La presión de informar bajo la intimidación y el acoso

Robert Posada Rosero

Robert Posada Rosero
La presión de informar bajo la intimidación y el acoso Clic para tuitear

 

Ejercer el periodismo siempre será una tarea que además de responsabilidad y sacrificios personales implica un alto grado de vulnerabilidad, escenario que se torna más delicado cuando el ejercicio de informar se realiza desde las regiones, donde los periodistas estamos expuestos a todo tipo de presiones, intimidaciones, acoso, matoneo y amenazas.

Me formé como Comunicador Social Periodista hace de 20 años en Bogotá, y desde entonces he ejercido mi profesión, inicialmente en la capital del país y después en departamentos como Cauca, Valle del Cauca y Quindío, desempeñando las tareas de reportero, editor de sección, editor general, director y columnista de varios medios, experiencias que me han dado muchas satisfacciones, pero también algunos momentos de angustia y zozobra.

En el departamento del Cauca, donde ocupaba el cargo de editor general y editor político del diario El Liberal, debí renunciar ante las presiones de grupos y personajes políticos que se ofuscaron mucho por una de mis denuncias sobre la manera en que se repartían la salud de los caucanos, debiendo salir de Popayán sin siquiera tener la oportunidad de recoger mis pertenencias personales, hechos que fueron denunciados en su momento por Hernán Peláez y Guillermo Díaz Salamanca en su programa la Luciérnaga de Caracol Radio.

Hoy nuevamente soy víctima de intimidaciones, acoso y amenazas de denuncias penales si no accedo a rectificar dos noticias escritas sobre las inundaciones en un proyecto urbanístico denominado Parcelación Belén, en Tuluá, Valle del Cauca, las cuales se publicaron a través del portal Al Instante y Diario La Región de Buga, solicitud que me llega de manera anónima, pues el remitente aduce que no soy autoridad para exigir que se identifique con su nombre completo y número de cédula.

Ver notas en los siguientes links:

https://al-instante.com/2021/03/02/se-inundo-belen-proyecto-de-vivienda-aprobado-por-john-jairo-gomez/

https://al-instante.com/2021/03/04/pot-advirtio-que-terreno-de-parcelacion-belen-era-inundable/

En la comunicación realizada vía WhatsApp insisten en que acceda a asistir a “una reunión presencial” advirtiéndome que de no hacerlo “Lo vamos a denunciar penalmente”, amenaza que viene acompañada de frases como “usted cree que dispara y dispara mediáticamente sin control” y “respete la labor de periodismo y reportería”.

Este método de intimidación y acoso escalonado inició el pasado martes cuando un sujeto imputado por la Fiscalía General de la Nación por el delito de extorsión contactó vía messenger a otro comunicador social de la ciudad para solicitar mi número de teléfono, indicándole que era para pedir una rectificación, sin especificar sobre qué tema en particular, dos días después recibo los mensajes intimidatorios, de quien, ante mi insistencia para que se identifique, dice ser Jorge Ospina.

Esta semana el país se escandalizó, y así debe ser, con las amenazas proferidas por el delincuente de lesa humanidad de las autodenominas disidencias de las Farc, alias Jesús Santrich, en contra de las periodistas Claudia Gurisatti y Vicky Dávila, en un hecho que representa una clara violación a los artículos 20, 73 y 74 de la Constitución Política de Colombia que protege la actividad periodística, la cual gozará de “protección para garantizar su libertad e independencia profesional”.

Y aunque nuestra Carta Magna vía jurisprudencia determinó que los periodistas somos “Sujetos de especial protección del Estado”, las frías estadísticas demuestran que en el día a día esos mandatos de nuestra Constitución, ratificados además por tratados internacionales, se quedan en letra muerta ante la andanada de todo tipo de criminales a quienes les incomoda y molesta una prensa libre.
Según informó el periódico El Colombiano, en el 2020, de acuerdo con las cifras presentadas por la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, 193 periodistas fueron amenazados, sufriendo además agresiones como obstrucción al acceso a la información (44), hostigamiento (40), acoso judicial (36), exilios (8), asesinatos (2), entre otros.

Este tipo de presiones indebidas son el paso inicial con el cual personajes oscuros buscan quebrar emocionalmente a los periodistas, infligiéndoles temor y miedo para que procedan con la autocensura, escalada amenazante que si no da frutos ha terminado como lo indican las cifras en acciones que atentan contra la vida de los periodistas.

Públicamente demando de las autoridades atención a esta difícil situación que estoy enfrentando en Tuluá, alertando de manera oportuna a toda la sociedad colombiana sobre las intimidaciones y acoso de las que soy víctima producto de mi ejercicio periodístico, trabajo que a lo largo de mi carrera he ejercido con apego a principios de responsabilidad, rigor y veracidad.

Robert Posada Rosero
Acerca de Robert Posada Rosero 42 Articles
Comunicador Social Periodista, especialista en Derecho Constitucional.