La semana que desveló al mundo

Mauricio Caicedo Aristizábal.

@Conservador29

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Recientemente los bombarderos nucleares de la Federación Rusa, que visitaron Venezuela han sido objeto de muchos debates y especulaciones; por esta razón analizaremos otro evento histórico de la presencia militar rusa en América Latina para así entender las diferencias entre la otrora Unión Soviética comunista y la Rusia nacionalista de hoy.

En octubre de 1962, el mundo estuvo a punto de saltar al abismo; la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética llegó al extremo de la provocación nuclear, el escenario fue Cuba.

Este episodio se conocería como la Crisis de los Misiles, desde el final de la Segunda Guerra Mundial las dos grandes potencias vencedoras los Estados Unidos y la Unión Soviética se habían repartido el mundo; estas tenían dos modelos políticos, económicos y sociales radicalmente opuestos que inmediatamente entraron en conflicto y empezó la guerra fría en ese contexto; en la isla de Cuba Estados Unidos poseía un pequeño territorio donde hasta el día de hoy tiene la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, este lo controla en virtud del Tratado Cubano-estadounidense de 1903.

En enero de 1959, el Movimiento 26 de Julio más conocido como M-26 liderado por Fidel Castro tomó el poder; Fidel emprendió un extenso programa de nacionalizaciones, Estados Unidos a su turno rompió relaciones diplomáticas con el gobierno comunista de la Habana en 1961.

Los norteamericanos intentaron derrocar a Fidel Castro apoyando el desembarco en Bahía de Cochinos en abril de 1961, respaldando a un grupo de exiliados cubanos que protagonizaron el desembarco en esta bahía, también conocida como Playa Girón esto con el fin de liberar a su Patria del yugo comunista; este intento fue un rotundo fracaso.

Cuba después de 1961 se afirmó sólidamente en la órbita de influencia soviética, Moscú se apresuró a utilizar esta situación pues Cuba es una excelente plataforma de ataque a muy pocos kilómetros de las costas estadounidenses.

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En 1962, la Unión Soviética instaló misiles balísticos con cabezas nucleares en suelo cubano hasta ese momento, los Estados Unidos habían desplegado un amplío cerco estratégico en torno a la Unión Soviética y China desde el Pacífico hasta Europa Central; ahora Moscú colocaba sus fuerzas nada menos que en el Caribe y esto propició la crisis.

Salieron cuatro submarinos nucleares de la Unión Soviética hacía Cuba, el B-4, B-36, B-59 y el B-130, todos dirigidos por el Capitán Vitali Agafonov; sin saber previamente el rumbo pues este les fue dado a última hora, partieron hacía el Caribe con armas nucleares y a los comandantes de los submarinos se le informó que si no podían establecer contacto con Moscú, tenían la capacidad de tomar las decisiones pertinentes y que su misión principal era la de no ser descubiertos por los americanos; estaban viajando en unas condiciones extremas, como dato uno de los comandantes de estos submarinos cuando empezó el viaje pesaba 65 kilos y cuando regresaron a Moscú pesaba 39 kilos.

El viaje duró poco más de un mes, en el submarino alcanzaban temperaturas de 60° Centígrados y no podían emerger para no ser descubiertos, ya que no podían ser vistos ni detectados por los radares. Muchos de los marinos terminaron con sarpullidos en la piel, respiraron gases tóxicos, uno de ellos escribió en un diario un mensaje a su familia, en el que estaba convencido que se iba a morir; le redactó a su familia “no sabemos si estamos muriendo por una causa importante, pero sabemos que vamos a morir”.

Los submarinos estuvieron muy cerca a los barcos americanos que ejercían el bloqueo contra Cuba, en estos 7 días es importante aclarar que ellos no sabían si se había declarado la guerra o que pasaba en el mundo exterior; pues el silencio de radiocomunicaciones era total.

Uno de los barcos americanos detectó y le apuntó a uno de los submarinos soviéticos pero el capitán del B-130 Nikolái Alexandrovich Shumkov, para evitar un conflicto le ordenó que se alejara y se hicieran los de la vista gorda y eso que los americanos en ese momento no sabían que los submarinos iban con armas nucleares. Todo esto se supo en 1990 cuando se desclasificaron los archivos secretos de la Unión Soviética y se estaba finalizando la guerra fría.

El presidente Kennedy solo le quedó a su disposición dos alternativas, la primera atacar a Cuba y la segunda limitarse a un bloqueo naval de la isla, para así evitar que los soviéticos completaran la instalación de sus misiles. Kennedy optó por la opción del bloqueo y esto no fue por pacifismo si no porque no contaba con la garantía de destruir todos los misiles en el primer ataque.

