La izquierda populista en Iberoamérica: Peligra Colombia en el 2022 | Por Juan Sebastián Tinoco Clic para tuitear

Desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, luego de la implementación de reformas como la “perestroika” y el “glasnost” lideradas por Gorbachov; el comunismo ha dejado de tener ese amplio atractivo que tenía como ideología, y al contrario, genera rechazo en la mayoría de la sociedad. La caída de la URSS, significó además el cese de financiamiento por parte del Kremlin, a países como Cuba, que junto con las expropiaciones, dependía de estas ayudas para mantener a flote su amplia política de subsidios y regalos.

Quisiera comenzar este texto, hablando de lo que se conoce como “populismo”, y para tal fin, me acogeré a la definición utilizada por Carlos Alberto Montaner en su ensayo titulado “Los diez rasgos populistas de la Revolución Cubana”, donde define el populismo como un método para alcanzar el poder y mantenerse en él; definición muy amplia pero acertada a mi juicio, ya que regularmente, el líder-salvador, recurre a toda clase de mentiras, promesas y artimañas para alcanzar un nivel de poder, que le permita lograr sus cometidos; y como lo manifiesta el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, en nuestros países iberoamericanos, este populismo viene incorporado con mascaras engañosas de “progresismo” que lideran personajes ultraizquierdistas, y resultan llamativos para el público joven.

Me permito anotar algunos ejemplos y luego unas conclusiones de lo que ha sido el populismo en Hispanoamérica:

Cuba: Fidel Castro ingresa al poder en 1959, derrocando al dictador Fulgencio Bautista, alejado totalmente del discurso comunista, autodenominando su régimen como “democrático”. Tres (3) años después, en el año 1961, se proclama el sistema como socialista, y en 1967-1968 acaece la bien conocida “ofensiva revolucionaria”, que terminó por confiscar unas sesenta mil (60.000) microempresas. El resto es historia.

Venezuela: Hugo Chávez Frías, propicia golpe militar de Estado, en 1992; es indultado (igual que Petro) y se le permite participar en política (igual que a Petro); fue candidato en 1998, y además de autoproclamarse demócrata (igual que Petro), propuso una Asamblea Nacional Constituyente, donde prometía realizar los cambios que necesitaba la Patria (igual que Petro). El 6 de diciembre del 98, sube al poder por vía electoral, se modifica la constitución dando muchas más potestades al ejecutivo; se instaura un congreso unicameral de mayorías chavistas que avala una ley habilitante, la cual le permite al Presidente la regulación de muchas materias vía decreto por el término de un año. El día previo al vencimiento del plazo, Chávez expide 49 decretos violatorios de todo tipo de derechos y libertades (María corina Machado) y el resto es historia; hoy Venezuela cuenta con índices de pobreza del 95%, y pobreza extrema o miseria, del 76%.

Quisiera hacer una importante anotación, y es que Chávez subió al poder denominándose demócrata en 1998, y solo hasta el año 2005 (7 años después) declaró que el sistema era socialista (De facto ya lo era hace tiempo). Ya el señor Petro ha manifestado abiertamente que Chávez era el socialismo del siglo XX, y el es el del siglo XXI. Hoy quiere denominarse demócrata, y parte de las masas sesgadas, le comen cuento.

Argentina: En cuánto a la Argentina es preciso primero devolvernos a principios del siglo XX; tiempo en que Argentina era el modelo hispanoamericano de desarrollo, y una verdadera potencia agroexportadora; al punto de ser comparada con los Estados Unidos ¿Qué pasó? Sencillo, cayó en las garras de populismo peronista y hoy kirchnerista. Gerardo Bongiovanni, en su ensayo “Argentina, entre la herencia y la esperanza”, nos brinda un enfoque claro de una de las tantas épocas oscuras de la Argentina: el Matrimonio Kirchner.

Nestor Kirchner y Cristina Kirchner, juntando sus periodos, estuvieron en el poder 12 años (2003 – 2015), y solo para mencionar algunos ejemplos de lo que fue su gobierno: se tienen datos de una inflación acumulada de 476.5% en gobiernos de Cristina, se implementó una Ley de medios que ponía trabas y límites a los medios críticos; se dice que su corrupción suma unos 120.000 millones de dólares, de los cuáles según la diputada Elisa Carrió, 10.000 millones fueron solo para el matrimonio Kirchner. Se aprobó una ley en 2008, que implicaba la desaparición de la jubilación privada, y de las llamadas AFJP, para que fuera el Estado, quien gestionara esos fondos (Al mejor estilo de Gustavo Petro); y según Heritage Foundation, Argentina cayó 68 puestos durante estos años, en materia de libertad económica. Hoy, luego de un receso de 4 años de la izquierda populista, los Argentinos le dieron el poder al Kirchnerista Alberto Fernández, hasta 2023; una verdadera tristeza.

