La Operación Valkiria de Miraflores

Fabian Mendoza A.

@Fabianmendoza 

La Operación Valkiria de Miraflores Columna de Fabian Mendoza A. Clic para tuitear

Un puñado de hombres, hoy en día, son casi en la práctica, los únicos héroes que para el pueblo alemán dejó ese pasado nefasto del que la inmensa mayoría se avergüenza. Un puñado de mártires que se atrevió a enfrentar la maldad pura. Ese grupo representa la gloria del ejército alemán en sus días más oscuros. Juntos ejecutaron una de las operaciones más emblemáticas de tantas gestadas en la WW2, pero esta vez desde el interior del Tercer Reich, para detener al leviatán que gobernaba. En Venezuela necesitan de su propia Operación Valkiria en Miraflores, con sus propios términos, que, a diferencia de la original, tendría altas probabilidades de éxito.

En Venezuela necesitan de su propia Operación Valkiria en Miraflores, con sus propios términos, que, a diferencia de la original, tendría altas probabilidades de éxito. Clic para tuitear

La operación Valkiria era un complejo protocolo que Hitler y las SS habían diseñado para proteger al «Führer» en caso una sublevación. Su propósito era preservar el gobierno en caso de que su líder fuera aislado o asesinado en medio de la guerra, usando un ejército de soldados en la reserva. La operación estaba diseñada para evitar un alzamiento civil contra el estado y proteger los estamentos y el control gubernamental. El coronel Claus von Stauffenberg, quien se integró al grupo de rebeldes en la sombra, que intentaban detener la barbarie, conformado por aristócratas, políticos y militares activos y retirados, les propuso alterar los protocolos de esa secreta operación oficial, para que los mismos trabajaran a su favor.

La complejidad de la estrategia implicaba convencer a algunos altos mandos, fieles al dictador, para que las órdenes que impartieran al ejército, al mando medio y a la masa de soldados, fueran creíbles. Como cualquier criminal cómplice de un régimen, la forma de convencerlos era exactamente de la misma con que los habían comprado en dicho régimen: Dándoles poder, solo algo más de poder en el nuevo gobierno.

Stauffenberg era consciente que las atrocidades de Hitler y las SS, habían mancillado el honor del ejército alemán y sabía que lo moralmente correcto era detener la matanza de judíos, pero también de alemanes, que morían no solo en el campo de batalla sino a manos de la misma Gestapo. Sin embargo, el miedo de muchos y la fidelidad al líder de otros harían la misión prácticamente imposible. En Venezuela, la situación tiene visos similares, ya que debe ser muy difícil encontrar un solo general que se atreva a enfrentarse al tirano.

Pero, así como los alemanes no eran todos nazis, en Venezuela no todos son chavistas; es más, tenemos claro que en este punto ya son una minoría, y es absolutamente probable que esta proporción también se pueda considerar al interior de las FANB.

Los tiempos han cambiado; vivimos en la era digital, lo que hace que el mundo observe en streaming lo que pasa y eso frena en parte, que opresores de sus propios pueblos o con el grado monstruoso de xenofobia de Hitler, puedan hacer las mismas bestialidades; pero el asesinato sistemático de civiles, el sometimiento al hambre de millones, las restricciones a la prensa, la discriminación y persecución política e ideológica que se vivieron en la Alemania Nazi, no distan demasiado de lo que viven hoy en el país hermano.

Los soldados y miembros de la Fuerza Pública en Venezuela necesitan sentirse orgullosos de su uniforme y no avergonzados por las acciones de sus superiores o algunos de sus pares, porque al igual que los soldados de la operación Valkiria, no tienen nada que ver con el dictador ni sus cómplices.

Por eso hoy, un aguerrido coronel Stauffenberg en Caracas, debe tener claro que la única forma de servir a su patria es volviéndose un traidor, como lo hizo el de Alemania, pero en este escenario, como en aquel, esa condición será el mayor de los honores que un soldado de la patria hermana podrá tener.

También debe tener claro que sólo no podrá hacer mayor cosa. Por eso compartir un video en redes sociales, rompiendo un carné y reconociendo al presidente interino Guaidó, realmente no hará mella significativa. Al igual que en Valkiria, una resistencia conformada por la sociedad civil, políticos y militares retirados y activos será lo que realmente pueda constituir una acción mancomunada contundente que derroque al tirano.

Valkiria fracasó, no por mal planeada sino por su mala ejecución, debido al miedo que se apoderó de algunos de sus miembros conspiradores, lo cual hizo que los milimétricos pasos que debían surtirse sufrieran retrasos en el cronograma, afectando gravemente la operación.

La sofisticada intervención casi quirúrgica, implicaba no sólo, detonar una bomba en el lugar más resguardado de Alemania, la llamada «Cueva del Lobo», cuartel general de Hitler, sino también, alterar documentos ultrasecretos y hacer que el mismo Hitler los aprobara, intervenir las comunicaciones y poner a los más fieles escuderos de Hitler, a trabajar por la causa. Como si eso fuera poco, también tenía como principal obstáculo, el hecho de conspirar contra uno de los más abominables y maquiavélicos sí, pero también brillantes estrategas políticos y militares de todos los tiempos. Algo que no será precisamente la descripción que tendrá reservada la historia para Nicolás Maduro, lo que implica un punto a favor más que sustancial para los fines de nuestro caso en cuestión.

Algo que no será precisamente la descripción que tendrá reservada la historia para Nicolás Maduro, lo que implica un punto a favor más que sustancial para los fines de nuestro caso en cuestión. Clic para tuitear

El general (r) Ludwig Beck, Ex alcalde de Leipzig; el Dr Carl Friedrich Goerdeler, de la sociedad civil; el gral Friedrich Obricht Jefe de la Oficina general del Ejercito; el coronel Henning Von Tresckow, Jefe de Personal del grupo del Ejército en Rusia y el coronel Claus von Stauffenberg, deben tener sus propias versiones de héroes al interior del Bravo Pueblo, y sumados a la figura que cada vez recibe más respaldo global, el presidente interino Juan Guaidó, deberán hoy estar estructurando su propia Operación Miraflores que derroque al sátrapa, la cual además cuenta con la gran ventaja de poder ejecutarse sin una guerra de por medio y muy posiblemente, esperemos, sin la intervención militar internacional.

El fin último de la misión puede también ser diferente. En la operación Valkiria, el objetivo era asesinar a Hitler. Acá no necesitan llegar a eso, pero como le diría El general Ludwig Beck al coronel Stauffenberg: «Recuerde en todo caso que, será una operación militar y como es lo habitual, no todo saldrá de acuerdo con el plan.»

Fabian Mendoza Alzate
Acerca de Fabian Mendoza Alzate 10 Articles
Publicista, Máster en Marketing Digital y Comercio Electrónico de la Universidad de Barcelona y la EAE Business School Apasionado por la transformación digital. Escribe en diferentes portales y blogs sobre temas como tecnología, redes sociales o educación, y cuando la ocasión lo amerita, de política.