El episodio ruso, ha dejado una cadena de dudas sobre la conducción de la sensible tarea de inteligencia en Colombia. Rusia está en el grupo de países hostiles aliado de Venezuela que tienen bajo amenaza nuestra región. Clic para tuitear

 

Una mega operación sin precedentes en el país, develó operaciones Rusas dentro de un entramado que combinaba actividades de lavado de dinero hasta 130 millones de dólares en transacciones de pitufeo, labores de espionaje en territorio colombiano, filtración de las protestas sociales, injerencia en las elecciones y financiamiento de la primera línea. Todo esto, resultado de un trabajo de cirugía articulado entre las agencias de inteligencia colombianas, americanas y británicas, con la UIAF y la Fiscalía General de la Nación, que avanza en etapa investigativa y que hoy tiene tras las rejas al ciudadano Ruso Sergei Vagin, con evidente perfil de espía, y a seis connacionales, entre estos ex miembros de la Fuerza Pública.

Todo parece indicar que el éxito de esta operación tiene sus bases en la calidad y solidez que ha alcanzado la Inteligencia Policial en perfecta coordinación con la Fiscalía General de la Nación. Y es natural cuando la DIPOL descubre una mega operación de espionaje en nuestro país en medio de la protesta social y el evidente objetivo de influenciar el certamen electoral, es inherente a su misionalidad. En términos de arquitectura del Sistema de Inteligencia Nacional, este es el deber ser y reafirma la ventaja en una democracia de contar con diferentes organismos de inteligencia que cumplen su función sujetos a la Ley Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia, al Plan Anual de Inteligencia aprobado por el Consejo Superior de Seguridad y Defensa, y en absoluto cumplimiento del rol y misión de cada institución.

El episodio ruso, ha dejado una cadena de dudas sobre la conducción de la sensible tarea de inteligencia en Colombia. Rusia está en el grupo de países hostiles aliado de Venezuela que tienen bajo amenaza nuestra región, y su intrusión constante a través del espionaje extraterritorial y cibernético, debe ser objeto de identificación y neutralización oportuna por parte de la Contrainteligencia de Estado, aquí subyace además la propia protección de la Fuerza y de la información de Estado clasificada de ultra secreta. También, Migración Colombia debería disponer de competencias de ley y de una estructura robusta en asuntos de Inteligencia de Estado, lo que no ocurre, sin embargo debe destacarse la efectiva integración y colaboración entre las diferentes entidades de seguridad del Estado, que usualmente opera bajo el liderazgo del Ministro de Defensa Nacional en el marco de la Junta de Inteligencia Conjunta JIC, o de la Fiscalía cuando se trata, cómo en este caso, de investigaciones judiciales por el delito de espionaje.

La sensible conducción de la Inteligencia de Estado, obliga al Presidente de la República a designar las personas correctas al frente de los organismos de seguridad. Es muy grave para la seguridad nacional, si llegare a comprobarse que una de las cabezas de la Inteligencia Nacional y otros servidores públicos, hubieran sido infiltrados, penetrados y/o cooptados dolosa, inconsciente o ingenuamente, por la Inteligencia Rusa, y peor aún, es honda la preocupación que insucesos de esta categoría, históricos para el país, no hayan sido detectado a tiempo por la Dirección Nacional de Inteligencia DNI, después de 10 años de su creación y sobre la cual recae la principal responsabilidad para contrarrestar el espionaje en territorio colombiano. Esto ocurre cuando el foco de su misión se ha desviado. Los planes de infiltración del enemigo deben anticiparse y abortarse a tiempo, y no cuando los secretos de Estado están en poder de los gobiernos hostiles. Si la Inteligencia se politiza, que podría esperarse de la Contrainteligencia de Estado?

