La Política colombiana en manos del negocio de las drogas

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Coronel Alfonso Plazas Vega
La realidad colombiana es el resultado de la más monumental trampa oficial contra el pueblo. Presumimos que, para JM Santos y su grupo, la Paz es el narcotráfico Clic para tuitear

Lo que hoy vivimos. El proceso no era de paz

La realidad colombiana es el resultado de la más monumental trampa oficial contra el pueblo. Presumimos que, para JM Santos y su grupo, la Paz es el narcotráfico. El proceso y luego el acuerdo de paz, lo son en realidad de protección no solo al narcotráfico sino al negocio de las drogas.

Y es el negocio de las drogas, sin lugar a dudas, el más productivo en utilidades, y la razón de ser del crimen organizado en Colombia. Crimen organizado trasnacional.

 

Los comienzos del monumental negocio

Los patrones del negocio, antes eran Pablo Escobar, Rodríguez Gacha, los Rodríguez Orejuela etc, los miembros de los llamados carteles de la droga. Ellos pusieron políticos y presidentes de la República, alcaldes y gobernadores. Manejaron la organización social desde sus bases, es decir desde las juntas de acción comunal. Construyeron escuelas, encontraron lo que más le gustaba al pueblo que era jugar al futbol y se adueñaron de los equipos de futbol. Por eso el pueblo ignorante los quería.

Miguel Rodríguez Orejuela y Pablo Escobar Gaviria

El pueblo al cual los políticos tradicionales y los caciques regionales han mantenido en una conveniente ignorancia y pobreza, lo perdieron. Esos dos tristes condiciones son las que han permitido comprarlos con un tamal o cien mil pesos a la hora de las elecciones. Se han aprovechado perversamente de un pueblo necesitado de un mendrugo. Pues los negociantes de la droga reemplazaron a los caciques locales en el manejo de ese pueblo, porque tenían dinero para solucionar las necesidades básicas de las gentes, y se los ganaron. Se organizaron dos grupos uno con sede en Medellín y otro con sede en Cali. La DEA los llamó carteles. Tristemente muchos curas también cayeron en el cuento y apoyaron a los narcos porque estos les daban “limosnas” para los pobres. Recibieron donaciones y auxilios de esos dineros calientes.

El negocio progresó en forma alarmante, pero al final entre los carteles de Cali y Medellín se desató una guerra en la cual se involucraron ciertos políticos y ciertos funcionarios judiciales, muchos de los cuales todavía subsisten. Fue con el apoyo político de esos dirigentes que los de Medellín construyeron la cárcel de la catedral, una de las vergüenzas más grandes de nuestra historia judicial. Patrocinada por dirigentes regionales. Hijos de esos dirigentes por ahí andan muy bien ubicados. Y un buen amigo político del capo de Medellín fue presidente de Colombia.

Mientras tanto en Cali, la sociedad les negaba el acceso a los clubes sociales a los barones de la droga, y estos para demostrar su poder económico construían una réplica del Club Colombia, que llamaron “la casa de los cristales”. En ese lugar fue abatido por el Ejército un miembro del cartel de Cali que también era cabecilla del M-19. Uno de sus descendientes ha tenido y ostenta las más grandes distinciones en la capital del Valle.  Es que salen premiados.

Este cartel también puso presidente de la República. Pero entraron en guerra, y en esa guerra entre los dos carteles se involucró también el Estado colombiano. El cartel de Cali acabó con el cartel de Medellín, y se volvió super poderoso, tanto que puso Presidente de la República.

La siguiente generación de criminales

Ese grupo de cabecillas cedió paso a una nueva generación.  Terminada la guerra ya mencionada, aparecieron el cartel del Norte del Valle cuya sede era Cartago, el cartel de Bogotá de los Gaitán Cendales que también casi pone Presidente de la República. Y por esa época, década de los noventa, ya las Farc empezaron a aparecer como jugadores fuertes en el negocio de la coca. A la recolección de coca la llamaron reivindicaciones sociales, y empezaron a adueñarse de los cultivos.

 “Rasguño”, Varela y Carlos Castaño

Se hicieron populares los nombres y los alias de Rasguño, los Henao Montoya, el hombre del Overol, Wilmer Varela alias Jabón, Pastor Perafán, los mellizos Mejía Múnera, etc. Y aparecieron también los mal llamados paramilitares, como los hermanos Castaño: Vicente que fue asesinado por Fidel, quien a su vez fue mandado a asesinar por Carlos. Estos fratricidas, así como otros paracos se las daban de patriotas, decían que iban a acabar con las Farc, para salvar a Colombia. Mentira. Iban a acabar con las Farc para robarles el manejo de la coca. Todo viene girando alrededor de la droga. El llamado paramilitarismo era otro cartel de cocaína, enfrentado a las Farc, al Eln y a otros grupos por el control del monumental negocio.

