Legalización: mitos, verdades y mentiras

César Augusto Betancourt Restrepo

Columnista

@C88Caesar 

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Columnista

A raíz de la polémica decisión de la Corte Constitucional de permitir el consumo de sustancias alucinógenas en espacios públicos, revive la discusión sobre la legalización o no de las drogas, no solo para atender el problema de salud pública, sino también el de seguridad.

En esta columna expondré mi opinión sobre 4 mitos concretos acerca del tema.

Mito 1: El cigarrillo es más dañino que la marihuana

Falso. A menudo se ha querido enviar el mensaje erróneo de que la marihuana es “más inofensiva” que el cigarrillo, masificando un mito que finalmente solo termina caricaturizando la oposición a la legalización de la sustancia.

Según estudios realizados por la British Lung Fundation (Fundación Británica del Pulmón), el cigarrillo de cannabis contiene cuatro veces más alquitrán y cinco veces más monóxido de carbono que un cigarrillo normal, y si tenemos en cuenta que una inhalación de marihuana es alrededor de 65% más larga que una de tabaco, el tiempo de exposición a estas sustancias es mayor.

Según los expertos de la British Lung Fundation, un solo cigarrillo de marihuana incrementa las posibilidades de desarrollar cáncer pulmonar, de la misma forma que si fumaran un paquete de 20 cigarrillos al día.

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Estas investigaciones de la fundación británica son corroboradas por la American Cancer Society, organización que también señala que “El humo que produce el fumar marihuana contiene alquitrán de tabaco y muchas de las mismas sustancias que causan cáncer que se encuentran en el humo del tabaco. (El alquitrán de tabaco es un residuo sólido y pegajoso que queda después de fumar y que se cree que contiene la mayoría de las sustancias perjudiciales del humo)”.

Adicional a esto, la National Institute on Drug Abuse señala que después de haber inhalado humo de marihuana, el ritmo cardiaco de una persona se acelera, pasando de 70-80 palpitaciones por minuto a incrementarse hasta en 50 palpitaciones más o incluso duplicarse, lo que, según los expertos, incrementa cinco veces más el riesgo de que una persona sufra un ataque al corazón.

Por último, los consumidores asiduos de marihuana, según el Centers for Disease Control and Prevention, pueden obtener problemas a corto plazo de atención, memoria y aprendizaje, pero adicional a esto, existe mayor riesgo de psicosis, desconexión con la realidad, depresión, ansiedad y pensamientos suicidas. 

Mito 2: Con la legalización se acaban las mafias

Falso. Primero hay que entender que detrás del consumidor de drogas está el jíbaro, detrás del jíbaro hay un combo, detrás del combo hay una estructura criminal que controla la renta ilegal, y detrás de esa estructura criminal, hay un grupo armado organizado que controla la producción y distribución de la droga.

Si se llegase a legalizar el consumo interno en Colombia, solo se llegaría a legalizar una parte del negocio, no obstante, seguirían existiendo otros países donde la droga no es legal, lo que sigue abriendo una puerta al mercado ilegal de alucinógenos.

Es decir, que las mafias que estaban en poder de los cultivos, producción y distribución de las drogas, lo seguirían estando, porque la “vocación” y la real ganancia de este mercado, no está en el consumo interno sino en la exportación de los psicoactivos.

La legalización de las drogas con el fin de acabar con las mafias, solo tendría sentido si es mundial, y estoy hablando tanto de marihuana como de cocaína, siendo este segundo el problema más urgente para al país.

Muchos utilizan el argumento de que en otros países donde es legal (en el caso de la marihuana), no existen las problemáticas ni las amenazas que tenemos en Colombia por cuenta del narcotráfico, pero lo que ignoran, es que en la inmensa mayoría de esos países, el clima no es el adecuado para el cultivo del cannabis, por lo que tienen que invertir en una infraestructura amplia y costosa, además de evidente, lo que hace que las autoridades le pongan los ojos encima, y tengan pleno control de su producción y cadena de distribución.

