Los Chalecos Amarillos

Juan Camilo Vargas

@JuanCVargas98 

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Desde esta misma columna he atacado con vehemencia la protesta terrorista que azota a Colombia desde hace varios meses por cuenta de unos individuos que anteponen sus ideales de insurrección al bien de la comunidad.

Hoy, con gran admiración, puedo decirles a esos jóvenes colombianos que se sitúan en el juego de la guerrilla urbana que dirijan su mirada hacia los chalecos amarillos franceses, ejemplo de protesta y movilización para el mundo entero. A diferencia de unos cuantos bandidos enardecidos en nuestras Instituciones Públicas que luchan por subsidios, educación gratuita, mayor presupuesto y hasta por insignificantes derechos que buscan atribuirse sin que les pertenezcan, los franceses sí tienen razón para hacer su protesta válida. Aquí, aunque el Gobierno tímidamente les dé todo lo que exigen y carezca de valor para enfrentar el caos que generan, siguen protestando porque simplemente quieren protestar.

Aquí, aunque el Gobierno tímidamente les dé todo lo que exigen y carezca de valor para enfrentar el caos que generan, siguen protestando porque simplemente quieren protestar. Clic para tuitear

La protesta francesa se puso en marcha después de un alza en el precio del combustible, algo quizá justificable en el medio en que ellos viven, pero el trasfondo de esa revuelta iba más allá de un simple impuesto que buscaba gravar algo fundamental en la sociedad posmoderna del siglo XXI.

Tal como en 1810, cuando el florero de Llorente y la pantomima del 20 de Julio fueron sólo la gota que rebozó la copa en la ejecución de un plan ya desarrollado para que los llamados «criollos» pudiesen acceder al poder en la Nueva Granada, en Francia esa alza fue el espadazo final contra el pueblo que decidió rebelarse sin matizar colectividades. La protesta francesa es hija de la indignación del verdadero «populus», el pueblo, la gente que movida por su instinto y no por un partido decide rebelarse contra el globalismo de una marioneta que posa como presidente.

Los denominados «chalecos amarillos» no distinguen entre partidos, movimientos o corrientes. Los hay seguidores de Le-Pen y su Agrupación Nacional, partido de la ultraderecha liberal, así como de Mélenchon y su Agrupación Francia Insumisa, corriente de ultraizquierda liberal. La mayoría de estos rebeldes son hombres que vienen desde la Francia rural, entre los 30 y los 40 años, cansados de ver cómo en su País tiene más oportunidades de triunfar un inmigrante africano al que el Gobierno subsidia, que ellos mismos. La agenda internacional del prospecto de estadista Macron, sus ataques a la ciudadanía francesa, su predilección por las fronteras abiertas y sus políticas defensoras del régimen han causado un sentimiento que trasciende colores y banderas, un ideal que se materializa en la forma de reacción para defender la Patria, para defender lo que les pertenece.

Estos granjeros, trabajadores, rebeldes que se oponen a la eliminación de la identidad francesa no están siento motivados por alguien, ni protestan sin razones; estos hombres sienten con las yemas de sus dedos el sublime ideal de anteponer la Patria a cualquier idea liberal que quiera dividirlos. Poco a poco se extiende por Europa este despertar en contra del liberalismo y que va al rescate de las tradiciones y costumbres que han sido reemplazadas por un homogéneo modelo occidental que olvida que lo importante es cada identidad, única dentro de los que conformamos occidente. Ahí queda el ejemplo de una verdadera protesta, de algo con bases, no un capricho adolescente que aún cree que el Manifiesto Comunista es más importante que cualquier otro libro o cosa en la vida.

Ahí queda el ejemplo de una verdadera protesta, de algo con bases, no un capricho adolescente que aún cree que el Manifiesto Comunista es más importante que cualquier otro libro o cosa en la vida. Clic para tuitear
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Acerca de Juan Camilo Vargas 29 Articles
Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria