Los Hechizados de la Colombia Humana

Merlín Parlanchín

Estuve muy cercano a los estudiantes que estaban bloqueando y vandalizando en Univalle. No eran solo estudiantes de bajos recursos, también habían jóvenes que viven en la comuna 22 y estudian en ICESI y Javeriana.

Da tristeza como los manipulan. Ellos sienten que forman parte de una transformación histórica del país, incluso hacen sus reuniones participativas donde proponen soluciones para el cambio, imaginando que así funciona su socialismo, que todos van a ser tenidos en cuenta cuando se produzca el cambio social y político que ellos ingenuamente están gestando.

Da lástima ver su ingenuidad. Será muy horrible cuando despierten, tratando de proponer cambios sociales o políticos en el nuevo gobierno que están ayudando a tomar el poder y se den cuenta que la respuesta frente a sus propuestas será la represión, la tortura y las desapariciones.

El comunismo no es participativo. El régimen dictatorial llega para quedarse y solo favorece a sus cómplices, a quienes estén dispuestos a seguir violando la ley y los derechos humanos. Por eso los estudiantes son llamados “la primera línea”.

La primera línea es la parte “legal” de la protesta. No son bandidos a conciencia, ellos creen en sus ingenuos ideales, son jóvenes que han sido adoctrinados por sus maestros, jóvenes que han recibido una clase de historia donde los buenos son los malos y los malos son los buenos. Donde un expresidente fue un paramilitar y donde un guerrillero fue un libertador. Y complementan su adoctrinamiento con “profundos análisis” en facebook e instagram.

Cuando los civiles vestidos de camiseta blanca, salimos a hacer presencia para evitar que vandalicen nuestra comuna, ellos estaban muy asustados y confundidos. Decían que los “paracos” habían llegado para acribillarlos, sentían mucho miedo porque están acostumbrados a “combatir” a una policía indefensa, que no puede usar sus armas, ni puede contenerlos. Pero en el fondo están asustados porque la mayoría de ellos no son bandidos como los que conforman las “otras líneas”. Ellos son los bobos útiles de todo este diabólico plan. Son nuestros hijos adoctrinados por un sistema que ha sido permeado por la izquierda.

Tuve acceso a una de sus “asambleas” realizadas en el mismo lugar de la protesta y transmitida en vivo por Instagram, donde se observaba la ingenuidad de sus intenciones. Hablaban con odio de los “ricos” que estaban al otro lado de la calle, que en algunos casos eran sus mismos padres que han trabajado honestamente toda su vida; están convencidos que, aunque no lo entendamos ahora, el cambio que ellos plantean nos va a favorecer a todos porque hará una sociedad mas justa.

Esa “primera línea” es la que muestran en la televisión. Generalmente no tienen armas, porque asumo que muchos ni las sabrán usar, al menos mientras pertenezcan a ese nivel de la organización.

Dirigiendo esa “primera línea” hay personajes siniestros y muy experimentados, en este caso, una Sra., vestida con su camiseta blanca de la “Colombia Humana” que llegó en su vehículo cargado de agua y refrigerios para sus muchachos, una agitadora profesional que ante la oposición que hicimos de no dejar bloquear la vía con su vehículo, se hizo al frente de la calle, sacó un micrófono y comenzó a provocar a los que estábamos allí, con arengas mentirosas que agradecían a la comuna 22 por apoyar el paro, que agradecía a la policía por su excelente labor, pero todo era parte del guión que estaba siendo grabado por los muchachos, para luego desinformar en las redes sociales y aparecer como los buenos de la historia.

Mientras todo esto sucedía frente a nuestros ojos, el macabro plan seguía su curso. Cali sitiada por todos los puntos cardinales, pero especialmente por el sur, el que va hacia el Cauca, ese departamento en el que viven los indígenas, que también forman parte de esa primera línea, que los pasean por la ciudad para intimidar a la gente, que los utilizan como carne cañón para evitar que la fuerza pública los ataque y que al final de la jornada les pagan con una gran fiesta, mucha comida y mucho aguardiente.

Tomando el control de las entradas a Cali por el sur, solo entran y salen quienes ellos autoricen, ni siquiera la policía puede acercarse allí, porque viola su derecho a la protesta. Y de pronto, Cali esta llena de camionetas y camiones “sospechosos” que van entrando al fortín de la Univalle, donde protegidos por las leyes que ellos crearon, es el lugar perfecto para establecer su comando de operaciones, frente a la vista indefensa de todos los caleños. El alcalde de Cali los recibe, los atiende, los defiende y les permite ejecutar sus planes.

En la noche del lunes la confrontación cambia de color y comienzan las tomas armadas en varios puntos estratégicos de la ciudad, pero esta vez con disparos de fusil proveniente de las otras “líneas” que llegaron en las camionetas provenientes desde el Cauca, que después de la confrontación seguramente regresan a descansar nuevamente a su centro de operaciones de la Univalle.

Ayer el Fiscal general de la Nación comunicó al país que detrás de todos estos actos violentos esta el narcotráfico, las disidencias de las FARC y el ELN.

¿Será que nuestros hijos siguen pensando que estos son hechos aislados? Prefiero ser ingenuo y creer que los están engañando y que ellos nos son parte consciente de este diabólico plan.

Al finalizar la tarde, cuando se aproximaba la hora del toque de queda, los muchachos que estaban bloqueando frente a la Univalle mandaron otro audio, muy asustados, diciendo que ellos se iban para sus casas porque no tenían como defenderse y estaban viendo “camionetas blindadas” rondando por la calle y tenían miedo a que los mataran…

…Y se fueron y todo quedó en calma.

Una tensa calma que duró toda la noche y que contrastó con el ruido de la música de algunas fiestas que sonaban en el sur de Cali, donde seguramente estaban celebrando. ¡La Misión fue cumplida!

Por ahora la lógica me dice que las cosas se calmaron en Cali. Ya lograron su cometido, ya dieron su mensaje a Colombia, ya mostraron de lo que son capaces si pierden las elecciones. Bobos no son. No van a confrontar al ejército en la ciudad. Utilizaron todo el tiempo que los protocolos legales les permiten para hacer daño en la ciudad con la complicidad del alcalde. Ejecutaron su plan a la perfección en el tiempo que tenían presupuestado, ese tiempo que el alcalde supo alargar poco a poco hasta que no pudo mas y el ejército asumió el control.

De pronto, aquí termina todo por ahora. Las vías seguirán cerradas hasta que ellos vuelvan a salir para sus escondites y luego Cali volverá a la “normalidad”, pero ya nos dieron una prueba de lo que será nuestro país en manos de Petro y sus tenebrosas alianzas.

Y lo mas triste es que con esto ganaron más. La generación de jóvenes que fue permeada por un plan estratégico a largo plazo sienten que ganaron, que el pueblo se pronunció y que lo que el país necesita es un cambio radical.

Esta generación adoctrinada y manipulada por su ingenuidad ya cumplió la mayoría la edad y ahora podrán elegir a su “mesías y salvador”: Gustavo Petro.

A esa generación solo les digo: Que Dios los proteja y que jamás olviden que, gracias a ellos, Colombia será un país diferente para sus hijos, nuestros nietos, en el que habrán logrado la igualdad para todos, una igualdad donde todos vivirán en la miseria manejados por un gobierno aliado al narcotráfico y la guerrilla.

¡Que Dios nos proteja!

 

Ellos son los bobos útiles de todo este diabólico plan. Son nuestros hijos adoctrinados por un sistema que ha sido permeado por la izquierda. Clic para tuitear