Por el contrario, el clima de Colombia es apto para estos narco-cultivos, y su siembra se da en lugares de difícil acceso, lo que dificulta que el Estado tenga control de ellos. Insisto en que la vocación del negocio sigue siendo exportadora.

Conclusión: la legalización no acaba con las mafias.

Mito 3. La lucha contra el narcotráfico está perdida

Más falso que verdadero. La política de seguridad democrática de Uribe y el Plan Colombia, demostraron que la lucha contra el narcotráfico y los narco-cultivos da resultados. Aquí lo que ocurrió fue que Juan Manuel Santos desmontó la política de seguridad, diezmó y contrarrestó la Inteligencia de la Fuerza Pública, y la Corte Constitucional prohibió el uso del glifosato, lo que dio como resultado que los cultivos ilegales se incrementaran de manera exponencial y escandalosa durante la administración del Tartufo (ver gráfico 1, 2 y 3).

Lo que sí falló fue la erradicación voluntaria y manual de los cultivos ilícitos, ya que la erradicación debe ser OBLIGATORIA, y mientras estos narco-cultivos sigan siendo protegidos por artefactos explosivos, la erradicación manual es más lenta, costosa, difícil e ineficiente. La fumigación con glifosato probó ser funcional.

Pero no basta la fumigación, hay que sustituir esos cultivos con otro tipo de plantaciones que le generen riqueza a la población y opciones dignas a los campesinos, además, tampoco sirve que llegue la Fuerza Pública, destruya los narco-cultivos, y luego se vaya, dejando desamparada a la población. Hay que consolidar la victoria, y para esto, el Estado debe tener control eficiente de todo el territorio, es decir, hacer presencia total, efectiva e incorruptible en cada rincón del país.

Vale decir que la sustitución de cultivos no dejará las ganancias que deja el mercado ilegal, no obstante, en comparación con cualquier otra actividad económica, difícilmente lo hace, por lo que hay que profundizar en la población la cultura de la legalidad. No puede haber excusas para quebrantar la ley ni atentar contra las instituciones. La tarea es difícil pero no imposible.

Gráfico 1:

Créditos Revista Semana

Gráfico 2:

Fuente: Observatorio de Drogas de Colombia –ODC-

Gráfico: 3

Créditos: Periódico El Colombiano 

Mito 4. Mientras haya demanda, existirá la oferta

Verdad. Por eso Colombia tiene que fortalecer la cooperación internacional para evitar el consumo de drogas, así como el esfuerzo de las autoridades nacionales e internacionales para combatir este flagelo.

Por lo mismo, es vital que haya una transición hacia la democracia en Venezuela, pues es ampliamente conocido que muchos de los grupos terroristas y narcotraficantes colombianos, obtienen refugio y protección en la dictadura chavista, que a su vez mueve toneladas de coca colombiana por la red del principal grupo delincuencial de ese país, conocido como el Cartel de los Soles.

No obstante, es necesario reafirmar que la legalización de la droga solo tendría sentido en Colombia y en los países productores, sí y solo sí la legalización es mundial, de lo contrario, las mafias seguirán existiendo, alimentando la violencia, la corrupción y la pérdida de institucionalidad en el territorio.

Es necesario reafirmar que la legalización de la droga solo tendría sentido en Colombia y en los países productores, sí y solo sí la legalización es mundial, de lo contrario, las mafias seguirán existiendo Clic para tuitear

PD: No hay nada que afecte más el desarrollo pleno de la personalidad como las sustancias que inhiben la consciencia plena de lo que se hace.

César Augusto Betancourt Restrepo
Acerca de César Augusto Betancourt Restrepo 40 Articles
Soy Profesional en Comunicación y Relaciones Corporativas, Máster en Comunicación Política y Empresarial. Cordovista hasta los tuétanos, ciclista amateur enamorado de Medellín y admirador de Oscar Wilde, Freddy Mercury y Salvador Dalí. Escribo con alma, vida y sombrero. #DogLover #MejorEnBici