La prostitución de la justicia colombiana

Juan Sebastian Diaz Duque

@JuanDiazD5

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Justicia es un término que quizás se escuche lejano en nuestro país porque el colombiano promedio siente que es una palabra que solo existe por fuera de nuestras fronteras, es triste caminar por las calles de un país donde su ciudadanía no conoce el accionar de una justicia imparcial que debería velar por la libertad y el equilibrio de nuestra sociedad. Las instituciones en Colombia registran su máximo grado de desconfianza de todos los tiempos, aun cuando esta desconfianza institucional ha sido pan de cada día en nuestro país, llegamos a un punto crítico donde la justicia se ha convertido en un sinónimo de corrupción e impunidad. Podemos considerar que la justicia es una necesidad social en un sistema democrático, es aquel factor que le da equilibro a la vida en sociedad. Sin embargo, parece que este sistema que debería ser independiente cedió su balanza dándole más peso e importancia al lado de los criminales que se enriquecen de forma ilegal robándose los recursos públicos.

Según estudios académicos, el 86% de los colombianos manifiestan que la corrupción es generalizada en el país. Hoy día no existe región, departamento o municipio que no padezca de los efectos venenosos de la justicia politizada. Este fenómeno complejo en el que los poderes políticos se alían con el poder judicial para concentrar el poder se encuentra en todas las esferas sociales de nuestro país, se puede evidenciar desde la política local hasta lo que podemos llamar “la gran política” que es donde es más preocupante esta problemática.

El 86% de los colombianos manifiestan que la corrupción es generalizada en el país. Hoy día no existe región, departamento o municipio que no padezca de efectos venenosos de la justicia politizada. Clic para tuitear

Si analizamos la política local encontramos que existen arreglos clientelares entre los políticos municipales, es de conocimiento ciudadano las artimañas que tienen los políticos tradicionales que compran las elecciones para luego poder apropiarse de los recursos públicos y cubrir sus gastos, el juego es muy sencillo, consiste en un pacto entre el alcalde electo y sus concejales para elegir un contralor municipal de bolsillo con el objetivo de que este “no los joda”, de esta manera pueden intervenir los recursos del municipio sin problema alguno ya que el ente de vigilancia municipal también recibe ganancias producto del saqueo. Por ejemplo, en agosto de 2018 mas de veinte concejales de las principales capitales del país fueron privados de la libertad por irregularidades en la elección de contralores generales, ocho concejales de Cartagena, de la mano del entonces alcalde, Manuel Duque, fueron capturados por la fiscalía por presuntamente incurrir en los delitos de cohecho y tráfico de influencias. Sin embargo, la política local solo es la punta que hundió al Titanic, el verdadero iceberg se encuentra en las elites políticas.

La corrupción de la justicia lastimosamente está llevando a una crisis institucional la democracia colombiana. Cuando se analiza “la gran política” el asunto se vuelve más complejo, las sumas de dineros aumentan a billones de pesos que terminan guardados en los bolsillos de los corruptos. La impunidad aquí juega un papel importante, en 2017 la justicia colombiana vivió quizás los días más oscuros de su existencia en los que se demostraron varios arreglos perversos que se presentaban entre políticos, abogados y magistrados, veintidós personas fueron investigadas por la fiscalía por corrupción en la rama judicial y por pagos para influir en procesos judiciales. Uno de los casos mas sonados fue el del ex senador cordobés Musa Besaile que ofreció coimas hasta de dos mil millones de pesos al entonces abogado gustavo moreno para detener una orden de captura en su contra.

El ofrecimiento de beneficios legales a cambio de altas sumas de dinero se convirtió en una noticia diaria que nos llevó a la necesidad de pensar seriamente que cambios se necesitan en la rama judicial colombiana. En estos momentos la asamblea constituyente toca las puertas del estado producto del desespero ciudadano en busca de una respuesta por parte de la clase política colombiana, aun cuando esta no debería ser la solución, la propuesta de una constituyente nos demuestra un claro descontento por el sistema judicial. En este país pasa de todo, se pagan coimas a cambio de impunidad y se hacen arreglos clientelares entre quienes saquean los recursos públicos para ser ellos los que elijan a quienes los investigan, en pocas palabras en Colombia prostituyeron la democracia.

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Juan Sebastian Diaz Duque
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Juan Sebastián Díaz Duque, nacido el 4 de agosto de 1999 en el municipio de Planeta Rica, Córdoba. Curse mi primaria y bachillerato en el colegio Juan Pablo II de este municipio. Desde muy temprana edad me sentí inclinado por los temas políticos y me dedique a la oratoria en la cual fortalecí mi discurso político y tuve logros a nivel regional. Actualmente soy estudiante de ciencia política de la Universidad del Norte, milito en el partido Centro democrático y soy líder de las juventudes del partido dentro de la universidad.