La justicia no puede ser víctima de la paz Columna de David Ghitis @ghitis

David Ghitis

La justicia no puede ser víctima de la paz

@ghitis

Todos queremos la paz. Y es que hay que estar locos para no querer la paz. Lo que pasa es que no todos pensamos que “todo vale” para conseguirla o que la paz vale cualquier precio que se pague por ella.

Mi razón más fuerte para oponerme a lo firmado entre Santos y las FARC es precisamente la impunidad a crímenes de lesa humanidad y la inclusión del narcotráfico como delito conexo con los crímenes políticos. Esas dos perlas de los tratados son el inicio de un caldo de cultivo de lo que podría ser una etapa más violenta que de hecho es lo que vemos hoy con las disidencias duplicadas en tamaño, BACRIM, ELN, EPL tomando control de zonas de narcotráfico. Además, vemos que las víctimas de las FARC siguen sin ser reparadas y -tal vez lo más aberrante- las mujeres de las FARC que fueron raptadas de sus familias a edades muy tempranas para ser utilizadas en abusos sexuales sistemáticos, abortos forzados y reclutamiento forzado de estas mujeres siendo menores de edad están denunciando estos crímenes sin tener eco en el alto gobierno.

Mi razón más fuerte para oponerme a lo firmado entre Santos y las FARC es precisamente la impunidad a crímenes de lesa humanidad y la inclusión del narcotráfico como delito conexo con los crímenes políticos. Clic para tuitear

Recordemos que el reclutamiento forzado de menores y el abuso sexual sistemáticos son crímenes de lesa humanidad.

Ese panorama de impunidad no es la base de una “paz estable y duradera”. De hecho, no es verdad que estamos en paz. Si bien es cierto que hoy hay menos armas pues las FARC entregaron muchas de sus armas, también es cierto que otros grupos siguen armados y matando soldados y policías, secuestrando, reclutando menores y traficando, y eso no es paz. Pero, ¿Por qué esto sigue sucediendo? Pues el acuerdo con las FARC dejó la puerta abierta a que esos crímenes se sigan dando ya que el gobierno fue totalmente laxo en las negociaciones. Y es que la primera exigencia a las FARC debió ser la obligatoria entrega sin dilaciones ni condiciones de los menores de edad, pero en cambio tuvimos que “tragarnos el sapo” de ver a Jesús Santrich decir que los niños que tenían las FARC no estaban raptados sino que estaban “bajo su protección” después de un informe de la ONU diciendo que las FARC no habían entregado a todos los menores. El mismo De La Calle expresó que eso era una burla, pero el gobierno no presionó a las FARC y eso le indicó claramente a las FARC que eran ellos los que manejaban las negociaciones. De igual manera no se entregaron las rutas del narcotráfico, no se entregaron todas las caletas, no se dio el paradero de los secuestrados asesinados durante su cautiverio, etc. Hoy que se está negociando con el ELN, el ELN ya tiene -como se dice popularmente- “calibrado” al gobierno.

Las FARC se han burlado de la sociedad civil. El “quizás, quizás, quizás” de Santrich es solo una pequeña muestra. La gente lo recuerda pues fue muy mediático, pero la gente no recuerda otras burlas como que el inventario de bienes entregado por las FARC para reparar a sus víctimas incluía traperos, exprimidores, vasos, platos, cirugías, sal de frutas, predios rurales sin especificaciones, ganado sin marcas ni especificación de ubicación entre otras. De hecho, Timochenko declaro tener solo dos pares de medias y dos mudas de ropa interior en su patrimonio.

Las FARC se han burlado de la sociedad civil. El “quizás, quizás, quizás” de Santrich es solo una pequeña muestra. La gente lo recuerda pues fue muy mediático, pero la gente no recuerda otras burlas. Clic para tuitear

Y es que, como lo dijo José María Aznar: “Por La Paz hay que hacer todos los esfuerzos que sean posibles, pero no las concesiones que los terroristas quieren”. Es claro que a los terroristas no se les puede dar todo lo que piden pues eso es doblegar a la sociedad.

La justicia no puede ser víctima de la paz.

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Acerca de David Ghitis 30 Articles
Originario de Cali en 1964. Estudié en el Colegio Hebreo de Cali. Presté servicio militar y gracias a eso conocí cosas de la Colombia que a los jóvenes “de buena familia” rara vez les toca conocer. En 1998, por la situación en la que estaba el país y como muchos colombianos, salimos a buscar mejores oportunidades en otras latitudes. Un tiempo en Israel, otro en USA y otro más en República Dominicana me dieron una visión con varios matices de cómo las distintas circunstancias esculpen las personalidades. Regresé a Colombia convencido de que no hay mejor país y con el ánimo de aportar mi grano de arena para que sea cada vez mejor.