La reforma a la Justicia ¿pa cuándo?

JULIAN BUITRAGO

Julián Buitrago

@jbagbam74

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En Colombia de cien delitos cometidos sólo se castigan seis. La escalofriante cifra que publica en su artículo Juan Gossaín, según fuentes como la propia Fiscalía, dejan al descubierto el mayor problema que enfrenta nuestra sociedad: la absoluta falta de justicia. No es viable una Nación en que los criminales delinquen a sus anchas, convencidos que sus fechorías quedarán impunes. Desde el jalador de celulares, que es liberado al poco tiempo de ser atrapado por la policía, hasta el político ladrón de cuello blanco que se roba miles de millones y espera tranquilamente en su mansión a que venzan los términos, todos los bandidos delinquen y reinciden amparados en la ineptitud asqueante de la rama judicial. La relación costo-beneficio estimula el crimen. La probabilidad de que un delito sea castigado es tan baja que vale la pena el riesgo. 

De nada sirvió la nueva Constitución del 91 que supuestamente fortalecía la Justicia, con nuevas entidades y mucho mayor presupuesto. Uno de los peores males de la Carta fue politizar la rama, dándole funciones electorales a magistrados. 

No es viable una Nación en que los criminales delinquen a sus anchas, convencidos que sus fechorías quedarán impunes. Clic para tuitear

La debacle de la justicia comenzó con la cruenta toma del Palacio , que ejecutaron los terroristas del M19 por encargo del mafioso Pablo Escobar, para quemar sus expedientes. Ante la falta permanente de los magistrados sacrificados, se tuvieron que relajar los requisitos para llegar a la Corte Suprema. Después con la nueva Carta, se crearon diferentes cortes que no solo han venido acaparando funciones legislativas que no les corresponden, sino que viven en choques permanentes entre ellas, haciendo imposible el cierre de miles de procesos.

Para rematar la tragedia, muchos magistrados convirtieron a la Corte Constitucional y a la Fiscalía en trampolines políticos. Carlos Gaviria, José Gregorio Hernández, el nefasto Montealegre, Valdivieso, son solo algunos ejemplos de los que han usado las sentencias o el poder del ente investigador como publicidad para sus futuras campañas. 

La majestad de la Justicia se perdió. Hoy la rama tiene tan mala imagen como el Congreso. Los escándalos de venta de fallos en todos los niveles, las engavetadas de procesos, las persecuciones políticas o las absoluciones por el mismo motivo, hacen que la reforma sea inaplazable.

Hay muchos interesados en que la rama no se toque. Manejan un presupuesto astronómico, con una nómina escandalosa y miles de millones en contratos. Por eso cada que se pone el tema sobre la mesa salen defensores muy bien pagados a decir que se pretende instaurar una dictadura o que se va a acabar con el Estado de Derecho, cuando es precisamente la corrupción de la justicia lo que lo tiene acabado.

Carlos Gaviria, José Gregorio Hernández, el nefasto Montealegre, Valdivieso, son solo algunos ejemplos de los que han usado las sentencias o el poder del ente investigador como publicidad para sus futuras campañas. Clic para tuitear

La fuga de Aída Merlano puede servir como Florero de Llorente, pero estamos tan anestesiados o tan idiotizados que ya ni nos indignamos, nos reímos y en vez de protestar hacemos memes, como ese que le sacaron al Presidente Alvaro Uribe, con motivo de su indagatoria, en un proceso absurdo que da más razones para revocar a esos jueces que decidieron convertirse en otro cartel.

Julián Buitrago
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Administrador de Negocios, economista.