Nos quedamos con estos ejemplos, para no extendernos en lo que ha sido la desgracia de Hispanoamérica, ya que hoy países como Perú (Castillo), Nicaragua (Ortega), México (AMLO), e incluso Chile (Con la reciente victoria de Boric, y el peligro de la constituyente), se encuentran bajo las garras de este populismo izquierdista que solo reparte miseria al pueblo y privilegia a los compinches del régimen; mientras el caso de Colombia, deberá resolverse este año, y el mundo entero, como los inversores, se encuentran a la expectativa.

Grupo de Puebla, nueva izquierda y trabajo conjunto para desestabilizar las instituciones:

El Grupo de Puebla, le da continuidad al Foro de Sao Paulo, compuesto mayoritariamente por partidos. La diferencia es que este grupo se encuentra compuesto por líderes políticos (personas naturales) y se incorpora España, por fuera de los países iberoamericanos. Su modus operandi será estrictamente distinto al anticuado, discurso marxista clásico de lucha de clases y reivindicación de la clase trabajadora (Aunque seguirá usando muchas de sus tesis), y tendrá por su parte un enfoque marxista hegeliano de Gramsci, esto en palabras de Corina Dávalos, en su texto “El Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla: una amenaza del S.XXI”. Este nuevo enfoque se caracteriza por abanderarse de temas como: la ideología de género, el indigenismo, el medio ambiente, y por supuesto, el aborto.

Por lo que, por un lado: atraen a algunas de las gentes humildes con el discurso marxista clásico de reivindicación del proletariado, odio a las “élites”, y de que podrán tener todo gratis. Lo que en el colombiano trabajador que busca oportunidades y no regalos, no termina de calar mucho.

Y por el otro, atrae a las masas, sobretodo jóvenes, que se interesan mucho por el tema de la igualdad de género, de la perspectiva de género, del feminismo radical, el aborto, la denigración a la Fuerza pública e instituciones, entre otros. Por lo tanto terminan identificados con el populista revolucionario, e izquierdista que se agarra de estos temas para subirse al poder por la vía electoral, y estando en él, cumplir con sus verdaderos fines. Colombia no es ajena a este modus operandi.

Evidentemente, no son estúpidos, y todo es producto de un trabajo conjunto y planificado. También es notorio que cuentan con una gran capacidad económica para lograr sus cometidos.

Conclusiones respecto a Colombia:

Leyendo los diferentes ensayos, encontré dos conceptos que me gustaron mucho, y que explican en gran medida al candidato de la izquierda extrema, Gustavo Petro. El primero, es “Adanismo” que consiste básicamente en un desprecio a todo lo pasado, y en creer ser el primero en ejercitar determinada acción, y el segundo, es “retrogresismo”, término acuñado por Roberto Apuero, que consiste en escudarse en ideas de progreso, igualitarismo, justicia social, entre otras, para llegar al poder, y luego vaciar las arcas saciando sus intereses. Respecto al Adanismo, es claro que Petro y su combo, buscan realizar una modificación o alteración de la historia, que permitan dar legitimidad a su discurso de que el país no ha avanzado, que nadie se ha interesado por los pobres y que el trabajador ha sido un eterno explotado. – Basta solo mirar las cifras de 2000 a 2020 para deslegitimar sus argumentos de que no hemos mejorado; si lo hemos hecho y sustancialmente– .

Ahora, repasando al personaje en cuestión, debemos recordar que en su juventud fue un subversivo del grupo M-19, responsables de la quema del Palacio de Justicia, y el asesinato de grandes juristas como el externadista, Alfonso Reyes Echandía. Así como Chávez, fue indultado, y se introdujo directamente en la política, desde donde se le ha permitido hacer apología al Che Guevara, emprender sus discursos demagógicos, e incluso fundar su propio movimiento, donde se financia la subversión y la violencia de la hoy conocida guerrilla urbana “Primera Linea”. Cómo Chávez y Fidel en un principio, afirma ser un demócrata, pero no olvidemos que en varias ocasiones tanto él, como Cepeda han elogiado el modelo chavista, y se ha hecho llamar a si mismo como representante del Socialismo del S.XXI; solo que hoy ese discurso no le sirve. Así como Chávez, tiene dentro de sus propuestas una Asamblea Nacional Constituyente, que requiere de ley aprobada por Senado y Cámara para ser convocada, por esa y muchas otras razones, las elecciones legislativas del 13 de marzo son ESENCIALES. Por otro lado, Petro usa el feminismo, el indigenismo, el tema LGBTI, y la corrupción con el propósito de atraer a las masas, pero va a mirar uno a sus compinches, y representan todo lo contrario a lo que defiende; por solo mencionar a Roy y Benedetti.

Por último y para terminar, quisiera hacer un llamado a que salgamos masivamente el 13 de marzo y el 29 de mayo a votar en contra del populismo izquierdista, que llevaría a Colombia a la miseria absoluta.

 

Juan Sebastián Tinoco
+ posts

Orgullosamente Cartagenero, estudiante de Derecho, y defensor de los valores conservadores.

Comparte en Redes Sociales