Kennedy optó por la opción del bloqueo y esto no fue por pacifismo si no porque no contaba con la garantía de destruir todos los misiles en el primer ataque. Clic para tuitear

Entre el 22 y el 28 de octubre de 1962 fue una semana en la que el mundo tendría los nervios de punta; la Crisis de los Misiles como tal comprende desde el 15 de octubre hasta el 28 de octubre, fueron 13 días, pero los días que realmente fueron álgidos en la Casa Blanca y en el Kremlin fueron las 48 horas comprendidas entre el 26 y 28 de octubre en las cuales Fidel Castro le envía una carta a  Khrushchev, en la que le aseguraba que Estados Unidos los iba a invadir y que le apostaba a la respuesta militar; es ahí donde le pide atacar a los Estados Unidos.

Cuando Fidel Castro pidió a Nikita Khrushchev que atacara a Estados Unidos, lo hizo porque temía que Estados Unidos bombardeara el territorio cubano primero; en ese momento la guerra estuvo a punto de empezar.

El 27 de octubre las fuerzas antiaéreas soviéticas que estaban en Cuba derribaron un avión americano que estaba haciendo vuelos de reconocimiento para ver cómo iba el ensamblaje de los misiles. El piloto de ese avión fue la única víctima mortal de esta crisis que pudo desencadenar en la tercera guerra mundial.

Ese mismo día, se reunieron en la embajada soviética en Washington Robert Kennedy con Anatoli Dobrynin embajador de la Unión Soviética en los Estados Unidos, las cartas que le llegaron de esa reunión al premier Khrushchev y al presidente Jhon F. Kennedy, ya han sido desclasificadas y podemos estudiar su contenido, es por esta razón que sabemos que ellos en su conversación tenían muy claro que se estaban jugando una guerra; en un momento dado Khrushchev le dijo al presidente Jhon F. Kennedy “tú y yo nos vamos a ver en el infierno si no solucionamos esto”.

El Estado mayor norteamericano era partidario de bombardear a Cuba, presionaron al presidente Kennedy para que lo hiciera.  Inclusive Robert Kennedy le dijo a Anatoli Dobrynin, que Estados Unidos no podía dejar de responder al derribo del avión, a lo cual el embajador le contestó que ese avión estaba violando espacio aéreo cubano. A lo cual Kennedy contestó “como tantas otras veces y no nos han derribado”.

La doctrina militar que definió ese momento histórico fue conocida como DMA (Destrucción Mutua Asegurada) pues con las armas nucleares que ambas naciones poseían se podían destruir mutuamente.

Khrushchev le contestó a Castro en una carta enviada el día 27, donde le explicó que había muchos americanos sobre todo en El Pentágono queriendo atacar Cuba en una segunda Bahía de Cochinos, pero esta vez con una fuerza absolutamente contundente y que por lo tanto le pedía prudencia.  Le dijo que si Cuba era atacada por Estados Unidos ellos defenderían la Isla, le instaba a no forzar una situación bélica y le hablaba de que no podía volver a ocurrir un incidente como el del derribo del avión, ya que esto podría ocasionar una respuesta militar de los Estados Unidos.

Finalmente, los dos, Kennedy y Khrushchev decidieron ceder voluntariamente; Khrushchev aceptò desmantelar los misiles nucleares en Cuba y Kennedy aceptó comprometerse a no invadir a Cuba y desmantelar los misiles nucleares que Estados Unidos tenía en Turquía.

Estados Unidos lo tenía claro y así se lo dijo al embajador soviético que no podía hacer un “Quid pro quo” que no es nada más que una sustitución directa de una cosa por otra.

Estados Unidos públicamente se comprometió a no invadir Cuba y a que otros Estados americanos se comprometieran a lo mismo, pero lo de Turquía lo presentaron como una decisión de la OTAN ya que Estados Unidos no quería mostrar esa debilidad, por eso le dijeron a Rusia que en unos meses harían el desmantelamiento de los misiles en Turquía, pero no podía aparecer ante la opinión pública como una causa y efecto y así ocurrió.

El 28 de octubre de 1962 el mundo respiró con mucha más tranquilidad, los rusos empezaron a desmantelar sus instalaciones de misiles en Cuba y volvieron a casa sus buques y sus submarinos.

Así se resolvió en el último momento un conflicto que pudo haber destruido al mundo.

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Viendo esto a la luz del paso del tiempo y con los documentos que se han ido desclasificando, tanto en Estados Unidos como en Rusia es impresionante ver lo cerca que se estuvo de la tercera guerra mundial y que no se llegó a una guerra nuclear casi que por coincidencias, por “casi errores” y  pequeñas decisiones que tomaron primero desde la administración rusa y luego los dos comandantes de submarinos rusos que iban cargados cada uno de ellos con torpedos nucleares y llevaban siete días sin saber nada de Moscú; tenían permiso para en un momento dado lanzar un ataque nuclear y esos capitanes de los submarinos decidieron que no podían desencadenar una guerra.

