LA VACUNA

Argiro Castaño

Argiro Castaño
¡Gracias presidente! por el enorme esfuerzo para conseguir las vacunas, gracias por su prudencia. Gracias por cuidar de todos los colombianos a pesar de tanto IFUEPUTA desagradecido. #LAVACUNA Clic para tuitear

 

Comencemos por decir que vengo de la época donde sobrevivimos a todo tipo de bichos y bacterias de la manera más fácil y sencilla, sin sufrir derrota alguna. Ningún bicho por temido que fuera nos pudo meter el diente.

Superamos la Viruela, el Sarampión, la papera, el carranchil y la terrible y casi mortal pecueca, con remedios caseros y con nuestros padres haciendo las veces de médicos epidemiólogos y casi expertos en todo. Si nos atacaba la gripa el remedio en su primera fase era no dejarse agarrar, huirle y no darle papaya al enemigo más temido en esos tiempos: “EL SERENO” ¡mijo no salga a serenarse! si va a salir se viene temprano antes que lo agarre el sereno! ya casi con 60 años y muchas gripas superadas nunca tuve el placer de encontrarme al tal sereno pa prenderlo a machete.

En la segunda etapa de la gripa se comenzaba con el agua panela caliente con cidrón o con apio, pero cuando aparecía la tos persistente y con silbido en el pecho ahí si mi madre sacaba del escaparate el tesoro más preciado; lo guardaba celosamente solo para casos extremos… ¡el Mentolin!

Voltéese mijo le sobo en pecho y espalda.

A veces ni el escaso y preciado mentolin funcionaba y aparecían la fiebre y el escalofrío, ya esto era casi como de UCI o de respirador. ¡Entonces sacaba la joya de la corona! solo usado en casos de vida o muerte:

¡el mejoral!

Mire mijo tómese estos 2 mejórales con esta agua panela hirviendo y métase debajo de las cobijas pa’ que sude esa gripa.

Así era y así sobrevivíamos. ¡Estamos acá de puro milagro!

Bellos tiempos sin teléfonos inteligentes, ni redes sociales. Sin Uribe y Duque gobernando para echarles la culpa de todas nuestras desgracias. Tal vez hasta hubiéramos subido vídeos de nuestra abuelita en un rincón tosiendo a twitter (en ese tiempo los viejos tenían tos siempre) y hubiéramos vuelto tendencia el hashtag:

#NosEstánMatando #DuqueAsesino #PareLasMatanzasDuque

Solo existía el radio Sanyo de cajón de madera con 4 pilas grandes donde nos reuníamos la familia a escuchar a Kaliman y Arandú mientras nos metíamos los frijoles con misquilas y coles antes de irnos a la cama a las 6:30 de la tarde.

¡Cierren los aeropuertos!

Gritaban en coro hace ya casi un año los mamertos estrato 6 en twitter y sus seguidores los replicaban (aun cuando nunca se han subido a un puto avión) ¡Duque asesino! ¿cómo les parece? Una pandemia que venía dejando miles de muertos en el mundo y sin llegar a Colombia Duque ya comenzaba a ser culpable.

Tristemente la estrategia de la izquierda con la juventud es la desinformación de todo, la exageración de las cosas y culpar al gobierno por todo lo malo que pase en Colombia.

Si se matan entre gamines por vendetas de narcotráfico en cualquier lugar; el grito en twitter es: “¡Duque pare las masacres!” todo esto cala enormemente en la desprevenida juventud que repiten como loros las estupideces que dicen sus líderes.

El presidente, un hombre culto y recatado que le tocó bailar con la más fea (la pandemia) para la cual ningún mandatario de ningún país por encopetado que fuera estaba preparado, tomó las medidas que se estaban tomando en el mundo entero. Nos encerró y se comenzó a preparar el país con UCIS y con personal médico para lo que se nos venía pierna arriba.

Acertadamente después de 3 semanas de encierro dijo que abriría gradualmente la economía, a lo que Claudia López replicó:

-¡Nadie me sale!

-¡Primero la vida que la plata!

-¡A ningún bogotano le faltará techo, comida y mucho menos servicios públicos en esta pandemia!

Salió con un megáfono por toda la ciudad a prometer esto y aquello. Lo último que hizo hace pocos días fue decirle: “trabaje sumercé” a una humilde señora que le pidió ayuda.

Así nos pasamos los primeros meses a ver cuál alcalde prometía más, cuál tenía la mejor idea, así como la de poner viajes de piedras a las entradas de los pueblos para que el bicho no entrara. O que al pasar los carros les tiraran agua con una manguera. Con megáfono en mano se recorrían las calles de los pueblos gritando: ¡de esta salimos juntos! mientras ellos armaron rumbas en las casas de gobierno y le agarraban el culo a sus secretarias.

La vacuna. Por fin llegó la noticia que la vacuna de Pfizer estaba lista para ser distribuida por el mundo.

Lo que casi todos esperábamos no en menos de 2 años se estaba dando en menos de 1.

¡Gracias a Dios!

En diciembre el presidente dio la noticia que tenía negociadas 35 millones de dosis para inmunizar al pueblo colombiano. Gran y tranquilizadora noticia. Pero al pueblo mamerto tampoco le sirvió.

¡Muestre el contrato Duque! ¡nos están robando! ¡vacunas que salen a 10 mil las pagaron a 30 mil! trinaban todo tipo de improperios contra el gobierno y terminaron diciendo que el negocio se dañó porque el representante por Colombia para hacer el negocio no sabía hablar inglés.

¡Confunde y reinarás! y de eso sabe bastante la izquierda.

¡El avión! ¡El avión! ¡El avión!

Después de muchas críticas por parte de la izquierda y de decir que ni en el 2023 estaríamos vacunados, llegó el día que se convirtió en realidad y antes de la fecha, ya venían las vacunas en camino… no muchas, 50 mil para comenzar a devolver la esperanza.

Venía el avión y esto se volvió en todo un acontecimiento nacional. Los noticieros trasmitían minuto a minuto el arribo de la nave con tan preciosa carga. Por supuesto, que esto debía ser con presidente y ministros a bordo, con papayera y con himno nacional. Una pandemia no se vive todos los días y había que chicanear con ella. Fotos, señales de victoria y abrazos sobraron ese día.

– ¡Pare El Show Duque! gritaron de nuevo los mamertos resentidos, que más parecían desear que nos matara a todos la pandemia para seguir acusando a Duque de la desgracia.

– ¿Que son 50 mil vacunas? ¡payaso! decían los senadores y representantes de la izquierda vía Twitter (ahí es donde justifican estos ifueputas sus salarios) es obvio que una caminata de Medellín a Cartagena se comienza con un paso y la pandemia comenzó con una persona.

Pero ellos tienen clara su estrategia, y martillan sobre ella; Hasta el punto que los muchachos que los siguen creen que Duque tiene la culpa de casi las 60 mil muertes dejadas por el virus en Colombia.

De las épocas de la agua panela con cidrón o con apio, del mentolin pa’l pecho y del mejoral pa salvar vidas ha pasado mucho tiempo.

¡Gracias presidente! por el enorme esfuerzo para conseguir las vacunas, gracias por su prudencia, su don de gente, de conservar siempre la calma ante los inclementes ataques de la izquierda. Gracias por cuidar de todos los colombianos a pesar de tanto IFUEPUTA desagradecido.

 

Argiro Castaño
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carpintero de profesión, campesino de corazón, enamorao de mi negra y mas uribista que un putas.