La verdad en la política

Diego Andrés Martínez Vega

Diego Martínez

@DielaVega

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He decidido escribir sobre la necesidad de ponernos de acuerdo en aspectos fundamentales, que le permitan a los colombianos superar debates ideológicos y poco constructivos, que nunca solucionan nada y sí, acrecientan y alimentan esa brecha calificativa de amigos y enemigos. Todos los aspectos de la sociedad en la actualidad están permeados por debates inocuos que no dan soluciones sino que por el contrario, estancan la posibilidad de abrirnos a nuevas formas de solucionar o desarrollar nuestro país. 

Quiero iniciar con un aspecto social de suma importancia que ha ido perdiendo relevancia, la verdad. Con el respeto de la verdad las sociedades tienen garantizada la cohesión social. Definir la verdad es una tarea difícil en la era en que las personas consideran tener la verdad absoluta, en la era en que las redes sociales democratizaron la información y la opinión, permitiendo tener un inmenso flujo de datos, pero que, ese flujo abrumador y la inmediatez hacen ver lo falso como verdadero, definiendo y creando conceptos equivocados. 

“La verdad os hará libres” le dijo Jesús a los judíos. ¿Cuánta verdad hay en esa afirmación? Por ejemplo, cuando éramos niños una mentira nos atormentaba hasta que confesábamos la verdad. Una mentira puede dañar la imagen de las personas o peor, condenarlas a una vida tortuosa. ¿Cuántas personas hoy están condenadas injustamente por mentiras? El desarrollo de la verdad tiene consecuencias de justicia, no puede decirse que algo es verdadero cuando su resultado es injusto o que una mentira tenga resultados justos. La justicia es un principio moral de conducta que permite darle a cada uno lo que se merece y desde este principio se debe construir la cohesión social. 

¿Realmente hablamos con la verdad? Seguramente no, las personas se han acostumbrado a recurrir a la mentira para cubrir sus errores o para favorecer sus intereses. Es de suma importancia que como ciudadanos recuperemos este valor, que miremos al otro con ojos justos, que tengamos como acuerdo fundamental respetar la verdad. Por ejemplo, en Colombia es común ver la descalificación del contrario con mentiras, con verdades a medias o simplemente desconociendo la verdad para ganar debates políticos e ideológicos. Si esto ocurre en la política, que es el sector que dirige y define la vida de los ciudadanos, qué se puede esperar en los demás sectores? 

Es de suma importancia que como ciudadanos recuperemos este valor, que miremos al otro con ojos justos, que tengamos como acuerdo fundamental respetar la verdad. Clic para tuitear

Me he encontrado debatiendo con jóvenes que no aceptan la verdad, que no esgrimen argumentos factuales sino circunstanciales, íntimos y hasta rumores. para validar sus posturas. La nuevas generaciones son cada vez más facilistas, les gusta la inmediatez, no profundizan los conocimientos, debaten porque simplemente favorece los intereses de alguien más, pero no porque represente un interés general. No razonan en el deber ser sino en el interés. Parece que la fuerza se impusiera sobre la razón, convirtiéndose en derecho, contradiciendo la lógica de Rousseau y desdibujando el supremo valor de la verdad. 

Lastimosamente en la actualidad, los intereses de las personas terminan definiendo lo que es verdad. Uno de los 11 principios de la propaganda de Joseph Goebbles, Ministro de propaganda Nazi, es el Principio de Orquestación. Este principio define que las ideas hay que limitarlas, concentrarlas y repetirlas incansablemente. De ahí se desprende la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. Vemos como en Colombia se condena a alguien en los medios, replicando falsedades para así desligitimarlo. ¿Acaso no vemos cómo atacan las posturas políticas de los ciudadanos con estigmatizaciones? Y con esas estigmatizaciones se dicen defensores de los Derechos Humanos. Que ironía.  

Todo tiene su lado bueno y malo. Por ejemplo, si se usara el principio de Goebbles para incentivar el respeto por la ley, provablemente los colombianos tendrían mayor respeto por las leyes y los índices de criminalidad e ilegalidad serían bajos. Pero no es así,  están quienes promueven la mentira o la desinformación como forma de movilización y validador de sus posturas. Se ha visto cómo Petro y los sectores opositores al gobierno, convocan a los ciudadanos a la desobediencia civil. Un ejemplo de esto, han sido las protestas vividas en los pasados meses, en las que los protestantes han destruído las ciudades, con un discurso de verdades a medias. En específico, los estudiantes protestaban por más presupuesto a la educación, claro que sí, todos coincidimos en que la educación requiere más recursos, pero el Estado necesita repartir recursos en otras areas. Aún así, el Gobierno dispuso más recursos de los pensados originalmente, aunmentando en 4 billones más el presupuesto, el más alto de la historia. Los estudiantes no lo aceptaron,  no aceptaron esa verdad que se había aumentado el presupuesto y que era el aumento más alto de la historia. Peor aún fue la motivación de los trabajadores, los llevaron a las calles con la consigna de una reforma laboral y pensional arbitraria, reforma que nunca se presentó al Congreso de la República. Los resultados sí fueron nefastos, atrazo en la economía y millones en destrozos solo por no acudir a la razón, reconocer la verdad y hacer oposición racional, oposición pensada para el interés general. ¿Qué mueve a un país, la verdad o el interés?

Reconocer y aceptar la verdad, así no favorezca nuestros intereses, permitirá que como sociedad se lleguen a consensos y se superen las dificultades, dando como resultado, desarrollo y cohesión social. Hoy con esta crisis de salubridad, reconocer la verdad permite encontrar mejores soluciones, permite trabajar en equipo, permite que lo más importante sea el interés general y no el personal. Para unos el esfuerzo será reconocer que las acciones tomadas por el Presidente Duque, son acertadas y otros, que las decisiones de Claudia López, también lo son. 

Se debe reflexionar sobre qué define más el desarrollo personal y social, la verdad, el interés o el ego? Analizar objetivamente sobre esta pregunta le permitirá hacerse una introspección que le dirá qué hábitos cambiar que lo lleven a ser justo o no, con su familia, sus amigos, sus compañeros, su contraparte y su país. 

Reconocer y aceptar la verdad, así no favorezca nuestros intereses, permitirá que como sociedad se lleguen a consensos y se superen las dificultades, dando como resultado, desarrollo y cohesión social. Clic para tuitear

Diego Andrés Martínez de la Vega
Acerca de Diego Andrés Martínez de la Vega 5 Articles
Comunicador Social y Periodista, con estudios en Derecho de La Universidad de la Sabana, Especialista en Estado, Desarrollo y Políticas Públicas de la Universidad de Los Andes. Asesor político. Trabajo por una mejor Colombia.