llevó a Catalina a Zamba donde pudo visitar a su padre el Cacique Galeras, consiguiendo el sometimiento de la tribu a los españoles. 

El historiador Urbina Joiro aportó un documento en que la India Catalina declara en contra de Pedro de Heredia en el primer juicio de residencia que le adelantaron, en 1536.

El final de la India Catalina

No como historia sino como meta historia (la petit histoire, al decir de los franceses), Catalina estaba enamorada de Pedro de Heredia, pero a este nunca le interesó la bella indígena. Entonces unos años después, fue arreglado el matrimonio de Catalina con don Alonso Montañez, sobrino del gobernador Heredia. Dicen que se fueron a vivir a Sevilla y nunca regresó a la Nueva Granada. 

Se dice también que fue muy prolífica y murió rodeada de varios hijos y nietos, viuda y a una edad avanzada. 

El símbolo de la raza nativa en la Costa Caribe colombiana

La India Catalina, se convirtió en un símbolo de la raza nativa en la Costa Caribe colombiana, y la única expresión de esa raza a la que se le rinden honores.  De hecho, con su imagen se levantó un monumento en la avenida Pedro de Heredia de Cartagena de Indias, y en 1960 el empresario Víctor Nieto adoptó una estatuilla creada por Héctor “Tito” Lombana como símbolo del Festival de cine de Cartagena, con la cual se premia a los artistas colombianos más destacados.

El monumento a la India Catalina lo fundió el maestro Eladio Gil Zambrano y lo inauguraron el 9 de marzo de 1974. La modelo del monumento fue Judith Arrieta, de 15 años, nacida en San Juan Nepomuceno, quien trabajaba en el servicio doméstico de la familia Gil. La esposa del artista tuvo que intervenir explicándole a la niña que no era morbo ni algo pecaminoso, para que accediera a posar desnuda del torso para arriba. El resto del cuerpo lo tomó, de otra modelo de apellido Espitia, estudiante de Bellas Artes, y esposa de un Suboficial de la Armada Nacional. Ella también posó con mediación familiar. 

Luis Alfonso Plazas Vega
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Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).