Y llegaron las Farc

Finalmente aparecieron las Farc.

A esas nuevas generaciones de narcotraficantes les fue muy mal con el gobierno del Presidente Uribe Vélez, y prácticamente salieron del juego. ¿Quiénes los reemplazaron? Las FARC. Y no lo digo yo. Lo dice el ex Director Antidrogas de los EEUU, en conferencia del 2016: el general Barry Mc Caffrey. Las Farc producen el 92 % de la cocaína que se consume en los Estados Unidos, y más del 70% de la que se consume en el mundo.

El grupo comunista FARC dice que pretende el poder popular, supuestamente para conseguir las reivindicaciones sociales. ¡Mentira! Quieren dinero. Ya venían lucrándose desde sus principios, del negocio de la marihuana cobrando el llamado gramaje. Pero después se interesaron por las ligas mayores: la coca. Y lo que querían conseguir lo consiguieron: se adueñaron del negocio de la cocaína, le agregaron el de la heroína y el no despreciable negocio de la marihuana.

No se me olvida la orden judicial de un Alto Magistrado que dispuso la devolución de más de cuatrocientos bienes, todos de un enorme valor, a la familia Gaitán Cendales del llamado cartel de Bogotá. Era un magistrado que nunca había sido ni concejal de un pueblo y sacó la más alta votación de Colombia al Senado. Y luego como candidato presidencial casi logra ganar.

Pero se les apareció el “coco” [1]

Porque apareció un fenómeno con el que los capos de la droga de este país, vestidos de saco y corbata y asistentes a los cocteles del más alto nivel no contaban: Álvaro Uribe Vélez. Por eso presumo que los que están detrás de la detención de Álvaro Uribe atienden los intereses de los capos de la droga.

El presidente Álvaro Uribe y su ministro del Interior y de Justicia Fernando Londoño

Y por qué lo digo, porque yo fui el Director de Estupefacientes del Presidente Álvaro Uribe Vélez, y conozco cuál fue su lucha frontal contra el narcotráfico.

El primer nombramiento que hizo en ese empeño fue el del doctor Fernando Londoño Hoyos quien, conociendo la realidad nacional, sabía que el fondo de los principales problemas de Colombia se derivaba del negocio de la droga, en todas y cada una de sus etapas.

El presidente Uribe le dio el manejo del Congreso al nombrarlo ministro del Interior, y el manejo de la Justicia al darle el Ministerio de Justicia, los cuales fusionó en una sola cartera.

El Ministro Fernando Londoño y el Director de Estupefacientes informan a la prensa la extinción de un cuarto de millón de dólares en bienes a Gonzalo Rodríguez Gacha

Luego hicieron el estudio de unos veinte coroneles y generales para entregarles dos cargos muy delicados: la Dirección de Estupefacientes y la Dirección de Prisiones. Fuimos escogidos el general Ricardo Cifuentes para Prisiones y el suscrito para Estupefacientes.

La selección incluía el estudio de la honorabilidad no solo de los candidatos sino de sus familias. Por eso yo digo que el cuento que a mí me levantaron de los supuestos desaparecidos, fue una venganza por mi labor en estupefacientes. Si hubiera habido el más mínimo indicio de mala actuación mía en los hechos del Palacio de Justicia, no hubiera sido escogido para el cargo de Director de Estupefacientes. No habiendo ni una mancha en mi hoja de vida, ni en la de mi familia, fui nombrado.

Los narcos no se imaginaron la paliza que les íbamos a dar al propósito final de toda su cadena de crímenes: sus bienes y sus dineros. Más de mil millones de dólares en bienes y dineros pasaron de manos de los narcos a manos del Estado colombiano. Lo triste es que cuando salí de Estupefacientes una gran cantidad de esos bienes fueron a parar a las manos de un grupo de parlamentarios, a los cuales les iniciaron un proceso, que seguramente prescribirá.

Un cuento bien vendido: hacer la paz

Vino el sucesor de Álvaro Uribe y entonces tuvieron Presidente de la República. Con el cuento de la Paz, se hicieron unos acuerdos entre el principal productor de cocaína del mundo y el nuevo Gobierno.

Juan Manuel Santos estrecha la mano del cabecilla del mayor cartel de exportación de cocaína del mundo. El acuerdo está en una carpeta con el escudo de Cuba y lo respalda el dictador de esa nación.

