LA VERDADERA HISTORIA

Mauricio Caicedo Aristizábal

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@Conservador29

Pedro Sánchez es el nuevo primer ministro de España, éste lúgubre y siniestro personaje llegó al poder mediante una componenda política de dudoso origen, sin haber sido elegido popularmente.

Este señor gobierna con una leve mayoría en el parlamento compuesta por partidos de izquierda y los movimientos independentistas. El golpista Sánchez está implementando un abanico de políticas de extrema izquierda que abarcan desde el ámbito económico hasta lo político y lo social, pero tal vez lo más repugnante es su insistencia en profanar la tumba del Generalísimo Francisco Franco.

Franco, Jefe de Estado de España entre los años 1939 y 1975, fue sepultado en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los caídos, cabe recordar que este es un monumento nacional inaugurado el 1 de abril de 1959, con el fin de honrar la memoria de los caídos de ambos bandos durante la guerra civil, Franco se encuentra sepultado en esta Basílica junto a José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española. En este camposanto junto a ellos reposan más de 30.000 combatientes de ambos bandos.

Este mezquino personaje con ínfulas de dictadorzuelo tropical afirma, que con la exhumación del Generalísimo se podría llegar a un acuerdo en el que el Valle de los caídos Clic para tuitear

Este mezquino personaje con ínfulas de dictadorzuelo tropical afirma, que con la exhumación del Generalísimo se podría llegar a un acuerdo en el que el Valle de los caídos, sea un monumento de reconciliación para todos los españoles, esto es claramente innecesario, pues la Basílica ya honra a todos los españoles que participaron en la guerra sin distinción de bandos.

La avalancha de leyes de la memoria histórica nos ha vendido la imagen general que la España del bando nacional se dedicó a matar y a perseguir a la España del bando republicano.

El discurso oficial nos presenta la segunda república como democrática, idealista y todo bondadosa. Como es clásico en la izquierda siempre omiten lo que no les conviene. En el discurso público español ha quedado un enorme vacío, hubo un terror rojo en la guerra civil que está ampliamente documentado; curiosamente esto salpica a los mismos partidos que hoy han llevado a cabo esas leyes de memoria histórica.

El 14 de abril de 1931, el Rey Alfonso XIII renunciaría a su trono presionado por una combinación de fuerzas, que incluía comunistas, anarquistas y republicanos liberales; es importante anotar que España se regía dentro del marco de una monarquía constitucional. Aunque el rey tenía el apoyo decidido de un importante sector del ejército, actuó con grandeza para así evitar una guerra civil.

En abril de 1931 se proclamaría la segunda república española, supuestamente ésta se regía por un Estado de derecho dentro de un marco democrático. A esta república con clara inclinación de izquierda le nacería un importante partido de derecha, en marzo de 1933 conocido como la CEDA, el jurista Ángel Herrera Oria había logrado agrupar a la opinión conservadora y católica que había quedado desorientada tras la promulgación de la segunda república. Este movimiento incluía a diecisiete formaciones de carácter agrario, conservadores y regionalistas que decidieron unir sus fuerzas; el resultado fue un enorme partido de masas con más de setecientos mil afiliados.

La CEDA se presentó a las elecciones de 1933 y se convirtió en la primera fuerza del país, no obstante, los socialistas y la izquierda republicana amenazaron con acciones violentas si la CEDA entraba en el gobierno. La anti democrática coacción de izquierda surtió efecto sobre el presidente de la república Alcalá Zamora y la CEDA se vio obligada a permanecer como mayoría en el parlamento, pero sin gobernar; finalmente en 1934 entraron dos ministros al gabinete. La izquierda encontró ahí el pretexto para desencadenar la violenta revolución de Asturias, ya que la izquierda consideraba que la república era exclusivamente suya. Por último, Alcalá Zamora maniobró para cambiar el gobierno y forzó a nuevas elecciones en 1936. La CEDA volvió a ser el partido más votado, pero los pactos postelectorales y flagrantes fraudes durante el recuento de votos, le dieron la victoria al frente popular. A partir de ahí se entró en un espiral donde la legalidad dejó de existir, murió la democracia, si es que alguna vez hubo tal.

La república no dejó gobernar a la derecha cuando ésta ganó democráticamente las elecciones, el resultado fue un sistema político inviable; en este contexto las fuerzas leales al General Franco se sublevan en Melilla el 17 de julio de 1936. Este fue un golpe de Estado que tuvo un éxito parcial, pues consolidó el control territorial en el sur y centro del país, dejando al bando republicano con el control de Madrid, Cataluña y gran parte del norte de España.

España quedaría dividido de un lado, en el bando republicano compuesto por comunistas, socialistas y anarquistas y del otro lado por el bando nacional, integrado por conservadores, tradicionalistas y nacionalistas; A partir de ese momento comienza el terror bajo la presión de los partidos revolucionarios.

El gobierno del frente popular en solo tres días conoció tres presidentes distintos, los tres de la coalición de la izquierda republicana. Se autorizó la entrega de armas al pueblo y a las milicias de los partidos de izquierda, en muchos casos organizadas desde muchos meses atrás, son las milicias las que protagonizaron la primera fase del terror. En la parte de España gobernada por el frente popular el terror rojo terminaría cobrándose sesenta mil vidas, murieron civiles, los enemigos de clase, religiosos de cualquier condición, políticos de la derecha, propietarios e industriales y militares sospechosos; pero en muy poco tiempo, en un vértigo de sangre, la lista se ampliaría. Ya no solo morirían los religiosos consagrados si no, los ciudadanos de fe manifiesta; ya no solo los políticos de la derecha si no también, sus votantes; ya no solo los grandes propietarios si no también, el labrador, el comerciante, el profesional y el liberal; también perecerían todos aquellos que se sospechase que simpatizaban con el alzamiento militar.

Aunque es cierto, que hubo violencia de ambos bandos el terror del frente popular sobrepasaría con creces los excesos del bando nacional; Después de tres cruentos años de guerra civil, el bando nacional conseguiría la victoria el 1 de abril de 1939.

El General Franco heredaría una España totalmente destruida y solo adornada por ruinas y escombros. El Generalísimo, mantendría España mediante complicadas maniobras diplomáticas, neutral en la segunda guerra mundial.

A través de sus misiones consulares, lograría rescatar de las garras de la muerte a un sin número de judíos. Aunque este hecho no se conforma con la historiografía moderna, Golda Meir lo reconocería en 1956.

Cuando Francisco Franco muere el 20 de noviembre de 1975, dejó a España como la octava potencia industrial del planeta, una proeza solo comparable, con la de Alemania y el Japón de la postguerra.

Pedro Sánchez y la ley de memoria histórica solo buscan reescribir la verdad de la guerra civil para que se conforme a su sesgo ideológico.

Aquí en Colombia el funesto ex presidente Santos, nos dejó una tal comisión de la verdad, ya la historia nos ha enseñado, como termina ese cuento; los conservadores y la derecha en la cárcel y la izquierda como nueva… Clic para tuitear

Aquí en Colombia el funesto ex presidente Santos, nos dejó una tal comisión de la verdad, ya la historia nos ha enseñado, como termina ese cuento; los conservadores y la derecha en la cárcel y la izquierda como nueva “dueña” de la verdad en el poder.

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