Votemos entonces por el Justo, el que va a perseguir a los ladrones, intransigente con los viejos vicios. Ese, al que lleva en su conciencia cada uno, se llama Rodolfo y no se deja tramar de los bandidos. Clic para tuitear

 

Comencemos por decir que todos somos humanos y cargamos con muchos defectos. También se podría agregar que a más de los defectos se pueden sumar las acciones perversas que suelen ejecutar los hombres. El crimen es una de ellas y el despojo de los bienes es otra, aunque se tenga una motivación política contraria a la política de los otros. Desde luego me estoy refiriendo al ejercicio de la democracia. Digamos entonces que ahora es preciso votar entre dos candidatos que tienen defectos humanos. Pero…

Cierto es que, como defecto humano, el candidato Rodolfo puede ser un hombre gruñón y hasta bravo. Y se puede agregar que así somos casi todos los hombres. Un filósofo me enseñó, cuando yo era un niño, que si alguien llegaba a ofenderme y ultrajarme yo me pusiera a recordar mi dedo meñique del pie, en el que nunca pienso, ni siquiera lo veo. “Recuérdalo entonces con ganas de abrazarlo. Muévelo. Sí, está vivo. Que viva mi dedito meñique, tan chiquito. Y mientras tu tienes ese escape sentimental, el energúmeno que te ofende se va. Tú has ganado. Pero el energúmeno también.”

Y que además tenga ese ser humano (Rodolfo) una investigación que apenas se ha imputado, no quiere decir que sea culpable. Remember la presunción de inocencia. No debe olvidarse que Fajardo, no obstante tener varias investigaciones pendientes, resolvió con el visto bueno del país seguir adelante bajo el paraguas de aquella presunción. Y nadie en adelante lo molestó por ello. Y si perdió fue por no tener votos. Pero su reputación aun está intacta. De manera que, con el mismo sabio criterio, no venga un oportunista a descalificarlo -a Hernández- por esa imputación.

De Petro se pueden decir muchas cosas: Fue un guerrillero, secuestró, cobró rescates para él o para sus hombres -averígüelo Vargas para quien- atacaron tropa y mataron. Eso fue malo; pero fue perdonado cuando hicieron la paz. Ah, mas una cosa es el perdón del que ha gozado Petro, y otra es saber de cuántas cosas es capaz su alma. El que hoy mató sin motivo y sin ofensa, mañana vuelve a hacerlo hasta por placer, porque esa es su forma de ver la vida y alimentar su ideología, que encuentra en la violencia a la mejor partera de la historia, como lo apunta Marx.

Han puesto bombas él y sus compinches y guardaron secuestrados en huecos en el barrio Tequendama. Y fue él, Petro, el instigador antes de viajar en placer a Europa, de aquello que él mismo bautizó como la “primera línea” y distinguió como el “estallido social”, que dejó en la miseria a tantas familias, mientras ellos recibían dineros del ELN y el narcotráfico. Aquí en Cali capturaron uno o dos carros cargados de dinero con esos objetivos que arruinaron a tantos ciudadanos trabajadores.

Eso no se puede olvidar como un defectillo humano del señor Petro. Hasta podrían olvidarse sus exóticos gustos de Ferragamo; y por qué no de los fragorosos fajos que le entregara el desaparecido -parece que reapareció en Suiza tomando champaña en un tren de lujo- Juan Carlos Montes. Pero que llegue al poder con la banda de hermanos de Piedad Córdoba llenos de dólares mal habidos, de Benedettis incluída su hermana, de Roys y Bolívar el malo, para que terminen con la democracia que los ha tolerado, es absolutamente inconcebible.

Descubre Semana una serie de intervenciones internas en su campaña, con Petro presente, delictuosas todas contra Fico y otros candidatos. Y la única defensa que arguyen es que fueron infiltrados. Vaya, vaya. Si lo fueron, ese es un procedimiento que no releva a los culpables de los ilícitos cometidos. ¡Qué horror!

Votemos entonces por el Justo, el que va a perseguir a los ladrones, intransigente con los viejos vicios. Ese, al que lleva en su conciencia cada uno, se llama Rodolfo y no se deja tramar de los bandidos.

Armando Barona Mesa
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Abogado, escritor, periodista, historiador, excongresista, exembajador