Nótese que no hablo de una persona sino de un gobierno. No fue una tarea personal, fue una tarea de gobierno. Hacen gobierno el Presidente y sus Ministros o sus Jefes de Departamento Administrativo. Y esas altas entidades tienen muchos consejeros, asesores e Institutos. A ellos en mayor o menor medida les cabe responsabilidad. En la contra parte “todos” los miembros del grupo narcotraficante, firmantes del tal acuerdo, están pedidos en extradición por los Estados Unidos de América por tráfico de drogas. Se trató de un narco acuerdo. Es un Acuerdo de Protección al Narcotráfico.

Y utilizaron a los medios de comunicación colombianos e internacionales, poniéndolos a aplaudir semejante adefesio.  Adefesio que no fue aprobado por el pueblo colombiano a pesar de la violación de la Constitución Nacional por parte del Gobierno para conseguir una mayoría que los legalizara, como desatender los dictados de la Corte Constitucional previos a la votación, cambiar el Umbral sin recurrir a un Acto Legislativo, permitir la votación y hacer la campaña a los funcionarios del gobierno, utilizar recursos del Estado para publicitar los Acuerdos, y muchos más. Pero los resultados fueron diferentes a lo que gobierno esperaba. El pueblo dijo NO, y eso está vigente. El gobierno violó la Constitución Política de Colombia.  Y como no pasó nada, la volvió a violar con el llamado “Fast Track”.

Así quedaron el vehículo que transportaba al Ministro Londoño y sus dos fallecidos escoltas y un bus de pasajeros con más de 20 personas heridas. El principal acusado del crimen funge como Senador de Colombia sin un solo voto. Prevalece la voluntad del crimen organizado

Y quienes lideramos en el gobierno Uribe, la tarea de luchar contra el narcotráfico tuvimos que vivir la persecución. Ya habían logrado sacarnos de los cargos y ahora querían eliminarnos.

Al Dr. Londoño le montaron un proceso por haberse enfrentado a un Juez de Tunja que le dio libertad a los Rodríguez Orejuela, ese proceso terminó  inhabilitándolo para cargos públicos por quince años. Y el 15 de mayo de 2012 casi lo matan mediante un atroz atentado, por el cual a nadie han sancionado, y en el cual están involucrados importantes dirigentes nacionales, como todo lo que tiene que ver con la droga.

Y el suscrito fue condenado a 30 años de prisión, buscando tenerme tras las rejas por el resto de mi vida. Pero se les olvidó que hay un Ser Supremo que aparece en los eventos terrenales cuando nadie lo espera. Dios se les atravesó.

Al recibir la absolución de todos los cargos el 16 de diciembre de 2015, luego de ocho años y medio de injusta detención.

La bomba lapa no mató al Ministro, a pesar de que sus dos escoltas que estaban unos centímetros delante de él, virtualmente desaparecieron por la explosión, y fueron las víctimas inocentes del espeluznante atentado. Y al coronel Plazas Vega, la Corte Suprema de Justicia lo absolvió en Casación, de todos los cargos en su contra. Esos dos eventos: la providencial supervivencia del Ministro Londoño al atentado y mi absolución por la Corte Suprema, los siguen sufriendo los narcotraficantes que planearon esos sendos actos criminales.

Ahora pusieron preso al expresidente Álvaro Uribe. Ya podemos deducir cuáles son los intereses de quienes lo hicieron. La tarea que dio Cuba a sus ad lateres colombianos fue desprestigiar al Presidente Álvaro Uribe Vélez y quitarle poder, con el propósito de impedir que se les caigan sus acuerdos llamados de Paz.

Los defensores del presidente lograron su libertad, pero sigue sub judice, mientras los peores criminales de Colombia fungen como Senadores y Representantes en el Congreso colombiano. A esa situación absurda ¿cómo podemos llamarla? Es la destrucción del ordenamiento jurídico de la nación. Los Acuerdos son en realidad de protección al narcotráfico.

 

Y detrás de esos acuerdos está la Cuba comunista

¿Y saben por qué Cuba? Porque Cuba ya no vive del petróleo de Venezuela, como sucedía durante los años del apátrida Hugo Chávez. Hoy PDVSA le pertenece a Rusia. Venezuela se ha visto en la necesidad de importar petróleo de Irán. Y Cuba ha venido sobreviviendo en los últimos años, por cuenta del narcotráfico colombiano que descaradamente se realiza a través de Venezuela.

Cuba no puede permitir que el negocio que hoy comparten los traficantes colombianos con los venezolanos, se pueda acabar, porque lo poco que les queda como nación comunista, se les acaba.

Así estamos.

[1] El “coco”, es una figura imaginaria, propia de Colombia, con la cual los padres asustan a los niños pequeños, para enseñarles a no obrar mal.

Luis Alfonso Plazas Vega
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Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).