La Segunda Oleada Epidémica

Martín Eduardo Botero

Martín Botero
Para evitar un nuevo brote de la epidemia, tendremos que cumplir con las medidas de protección. En otras palabras, tendremos que aprender a vivir con Covid-19 durante mucho más tiempo. Clic para tuitear
Martín Botero

Asistimos desde hace algunos meses a una escalada creciente de una cepa especialmente virulenta de morbilidad y mortalidad elevadas o de un virus o acontecimiento epidemiológico que se propaga rápidamente por todo el mundo afectando e incluso matando a una gran proporción de la población, cuyos factores contribuyen a la inestabilidad, al conflicto, la pobreza y la gobernanza deficiente, lo que ha creado un profundo sentimiento de impotencia, de sufrimiento y desesperanza entre todas las poblaciones afectadas, mientras que la lista de las víctimas inocentes no deja de aumentar así como el grave deterioro de la situación económica, y que produce continuos daños colaterales en el ámbito internacional.

 

En estos momentos está en marcha la segunda oleada epidémica. Y entre la improvisación, la urgencia y la creatividad de las autoridades competentes frente a pandemias o emergencias de salud pública, la consecuencia más lógica es la decepción, agravando de esta manera los efectos negativos para la salud. La situación parece haberse asentado en un espantoso círculo vicioso y la triste realidad es que cuanto más tiempo se prolongue esta tétrica situación habrá severas dificultades económicas y oscuras previsiones macroeconómicas y fiscales. La situación de facto ha ido de mal en peor y amenaza con empeorar aún más. 

 

Nuestra obsesión debe consistir en hacer todo lo posible para intentar contribuir a salir lo antes posible de esta trampa mortal que nos han tendido. Ciertamente, se trata de un problema de gran dificultad. Tendríamos todos que preguntarnos cómo hemos podido llegar a esta situación. No voy a insistir en la gravedad de la situación ni de la escalada. Sí quisiera, en cambio, insistir en que trabajar con la memoria es trabajar con responsabilidad e impunidad. 

 

No deja de sorprender, apunto, la diferencia que existe entre la fuerza de los adjetivos y sustantivos que empleamos para describir la situación y la fuerza de los verbos que empleamos al intentar resolverla; al intentar aglutinar la opinión internacional alrededor de propuestas que ofrecen una salida hacia delante o que no hemos sido suficientemente contundentes en nuestra condena sin reservas de la China, de repudió en los términos más severos de este ataque cobarde que fundamentalmente está cobrando la vida de civiles inocentes e indefensos.

¿Por qué no decirlo? ¿Por qué no hacerlo pesar?

Esta es una crítica tremendamente justa. No creo que se trate aquí de buscar culpables, no creo que debiéramos incurrir en una lectura simplista de los acontecimientos, pero, lo cierto es que cualquier implicación de la OMS y la parcialidad que dicha organización mundial demostraría con respecto a la China ha causado una profunda impresión en las opiniones públicas internacionales. Tampoco voy a extenderme en la descripción de lo que está pasando.

 

Los sentimientos de pesimismo reinante que impregna profundamente a las opiniones públicas impresionadas por el drama, sin ver una perspectiva cierta de que sus vidas cotidianas van a mejorar, y la falta de nitidez en la visión pueden ser muy frustrantes, suscita una profunda preocupación por la estabilidad del planeta, ¿en qué situación nos encontramos? ¿Debemos dejarnos dominar por el pesimismo y la resignación? La partida será dura y no debemos rehuirla; pero lo verdaderamente necesario en este tipo de males son las «vacunas». Para afirmar lo obvio, las vacunas conforme a acuerdos comerciales, como todos los medicamentos, son una gran oportunidad de negocio y durante los periodos entre pandemias, los fabricantes de vacunas, antivíricos y antibióticos producen dosis para satisfacer las demandas del mercado previstas. Son un negocio muy grande. En una situación de pandemia revestirá una vital importancia la celeridad con que se desarrolle, se autorice y se distribuya una vacuna. 

En medio de esta dramática crisis es esperanzador la nueva vacuna experimental desarrollada a partir del virus pandémico del coronavirus (con una tasa de éxito superior al 90 por ciento) anunciada por las compañías farmacéuticas en el negocio de las vacunas Pfizer y Biontech. Los esfuerzos loables llevados a cabo por ellos se enfrentan (y cualquiera que hoy promueva la vacuna) con un gran obstáculo a superar y a un gran número de problemas, sobre la base de principios reconocidos por la comunidad internacional: la propiedad intelectual, que incluye patentes, conocimientos técnicos y datos confidenciales. Pfizer y Biontech no se han comprometido a proporcionar acceso gratuito a su propiedad intelectual relacionada con Covid-19. Esto determinará un acuerdo sobre las patentes y otros derechos de propiedad intelectual e intereses derivados de las actividades y el uso a que se destinen los ingresos derivados de esos derechos.

 

Un requisito previo es la equidad en el acceso a estos medicamentos y, por lo que respecta a la nueva vacuna de Pfizer y Biontech, será fundamental contar con unas directrices puntuales si se quiere reducir el tiempo necesario para autorizar su comercialización. Hay millones de vidas en juego. Al tiempo que evitamos el optimismo deslumbrante, también debemos reconocer que el peor de los casos no siempre es la única opción. Si la comunidad internacional no toma medidas decisivas ahora, esto podría retrasar la distribución de una vacuna cuando llegue, comprobar el estado de preparación de los fabricantes de vacunas y discutir aspectos relacionados con la calidad, la seguridad y la eficacia de las vacunas contra la covid pandémica. Entre otras, cabe mencionar una solicitud presentada por India y Sudáfrica a la OMC para que se suspendan temporalmente los derechos de patente de medicamentos y tecnologías contra el Covid-19.  Desde el punto de vista de la salud animal, que constituye un factor importantísimo, debería señalarse que, una mutación originada en el visón también ha suscitado preocupaciones de que la naturaleza aún pueda burlar a la ciencia. Es fundamental una mayor vigilancia y que se tenga también en cuenta los aspectos de salud pública relacionados con la prevención y la transmisión de la enfermedad de los animales a las personas.

 

El actual Covid 19, sobre la que se han tomado una serie de medidas, vuelve a demostrar que en este ámbito son necesarios prácticas y métodos rigurosos. Para evitar un nuevo brote de la epidemia, tendremos que cumplir con las medidas de protección. En otras palabras, tendremos que aprender a vivir con Covid-19 durante mucho más tiempo. Amen

Martín Eduardo Botero
Acerca de Martín Eduardo Botero 94 Articles
Abogado Europeo inscrito en el Conseil des Barreaux Europèens Brussels. Titular de Botero & Asociados, Bufete Legal Europeo e Internacional con sede en Italia y España. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Presidente y fundador de European Center for Transitional justice y vicepresidente en la Unión Europea de la Organización Mundial de Abogados. Graduado en Jurisprudencia por la Universidad de Siena (Italia) con Beca de Honor y Licenciado en Derecho por la Universidad Católica de Ávila (España). PhD en Derecho Constitucional Europeo por la Universidad de Bolonia con Beca de estudio del Ministerio de Exteriores italiano y la Unión Europea. Colabora con universidades, institutos de investigación especializados y organismos de la sociedad civil en los programas de cooperación jurídica y judicial internacional. Consultor Jurídico independiente especializado en anticorrupción. Su último libro lleva por título “Manual para la Lucha contra la Corrupción: Estrategia Global: Ejemplos y Buenas prácticas”.