De comprobarse estas falencias en la Inteligencia Nacional, es necesario revisar las causas que le preceden. Y entre ellas, existe total seguridad que no se trata de vacíos en el diseño y funcionamiento del sistema, el cual está en sintonía con el estado del arte de la especialidad a nivel universal y adecuada a nuestra institucionalidad. Tardamos más de cincuenta años para edificar la arquitectura que hoy identifica a nuestra Inteligencia y aquí no está el problema. Los síntomas están en la condición humana. Comenzando por las cabezas de estos organismos, que no deben ser puestas allí, por amiguismos o componendas; sino resultado de una selección rigurosa entre los más experimentados, probos y caracterizados líderes de Inteligencia, para conducirla. Lo que no ocurre en todos los casos. Un Director de una Agencia de Inteligencia que no conoce la esencia y naturaleza de esta actividad, y que no ha vivido el día a día, hombro a hombro con sus agentes de inteligencia enfrentando en el terreno las adversidades, difícilmente podrá ejercer un liderazgo auténtico, sabio, carismático y efectivo, por el contrario, termina convirtiéndose en un líder destructivo, o un mediocre servil, siempre con los nervios de punta aferrado de su cómoda silla.

Otro problema tiene que ver con la injerencia indebida de los políticos, no solo en las Fuerzas, sino particularmente en las unidades de inteligencia, que son la reserva moral de los secretos de Estado. La Inteligencia no puede funcionar como una sala de redacción, debe blindarse en su máxima expresión, el control sobre los agentes debe ser 24/7 y 360 grados. Sus finanzas siempre monitoreadas y sus contactos todo el tiempo reportados. La voracidad del espionaje, el crimen organizado y los políticos inescrupulosos está constantemente al acecho. Tampoco puede ser la bolsa de empleo de cuotas burocráticas.

Finalmente, el acoso y la presión sobre los funcionarios de inteligencia, no puede ser síntoma que desestabiliza y genera tensión, al comienzo y final de cada cuatrienio, con el cambio de gobierno. Ellos en su mayoría han crecido, se formaron y han participado en operaciones de inteligencia de altísimo riesgo, son agentes curtidos en las lides de inteligencia, entregan lo mejor de sus vidas con inigualable pasión y vocación; es arcaico, macartista e inhumano, y además ilegal, aplicar políticas de tierra arrasada, persecuciones y retiros súbitos sobre agentes de Inteligencia especializados y experimentados, porque hicieron parte de una anterior administración; este es el pecado mayor. Si una instancia del Estado requiere la continuidad en sus procesos metodológicos es la inteligencia y la contrainteligencia. Cuando los procesos de selección, entrenamiento y comprobación de honestidad y fidelidad funcionan, no habría lugar a que en época electoral la agonía e incertidumbre frustre las expectativas de crecimiento profesional en la más loable y admirada tarea que pueda tener vocación alguna: La Inteligencia de Estado.

LPNSN: Por segunda vez el bien prevalece ante el mal. Niegan tutela que pretendía sacar de las librerías mi obra “Los Principios NO se negocian” de editorial Planeta. Aquí encuentran interesantes historias sobre la Inteligencia de Estado al servicio del bien común.

General Juan Carlos Buitrago
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Brigadier General (r) de la Policía Nacional. Nació en Neira (Caldas) hace 51 años. Ingresó a la Policía Nacional en 1988 y se graduó con el primer puesto de su promoción. En 33 años de trayectoria lideró importantes operaciones de inteligencia y contrainteligencia de estado, y de investigación criminal en la Dijín, Dipol, DNI y Polfa. Creó la oficina de Colombia en Europol y contribuyó a la fundación de Ameripol. Administrador policial, administrador de empresas, estudió negocios en la universidad Georgetown en Washington y es egresado de la Academia Nacional del FBI en Quantico VA. Estudió alta gerencia internacional en la Universidad de Los Andes y realizó curso integral de Defensa y Seguridad Nacional en la Escuela Superior de Guerra. Ha sido formado por diferentes agencias de inteligencia e investigación mundiales y considerado a nivel internacional uno de los más curtidos en estos temas. Actualmente es el fundador y CEO de la firma StrategosBIP

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