La Prensa de Barranquilla

Orlando Abello Martínez-Aparicio

@orlandoabello 

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Corría el año 1928, 17 de febrero para ser exactos, cuando salió a las calles de Barranquilla el primer ejemplar del periódico La Prensa. Su trayectoria marcó enorme influencia y no solo en Barranquilla y la región caribe, también en el plano nacional e internacional, como quiera que tenía oficinas en Bogotá y en Nueva York.

Su fundador, director y gerente, Gabriel Martínez-Aparicio Angulo –me contaba su esposa, mi abuela materna Cristina Gerlein- viajó en barco a Nueva York a comprar la moderna rotativa HOE, y en barco regresó a Barranquilla trayendo con él su sueño convertido en realidad. 

Él mismo dirigió la instalación y puesta en funcionamiento de los linotipos en la vieja casona de la calle San Blas, que su  madre Catalina Angulo aportó a la sociedad Martínez-Aparicio & Fernández propietaria del diario. 

El apellido Fernández de la sociedad correspondía a Juan B Fernández Ortega, quien años después fundó El Heraldo de Barranquilla, diario actualmente líder en la región tal como lo fue su predecesor La Prensa desde 1927 hasta 1960. Es válido afirmar, entonces, que aquella fue el germen embrionario de este, como quiera que don Juan B Fernández Ortega participó en la fundación de ambos periódicos.

Con más veras, si a esto añadimos que al “morir” La Prensa, sus maquinarias –e incluso su nombre- fueron traspasados al El Heraldo.

Con más veras, si a esto añadimos que al “morir” La Prensa, sus maquinarias –e incluso su nombre- fueron traspasados al El Heraldo. Clic para tuitear

No resulta totalmente veraz afirmar, como lo hizo el respetable y veterano periodista don Juan Goenaga, que El Heraldo : “líder en la Costa fue concebido como un órgano de expresión del Partido Liberal, que entre sus objetivos tenía defender los intereses de la región y apoyar la candidatura presidencial de Alfonso López Pumarejo, ya que los periódicos conservadores La Prensa y La Nación eran los medios con mayor influencia en ese entones” , negrillas fuera del texto.

Mi cordial inconformidad con la apreciación –en negrillas- del periodista Goenaga es que, si bien es cierto mi abuelo fundador, director y gerente de la Prensa era de estirpe conservadora -tal como lo fue su padre, el General Gabriel Martínez-Aparicio Visbal, ex gobernador del Atlántico-; en el cabezote del diario se leía la siguiente declaración de principios:

“La Prensa, Diario de la mañana, independiente de los partidos políticos , órgano de los intereses generales del país y en particular de los de la Costa Atlántica y de la ciudad de Barranquilla”.

En conclusión: Gabriel Martínez-Aparicio Angulo era conservador, su socio y co fundador de La Prensa Juan B Fernández Ortega, era Liberal, y La Prensa fue un periódico –como deberían ser todos- independiente de los partidos políticos. 

Gracias a su equilibrio ideológico, independencia y objetividad, La Prensa ejerció inmensa influencia en la ciudad, la región y el país, y gozó de igual credibilidad logrando editar 9.986 ediciones durante 32 años, 7 meses y 21 días.

Muchos años después, en 1988, el ex presidente Misael Pastrana Borrero –quien me honró con su cercana amistad- conocía de mi emotiva reminiscencia familiar por la memoria de La Prensa. Por ello no me sorprendió que un día me hubiese llamado para comentarme una grata noticia: La Prensa saldría de nuevo en Bogotá bajo su tutela. Me encomendó escribir una columna sobre La Prensa de Barranquilla, lo cual hice con inmenso placer y fue publicada en una de sus primeras ediciones.  

No era para menos, en una de las tantas conversaciones que forjaron nuestra amistad, le comenté que la recuperación del nombre de La Prensa y volver a editarla era un sueño que siempre acaricié. 

De hecho –le dije- en 1978 hice un intento por lograrlo el cual resultó fallido por no contar con el músculo financiero y político suficiente. De hecho era un novel y primíparo representante a la cámara, y en un impulso juvenil, se me ocurrió presentar un derecho de petición al ministerio de gobierno en ese sentido. 

La respuesta fue adversa y contundente: El Heraldo conservaba la propiedad intelectual de La Prensa, y para justificar su derecho, de cuando en tanto enviaba una edición –que no salía al público- al ministerio y éste mantenía incólume su derecho. 

Era, en mi opinión, una pequeña trampa para ellos y una gran decepción para mi. Sobre todo porque ingenuamente pensaba que mi condición de nieto del fundador de La Prensa, don Gabriel Martínez-Aparicio Angulo, merecería alguna consideración en justicia y equidad, dada la antigua amistad y sociedad entre aquel y  don Juan B Fernández Ortega.

¡Pero de eso tan bueno no dan mucho en la vida real! 

 

Orlando Abello Martinez-Aparicio
Acerca de Orlando Abello Martinez-Aparicio 19 Articles
Doctor en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Cartagena. Especialista en Derecho de Sociedades de la Universidad Javeriana. Ex Embajador de Colombia en Canadá. Ex Registrador Nacional del Estado Civil. Ex Congresista. Miembro de la Academia de Historia de Bogotá y de la Sociedad Bolivariana. Abogado asociado en la firma De La Espriella Lawyers Enterprise. Árbitro en las Cámaras de Comercio de Bogotá y de Barranquilla.