Como es evidente, la Crisis de los Misiles en 1962 se debió al antagonismo de dos sistemas ideológicos, políticos y sociales que representaban las dos super potencias de la época, Estados Unidos y la Unión Soviética. Pues el comunismo, se expandía agresivamente por el mundo y Estados Unidos ejecutaba una política de contención a toda costa.

56 años después, nuevamente Rusia hace presencia en suelo Latinoamericano, esta vez en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, con dos bombarderos nucleares TU-160 y el avión AN-14 de transporte y carga militar. Aunque aparentemente estos dos acontecimientos parecieran tener mucho en común, la verdad es que obedecen a causas y contextos históricos totalmente diferentes.

La actual presencia militar rusa en Venezuela obedece más a una actitud nacionalista que a una confrontación ideológica. Entre 1989 y 1991 el joven teniente coronel de la KGB, Vladímir Putin presenció cómo su país se desboronó en 15 repúblicas independientes, vio al ejército rojo desmantelar sus instalaciones y marcharse voluntariamente de toda Europa Oriental hacía sus propias fronteras.

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Rusia le extendió un ramo de olivo a los Estados Unidos y no hay mejor imagen que ilustra esto que la multitudinaria manifestación de cariño en la Plaza Roja, que le hicieron en su visita al presidente Ronal Reagan en 1988.

La cortina de hierro desapareció y la mitad de Europa fue libre, Mijaíl Gorbachov permitió la reunificación de Alemania y desmanteló la inmensa mayoría de la infraestructura militar que Rusia tenía por fuera de su territorio.

El joven oficial de la KGB evidenció como una Rusia humillada y arruinada económicamente se sumergió en un caos político de corrupción, la miseria económica era evidente pues el país que había sufrido en los últimos años soviéticos una implosión económica, hacía una brutal transición hacia el capitalismo; los movimientos separatistas desgarraron temporalmente las regiones de Chechenia y Daguestán del control del Kremlin; como si todo esto no fuera suficiente este joven teniente coronel fue testigo de cómo la OTAN incorporó a casi todos los países del antiguo pacto de Varsovia a su organización, incluyendo las tres Repúblicas Bálticas que fueron parte integral de la  Unión Soviética.  Adicionalmente, en 1999 la OTAN bombardeó a Serbia durante 78 días para permitir la secesión de la provincia de Kosovo; una debilitada Rusia que históricamente fue el gran protector del pueblo serbio, presenció inerme y sin poder hacer mayor cosa estos acontecimientos.

Además, es importante recordar que hace tan solo unos pocos años se hablaba de incorporar a la OTAN a Ucrania y a Georgia, no se nos puede olvidar que la Federación Rusa es el país más grande del mundo, con una historia imperial que data de siglos; la madre Rusia como cariñosamente sus nacionales se refieren a su país, como toda gran nación tiene una zona de influencia geográfica que no se la inventó Vladímir Putin, si no que data de la época de los Zares.

Aprovechando su debilidad después de la guerra fría, Estados Unidos liderando a la OTAN seguramente con buenas intenciones, establecieron una amplia presencia militar que sin querer se instaló en el corazón de la zona geográfica de influencia de la madre Rusia.

Un joven nacionalista como Putin, sintió lo que cualquier patriota estadounidense sentiría si hubiesen instalado los Rusos, bases militares en Tijuana y en Las Bahamas; el actual mandatario ruso goza de una enorme popularidad pues ha reconstruido su país económica, militar y socialmente, sin prejuicio de lo que opinemos personalmente de él, ha convertido a su país en un jugador geopolítico de talla mundial y él se ha convertido en una de las personas más poderosas del planeta.

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En definitiva, los rusos hacen presencia militar en Venezuela y en Nicaragua porque Estados Unidos y la OTAN hacen presencia militar en los Países Bálticos, en Ucrania, Polonia, Chequia, Hungría, Bulgaria, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Albania, Croacia, Montenegro y Georgia; los rusos están en las Américas porque los aliados de la OTAN y particularmente Estados Unidos están en sus fronteras.

Esto no obedece a nada más que a una disputa de dos grandes potencias por su área natural de influencia geográfica, es claro que Colombia ha quedado en el medio de una disputa geopolítica de gran envergadura; pero lo que más preocupa es que el actual presidente muestra una ineptitud pasmosa en estos temas, cuando precisamente requerimos de un gran estadista.

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