La opinión de los no marchantes, la mayoría silenciosa.

J. Sebastián Gutiérrez Herrán

Para 1969 el presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Richard Nixon en un discurso abierto a la nación en consecuencia a las multitudinarias y constantes marchas en contra de la guerra de Vietnam, aludió al apoyo de quienes no marchaban y que concurrían su vida cotidiana de forma normal, de sus casas a sus trabajos, de sus casas a sus escuelas, su hábitos cotidianos sin perturbar su rutina por las simpáticas marchas en contra de la guerra que libraba su nación al otro costado del planeta y que sin lugar a duda aún sigue teniendo una fuerte repercusión en la vida político económica de América, y cuando me refiero américa no hablo explícitamente de “América” del norte, sino a su vez todos sus aliados históricos y naciones que ven este modelo un faro para el mundo occidental.   

Dicho proceso de conflicto llego hasta mediados de 1975, cuando estados Unidos en cabeza del presidente Gerald Ford decide retirar las tropas de Vietnam. Las manifestaciones cada vez eran menos constantes y con un atractivo de cohesión mucho menor, a decir verdad la primavera pacifista termino en 1969 con esos discursos elocuentes que invitaban a la mayoría silenciosa, la gente trabajadora y consiente de los desgastes innecesarios de marchas sin sentido, esa mayoría silenciosa que hoy por hoy en comparación a nuestro país calla las experiencias del último mes de nuestro país. 

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Los efectos de la mayoría silenciosa en dicho proceso de la guerra de Vietnam se pueden ver hoy en día claramente objetivados, matizados en hechos reales como la forma de gobierno que tienen hoy por hoy los vietnamitas, y su interacción con la vida económica, no por algo muchas de las más prestigiosas marcas norteamericanas tienen sus fábricas en un país como éste. Dicho efecto es simple, es un asunto de mayorías en acción o en pasividad activa, en otros términos un proceso de manifestación puede iniciar con mucha gente y de una forma muy fuerte, hasta cierto punto donde el desgaste, y otros elementos que se conjugan en esa lógica de la manifestación empiezan a verse vulnerados por efectos colaterales mismos de la realidad pública y la vitalidad ciudadana, como la producción cotidiana, el trabajo, la salud, la diversión de la vida cotidiana, ir al cine, tomar una cerveza o simplemente ir en un bus sin encontrarte un taco de autos, todo en completa normalidad. 

La opinión de quienes no marchan es entonces un ruidoso silencio, un agujero negro que casi siempre termina cohesionando y adhiriendo sin mayor esfuerzo a la gente que se manifestó en las primeras marchas, es un efecto difícil de comprender en las interacciones humanas, pero que en una lógica sociológica contemporánea bien desarrollada termina por entenderse como la fuerza de la necesidad de la normalidad frente a la abismal paradoja de la vida del caos, tan innecesaria y desestabilizante que termina siempre por precipitarnos a momentos y acciones que no queremos. Estas marchas ya han dejado muchos muertos, muchas personas sin trabajo, otras tantas que trabajan sin el capital necesario para mantener sus negocios, efecto del mismo paro que no deja circular el capital y obviamente la gente para realizar las interacciones económicas. 

No hay que ser un genio para entender a cabalidad que la sociedad por males que tenga no puede funcionar en un paro constante, tiene que dinamizar las cosas es en completa normalidad, solo así se pueden cambiar algunas de las inconformidades que muchos de los que paran tienen en sus mentes, solo dinamizando la socialización, en las calles, trabajos, universidades y espacios públicos podemos cambiar paradigmas socio-culturales y económicos. 

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J Sebastian Gutierrez Herran
Acerca de J Sebastian Gutierrez Herran 77 Articles
Padre de Viko, nieto de Flaminio Herrán. Caldense por fortuna de Dios; Padre Manizaleño y Madre del oriente de Caldas. Coaching en Trabajador Social empresarial y organizacional. Tres años de experiencia laboral en el sector privado y un año en proyectos del sector público. Aficionado amateur de la filosofía-política, la Historia, la sociología el Derecho. Me gusta el cine clásico de John Wayne, Ford y Clint Eastwood. Amante de la música de Vikernes, Piazzolla y Antonio Aguilar.